sábado, 3 de diciembre de 2011

Propuestas de división territorial de España

La aproximación a la descentralización administrativa y política se puede realizar desde varios puntos de vista. Está por un lado la eficiencia a la hora de gestionar y aplicar los recursos públicos, por otro lado está la ética que subyace bajo la división del poder. También entra en juego el acoplamiento de posiciones regionalistas y nacionalistas, que considero una postura completamente política y electoral.

En 1810, la España napoleónica plantea una división departamental a imitación de la francesa. Luego viene Javier de Burgos que en 1833 establece el actual mapa provincial sobre el que se asentará toda descentralización posterior. La exigencia burocrática de la división territorial se hace siguiendo el criterio de tener provincias de similar tamaño, con atención a ciertas particularidades históricas.

La actual división del estado autonómico responde a agregaciones provinciales basadas en la descentralización de los años 30 y al contexto político de finales de los 1970, siendo en todo caso una simple cuestión de política coyuntural.

Antes de llegar al estado autonómico, fueron varios los autores que establecieron distintas "regionalizaciones" de España sin plantear en ningún caso divisiones competenciales. Al no tener en cuenta las cuestiones de índole político, estas divisiones se plantearon siguiendo criterios de analogía interprovincial en temas como afinidad económica y geográfica.

Veamos algunas de ellas (click para agrandar):

En el Atlas de Vergara y Martin, de 1922, se ven estas regiones:



Juan Plaza Priero propone en "Regiones económicas homogéneas españolas" (Madrid, 1964) la siguiente configuración:


El señor Plaza sigue criterios de homogeneidad económica y geográfica. Une la costa cantábrica, la cuenca del Ebro y las dos provincias más montañosas de los Pirineos. Sigue el curso de los principales ríos y divide Andalucía. De Madrid menciona crear una área metropolitana a imitación de otros países.

Alfonso García Barbancho en "Las migraciones interiores" (Barcelona, 1965):


El señor García sigue el criterio de las cuencas hidrográficas y determina catorce regiones. El mapa resulta muy similar al del anterior. Las tres grandes cuencas de España las divide en sectores oriental y occidental. Varía la división de Andalucía y curiosamente evita mencionar "Cataluña" a la que le une el archipiélago balear en una región llamada "Nordeste".

José Antonio García Trevijano en su "Tratado de Derecho Administrativo" (1967) hace una división siguiendo criterios económicos y geográficos -nuevamente se evita la política-, que resulta en una división tal que así:
  • Meseta del Duero
  • Llanuras de Castilla
  • Extremadura
  • Bética
  • Penibética
  • Levante
  • Cataluña
  • Depresión del Ebro
  • Galicia
  • Cantábrica
  • Baleares
  • Canarias
Nuevamente aparece la unión cántabra, la división andaluza y el agregamiento de las grandes regiones castellanas.

Mario Gaviria, en su obra "Campo, urbe y espacio de ocio" (Madrid, 1970), no sólo propone una división territorial, sino que la acompaña de sus posibles capitales. Veamos:
  • Galicia (La Coruña)
  • Cantábrico (Bilbao)
  • Ebro (Zaragoza)
  • Cataluña (Barcelona)
  • Central (Madrid)
  • Levante (Valencia)
  • Costa del Sol (Málaga)
  • Guadalquivir (Sevilla)
  • Baleares
  • Canarias
Vuelve a aparecer la unión de las provincias cantábricas, una gran región castellana/central con centro en Madrid y nuevamente la división de Andalucía entre su parte occidental y su parte oriental.

Terán y Solé Tabarís, en su "Geografía regional de España", de 1968, propusieron el siguiente mapa:


Es bastante similar al mapa de regiones del franquismo con algunas salvedades. Ignorad que se me escapó el color rojo en Levante (Región de Murcia), gracias. Curiosamente este mapa ya se parece más al actual mapa autonómico. Todavía perdura la unión de Asturias y Cantabria y se solventa el "problema riojano" añadiendo la provincia de Logroño a Navarra en una región llamada Alto Ebro.

Es en 1970 Don José Mª Cordero de Torres el que hace una descripción más detallada de la regionalización española en su discurso de recepción en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas titulado "Del federalismo al regionalismo: la evolución de los federalismos contemporáneos". Don José Mª propone quince regiones, dos prefecturas superurbanas, dos áreas especiales y cuatro municipios forales:
  • Región. Capital. Provincias.
  • Galicia. Santiago. Coruña-Ferrol (con la Mariña lucense), Vigo-Pontevedra y Lugo-Orense con el Bierzo.
  • Cantabria. Sin capital. Avilés, Gijón-Oviedo y Santander.
  • Euzcalerría. Doble capitalidad en Guernica y Pamplona. Vizcaya, Mena, Amurrio, Guipúzcoa, Álava con Treviño, Navarra con Irún y La Rioja.
  • Aragón. Sin capital. Huesca-Jaca, Zaragoza, Calatayud y Teruel.
  • Cataluña. Barcelona. Seo de Urgel, Gerona, Lérida, Manresa, Tarragona-Reus, Tortosa. Da a entender que la capital sería Barcelona que tendría un régimen especial.
  • Valencia. Sin capital. Castellón, Valencia, Gandía-Alcoy y Alicante.
  • Sudeste. Sin capital. Murcia-Cartagena y Lorca.
  • Penibética. Sin capital. Granada, Almería, Málaga y Jaén-Linares.
  • Bética. Sin capital. Córdoba, Huelva, Cádiz-Jerez, Sevilla, Doñana. Écija, Badajoz (parte).
  • Extremadura. Mérida. Badajoz (parte), Cáceres-Plasencia y Don Benito-La Serena.
  • Canarias
  • Baleares
  • León. León-Ponferrada, Palencia, Valladolid, Zamora, Salamnca y Ávila.
  • Castilla. Sin capital. Burgos, Segovia y Soria.
Tras la aprobación de la Constitución del 78, los economistas, geógrafos y juristas dejaron paso a los políticos, que acabaron al cabo de los años estableciendo el actual mapa autonómico. La descentralización administrativa derivó en descentralización política, traspaso de competencias y el manido "café para todos".

Treinta años después, tuvo que aprobarse una reforma constitucional que limita el déficit autonómico ante la profusión de actitudes paraestatales por parte de autonomías en situación de quiebra técnica.

El tema de las regiones en España es de esas cosas que enfrentan a la gente. A mi modo de ver se ha establecido una carrera por el sentimentalismo rancio en algunos casos y el caciquismo puro en otros. Cualquier crítica moderada al sistema se confunde con las críticas extremas de quienes repudian la descentralización, cosa que hace flaco favor a la convivencia. La descentralización puede ser una herramienta más de control al poder pero también una herramienta muy poderosa de control desde el poder. Este difícil equilibrio será todavía motivo de discusión de posteriores generaciones.

Decía Mel Gibson en "El Patriota": "¿qué diferencia hay entre tener un tirano a tres mil millas o tener tres mil tiranos a una milla?". Ninguna, Mel, porque los tiranos son siempre los mismos, en todas las épocas y lugares. Si no aprendemos esta lección y no desconfiamos del poder, nos la seguirán metiendo doblada.

Nota: Información extraída de Enrique Orduña Rebollo, Municipios y provincias: historia de la organización territorial española (INAP, 2003) y de otros sitios.

4 comentarios:

catalina 04 diciembre, 2011  

Los ejemplos los carga el diablo y no debería entrar en ellos, pero ¿no creen que 3000 tiranos a una milla es un castigo infinitamente mayor que tener a un tirano a tres mil millas? Newton estaría de mi parte...

Yo hubiera votado liberal en estas elecciones pero me disuadió completamente su posición federalista. En España, en este momento, el reforzamiento de las fronteras interiores supone el triunfo de los más brutos del pueblo y en el Pais Vasco en el que vivo, la deriva más cruel para la mitad de la población que, como es natural, no dispone de un brazo armado. Como en el medievo, en el poder central depositamos la esperanza de protección frente a la barbarie local. A esto hemos llegado. Nada que ver con la libertad.

Pablo 04 diciembre, 2011  

Comparto totalmente tu punto de vista sobre el Medievo. El poder real significó garantías de libertad frente a los señores locales. Las ciudades y villas libres eran las realengas y acabaron siendo las más prósperas y ricas.

Yo no soy partidario de una completa centralización del poder político. Defiendo la descentralización a nivel local -de la que apenas se habla- y cierta descentralización a nivel departamental, comarcal o regional, pero muy lejos de la tiranía de los místicos nacionalistas que hunden el futuro para reconciliarse con un pasado sólo existente en sus sueños húmedos.

Estos sueños basados en tripas e ira, han generado una reacción opuesta pero igualmente nociva que también puede degenerar en tiranía. Y eso tampoco mola.

¿Hay solución? Tengamos el sistema que tengamos, que quienes tengan poder, tengan poco poder. Es la única solución. A eso sí le podemos llamar liberalismo español.

Un saludo.

borino 06 diciembre, 2011  

No veo nada malo en el federalismo. Veo un error caro tener un ministro de medio ambiente en mi ayuntamiento, otro en el concello, en el consejo insular, en la diputación provincial, en la comunidad y el estado. ¡Ah! el de Europa, no olvidemos Europa. Y que ninguno haga nada por el medio ambiente.

Pero el problema no está en el federalismo, sino en como aplican la teoría los humanos. Necesitan mecanismos que vigilen su corrupción.

Falta un estudio que investigue qué desea la población ¿Cántabros, asturianos y vascos estarían dispuestos a unirse?¿En Baleares prefieren Barcelona o Valencia?

Me gusta este blog, enhorabuena a su autor.

VLC 07 agosto, 2014  

Puestos a jugar a esto de poner fronteras dónde nos place, yo también tengo una propuesta:
- Països Catalans (miradlo en la wikipedia si no os suena)
- Euskal Herria (las 6 provincias, las "francesas" también)
- Castilla (Madrid, Castilla - la Mancha, Castilla y León, La Rioja, Cantabría, Asturias, Extremadura y Murcia)
- Andalucia, con Gibraltar
- Canarias
- Galicia, con el Bierzo
- Aragón, sin la Franja de Ponent

Y punto. Bueno, y para redondearlo, que fueran estados independientes. Los 3.000 tiranos dentro de la cárcel. Os gusta mi propuesta? O no es lo suficientemente "liberal"?

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