miércoles, 14 de diciembre de 2011

Naves generacionales

Un tema recurrente en la ciencia ficción con sentido de la maravilla, es el de la nave generacional. En los viajes interestelares situados en un contexto donde no se puede viajar más rápido que la luz, las soluciones para llegar a otros planetas lejanos suelen ser la hibernación, la inteligencia artificial similar a un pequeño dios (con instrucciones para crear humanos a su llegada a destino) o la nave generacional.

Imagen de Rama de masalladeorion.es
La nave generacional tiene un especial interés porque sienta un escenario en el que el autor puede jugar con conceptos económicos, psicológicos, sociológicos y antropológicos. Se trata de un "mundo cerrado", en muchas ocasiones incomunicado (cosa que no entiendo que ocurra en casos donde existe más humanidad tecnológicamente avanzada en otros sitios), donde debido a la duración del viaje (cientos de años o más), se suceden las generaciones. El hecho de que haya generaciones que han nacido y crecido en una nave generacional da pie a tramas en las que infuye mucho que no conozcan la Tierra y que tomen la nave como su hogar. ¿Deberán estos astronautas cumplir la misión original que no han elegido? ¿Cómo se organizarán? ¿Cómo se resuelven los problemas de autosuficiencia? Y si esos problemas se resuelven, una vez lleguen a su destino, ¿querrán bajar al nuevo planeta o preferirán quedarse cómodamente en ese mundo autosuficiente? ¿Los diseñadores originales de la nave generacional acaso no buscarán que, cuando estimen que la nave llegue a su destino, ésta empiece a fallar?

Como veis, la nave generacional da mucho juego para manejar a personajes y crear historias muy diferentes a las acostumbradas por otros géneros.

Lo más cercano en la realidad a una nave generacional lo tenemos en ejemplos de "tribus perdidas". Tribus que han permanecido inalteradas a lo largo de siglos (afortunadamente para ellas quedan pocas o ninguna). En ocasiones, alguna tribu tuvo un contacto puntual con el exterior y esto modificó totalmente su estructura religioso-social (el maravilloso culto cargo, en el que se adoran linternas y latas, y se construyen templos con forma de pistas de aterrizaje). Otra tribus tuvieron un destino un poco peor, como la cultura de Rapa Nui que no sobrevivió a su autosuficiencia.

Culto cargo
Es más, incluso una trama de naves generacionales puede dar lugar a que sus astronautas lleguen a su destino y se encuentren a humanos (o no), que no se suponía que debían estar allí (durante el tiempo del viaje, en la Tierra se descubre el viaje más rápido que la luz y los nuevos colonos llegan antes).

Algunos ejemplos:
  • Universo de Heinlein.
  • Mundo Anillo de Larry Niven no lo pondría en esta categoría, pues se trata de una estructura espacial cuyo fin no es viajar. Pero lo dejo aquí como ejemplo de un género tan rico que se solapa. También cabría mencionar Cita Con Rama de Clarke (quizás más concretamente sus secuelas).
  • Colony de Rob Grant hace una aproximación muy bizarra de una nave generacional en la que las cosas han ido peor que mal.
  • Tau Cero de Poul Anderson, en la que juega con el problema de no poder decelerar la nave. Ya sabéis que en todo viaje espacial hay una aceleración hasta la mitad de camino y una deceleración en sentido opuesto a partir de ese punto para poder frenar (cosa que nunca aparece en las pelis: ahí las naves suelen frenar a lo bestia y curiosamente sus tripulantes no se hacen papilla).
  • En Wall-E aparece una nave generacional que contiene a los supervivientes de la humanidad en un estado de gordura y complacencia.
  • Los autoplanetas, del mejor escritor europeo de ciencia ficción (español, por supuesto).

6 comentarios:

Elentir 14 diciembre, 2011  

Tengo que acordarme de visitar tu blog con el iPhone la próxima vez que me pase por la Casa del Libro. Pones unos títulos interesantísimos. :-)

octopusmagnificens 16 diciembre, 2011  

La solución 2 es la más plausible, a mi modo de ver.

Miguel Ángel, "el Yayo" 17 diciembre, 2011  

He llegado hasta entrada de casualida pero no puedo irme si añadir "La Nave" de Tomas Salvador.

Saludos

Teseo 29 diciembre, 2011  

Las cosas a lo mejor se salen del tiesto... En la maravillosa isla de Pitcairn, los descendientes de Marlon Brandon y de Tarita la montaron parda. Para que luego digan que el progreso necesita de variabilidad genética...

Ignacio 25 agosto, 2013  

Destaco Efímeras de Kevin O'Donell Junior y Jinetes de la antorcha de Norman Spinrad. También el trasfondo de los JdR decanos de TSR de ciencia ficción; Metamorphosis Alpha.

Saludos y enhorabuena por el blog, desde el largo exilio madrileño de un gallego accionado a la historia y a la ciencia ficción.

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