viernes, 9 de diciembre de 2011

Hay que exportar alta tecnología

Tenemos el problema del coste de financiación, que es más elevado que otros países. Para reducirlo, lo que se suele decir es que hay que crear confianza. ¿Cómo creas confianza si te cuesta mucho más financiarte? Hay que ser mejores que otros, hay que presentar mejores resultados o atraer capital nuevo. Es la pescadilla que se muerde la cola.

En términos de comercio mundial, según leo en un papel de la CEOE, el sector cuya demanda más está creciendo es el de la alta tecnología. Del conjunto de las exportaciones del país, los productos de alta tecnología suponen alrededor del 10%. Porcentaje muy inferior a otros países de nuestro entorno (más adelante está el doloroso dato).


Tradicionalmente, de España sabemos que se ha especializado en pocos y viejos sectores. Más allá de la construcción para responder al mercado interno, tenemos turismo, maquinaria, automóviles y en general, los productos típicos que requieren una tecnología media de hace veinte o treinta años. Nuestro problema es que esos productos los exportan otros países a un menor coste de producción, debido a muchos factores entre los que se encuentran el coste laboral, la fiscalidad, la colaboración de empresas, la burocracia, etc.

A la hora de implantar un proyecto de producción y exportación de alta tecnología, una empresa se encuentra los problemas de cualquier otra empresa y además otros factores propios de su sector. A saber: falta de cultura tecnológica en los posibles inversores, ineficiencia del recorrido universidad->empresa, falta de formación continuada en la masa laboral, altos costes de acceso a la red, infraestructura de redes sin orientación a la empresa, etc. Es evidente que no todas estas empresas tienen estos problemas, pero en su conjunto, estos son algunos problemas típicos y subsanables.


¿Por qué creo que hay que conceder importancia a la exportación de alta tecnología? Por varias razones.
  • Porque suele implicar el desarrollo de productos muy especializados que dependen -como en una pirámide- de productores menos especializados (de los que abundan en España).
  • Porque es el sector cuya demanda más está creciendo. Es decir, se trata de algo rentable. Esto no es cavar zanjas y luego rellenarlas.
  • Porque el cambio de imagen del país de cara al exterior es vital para que haya confianza y vuelva a circular el dinero.
  • Porque ya lo hacen otros y no podemos quedarnos atrás (llegar tarde aquí no sólo significa perder mercado, sino también dejar escapar a los mejores, con lo que se produce un efecto bola de nieve).
  • Porque ya lo hacen otros que no son "más listos" que nosotros, simplemente han quitado piedras del camino. Algún escollo se puede quitar de forma casi inmediata.
Si queremos competir en sectores de alta tecnología, hace falta visión del cambio que se está produciendo. Hay que mejorar la infraestructura de banda ancha, aumentar la competencia entre proveedores para reducir costes de acceso, orientar la educación hacia la especialización, reducir trámites burocráticos, fomentar la aparición de capital-riesgo, dar ventajas fiscales a estas empresas, etc.

Salvo por decisiones empresariales y políticas, no existe ninguna razón objetiva por la que España no pueda codearse con grandes potencias exportadoras de alta tecnología a medio plazo.


Vender flamenco y paellas gigantescas está bien siempre y cuando no descuides tu patio trasero: la creación de nueva riqueza. Ahora la nueva riqueza está ahí. Sería de insensatos no centrarse en eso.

Dato:

Según estadísticas de 2009 del Banco Mundial, entre los mayores exportadores de alta tecnología en proporción al total de exportaciones de productos manufacturados, se encuentran:

Filipinas 66%
Singapur 49%
Malasia 47%
Corea 32%
Hong Kong 31%
RP China 31%
Tailandia 26%
Suiza 25%
Irlanda 24%
Francia, EEUU, Israel y Reino Unido 23%

España, en 2008: 5%

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