miércoles, 11 de enero de 2012

Debe haber alternativa al socialismo imperante

Sobre la decisión de subir los impuestos por la "herencia recibida" (un mantra conocido de la política española), se insiste en que ni al PP ni a Rajoy les gusta esa decisión. Se insiste en que "no había más remedio" y, para rematar la faena, Esperanza Aguirre, se suma a apagar el fuego.


Es decir, no le gusta subir los impuestos, pero si necesita dinero, los sube. En este caso, lo exigible, es que obtenga dinero por otro tipo de medidas. Subir los impuestos no es lo que se espera de un político liberal (excepto quizás en época de guerra), sino de uno socialdemócrata. Por lo tanto, si para ellos, la forma razonable de actuar es hacer una política socialdemócrata, que le tomen el pelo a otro.


No puede ser que la única opción sea la salida vía aumento impositivo. No puede ser que a corto plazo, para generar ingresos públicos, se recurra al bolsillo del asalariado. Es por ello que existen otras alternativas, como por ejemplo, presentar planes de austeridad por sectores o administraciones, haciendo que el Estado, máxima autoridad pública en la nación, asuma las riendas -el control- de todo el circulante público. Máxime, cuando la inmensa mayoría de comunidades autónomas y grandes ciudades están gobernadas precisamente por el PP, partido del gobierno. Otro ejemplo, aumentar la lucha contra el fraude, impedir la evasión gris de impuestos, presentar medidas que hagan aflorar la economía sumergida, etc. Doctores tiene la Iglesia.

Abundando en la idea, el PP no sólo no tuvo que subir el IRPF para no mentir y traicionar de forma indecente, sino que además, está en la mejor situación imaginable para no hacerlo. Por lo tanto, que voluntariamente elijan medidas socialistas, los retrata como lo que son.

Este estado de las cosas, me recuerda una vez más a eso que se dice sobre la gente que vota al PP porque no le queda más remedio. Ya es hora de que la gente tenga la opción de votar con ganas a un partido de derechas que no le mienta, ni que contemple las medidas socialistas como las únicas válidas. Existe la alternativa política a la idea socialdemócrata imperante y obligada. Hacen falta más opciones. En Europa, donde políticamente nos retratamos, son comunes al menos tres grandes partidos: conservador, progresista y liberal, o conservador progresista y verde. A veces los cuatro. En la variedad está el gusto, la alternancia, el acuerdo político y la madurez democrática son imposibles si no hay alternativas. Necesitamos alternativas políticas como agua de mayo.

No creo que esto pueda esperar mucho. Aunque el PP en los próximos meses nos venga con planes de austeridad más creíbles que la mantequilla que nos ha enseñado hasta ahora, será una ilusión. Siempre van a hacer funambulismo sobre la cuerda socialdemócrata, no se creen que haya alternativa. O simplemente son incapaces de actuar de otro modo por un amplio conjunto de motivos. A mi ya no me importan tanto sus motivos (miedo a que arda la calle, presiones extranjeras, incapacidad intelectual, etc), como ciudadano en una sociedad dizque políticamente libre, quiero mi opción.

Más:
  • Sin opciones y sin principios - Juan Ramón Rallo
  • Yendo más allá de la política nacional, nos encontramos con perlitas progres inaguantables del PP a nivel local o regional. Seguro que en vuestra ciudad o región hay un montón de ejemplos de "cosas que hace el PP indistinguibles de lo que haría el PSOE". Imbecilidades 2.0 como ésta. Ya está bien.

3 comentarios:

Teseo 11 enero, 2012  

Hay que repetir las elecciones. Y el voto en blanco debe contar como un escaño (sillón) vacío.

Ricky Mango 12 enero, 2012  

Mucho me temo que por la via de la regeneración reformista nadie conseguirá llegar muy lejos. Son muchos decenios de moralina socialista. Las ideologías imbuidas por las democracias son asimiladas mucho mejor que las dictatoriales, porque nadie se atreve a ponerlas en tela de juicio.

Sospecho que el modelo socialdemócrata tendrá que estrellarse sin remisión para que las personas empiecen a replantearse las escalas de valores que les han colado como democráticas. Y que no tienen nada que ver con la democracia. Por ejemplo, la ecuación justicia = progresividad fiscal.

Pablo 12 enero, 2012  

No me queda más remedio que intentar superar ese análisis que comparto. De otro modo, sería muy triste tener que conformarme con lo que ya hay, o esperar a estrellarnos para que cambie la mentalidad.

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