martes, 14 de febrero de 2012

El centro cansino

En teoría política, desde el punto de vista crítico, no existe mayor estupidez -con permiso de las utopías-, que el llamado centro político. La memez hecha palabra, el vacío absoluto transformado en mito, la insustancia más descabellada siendo pasto de arribistas, analfabetos funcionales y cazurros en general.

Como a un tonto sólo lo supera un tonto motivado, hay quien se envalentona para hablar de centro-izquierda o centro-derecha, como si significaran algo. Ciertamente estos términos son usados con recurrencia y en algún caso, siempre dentro de ciertos parámetros consensuados, pueden llegar a tener significado. Pero significado, insisto, dentro de un discurso muy concreto y definido. Por sí solos, centro, centro-izquierda y centro derecha son el apogeo de la nada. La excusa del mentecato, la constatación de la mente acrítica, el pasto de miserables y de gente de mal hollar.


Ante una rosa de los vientos, un navegante puede marcar un rumbo basándose en subdivisiones de los cuatro puntos cardinales: oeste-noroeste, sur-sureste, etc. Ante la nada, un idiota puede definirse de centro o de centro-izquierda, pero curiosamente no dirá que es de izquierda-centro-izquierda o de centro-centro-derecha. O mejor aún, de centro-centro-centro-derecha. Claro, quedaría como un tonto gastando saliva. Sin embargo, mentando un único "centro", no queda como tan tonto. A esto contribuye el CIS con su barómetro (un barómetro es un aparato que mide la presión atmosférica, no sé qué pinta en el CIS) al preguntar: "si cero es la extrema izquierda y 10 la extrema derecha, ¿dónde se situaría usted?". En un país en el que das una patada a una piedra y te sale un tonto a las tres con ínfulas de catedrático, los resultados medios arrojan datos concretos hasta las centésimas: 4,55, 4,67, etc. Afinan mucho para no decir nada. Y el mito se realimenta.


La cultura popular, otrora fuente de refranes que te indicaban cuándo comenzar la siembra y hoy yermo de la chabacanería belenestebanista, tiende a definir el centro como la posición política de la moderación. Si para definir un término metafísico, necesitamos otro metafísico, mal vamos. ¿Qué es la moderación? ¿Defender "poco" una idea? ¿Hablar bajito? Intento pensar que la moderación es la condición opuesta al extremismo. Pero eso nos sigue sin decir nada. Por ejemplo: nos podemos plantear el extremismo ético de quien se opone a la pena de muerte. La moderación en este caso sería estar a favor de la pena de muerte. Convengamos por tanto que la moderación o el centro no dicen nada por sí mismos.

Hay gente muy motivada que trata de dotar de contenido al centro político. Aluden al "justo medio" y a ciertas virtudes compartidas hasta por los perros. En España tenemos el problema de que hubo un partido llamado de centro, en el gobierno, la UCD. Existe un extendido consenso que identifica a la UCD con una sopa de personalismos que medraron al albur de un señor que eligieron a dedo Su Majestad y Fernández-Miranda. Partiendo de una situación de poder directamente heredera de los últimos gobiernos franquistas, no fue difícil que obtuviera tan buenos resultados. La pretensión del partido atrapatodo, ideal para amas de casa y gente sin escrúpulos en general, acabó como el rosario de la aurora.

Si el centro existiera y sirviera para algo, lo veríamos siendo más usado que tan sólo como máscara de moderación. El uso de la coletilla del centro, tan sólo consigue hacer pervivir la idea de la diferencia programática entre las masas de pepitos y marías, que, ocupados en pagar la hipoteca e ir al fútbol/pelu, no tienen tiempo, ganas, ni incentivos para leerse realmente los programas. Programas que, en este país, tan sólo sirven para mantener ocupados a becarios y leñadores.

Centristas:

2 comentarios:

Geógrafo Subjetivo 14 febrero, 2012  

Con algún insulto menos, una gran entrada. Totalmente de acuerdo.

Pablo 14 febrero, 2012  

Lo sé. Es que me enciendo y no paro.

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