jueves, 17 de noviembre de 2011

Una nota sobre el colapso de las civilizaciones

Nunca nos pondremos de acuerdo en establecer una teoría del colapso de la civilización. El problema es que somos bichos muy adaptativos (por eso triunfamos sobre el resto de la naturaleza). Nuestros cerebros se orientan a resolver problemas. Además, nuestros cerebros -conviene recordarlo- funcionan mejor en comunicación con otros cerebros. Uno más uno es igual a tres.

Por ello, nuevas generaciones tienen el conocimiento de cómo resolver los problemas conocidos y además están preparadas para enfrentarse a los nuevos. Al menos en teoría y siempre refiriéndonos a escala global (de poco serviría hacer un estudio con los ganadores de los MTV Awards en una isla desierta. Dudo que llegaran a la revolución neolítica. Uno más uno es igual a uno en este caso).

Así con todo, ante nuevos problemas lo ideal es no repetir las viejas soluciones. Si algo tienen en común los colapsos de civilizaciones del pasado, es su incapacidad para adaptarse.

Dos ejemplos

Viajemos unas decenas de miles de años al pasado. En la etapa anterior al nacimiento de la civilización, sociedades tribales comenzaron a desarrollar cierta cultura y por lo tanto transmisión de información entre generaciones. Las sociedades más primitivas triunfaron sobre la biología gracias a la división del trabajo. Al principio la especialización en la división del trabajo recaía en componentes de una familia: cuando el padre moría, el hijo más fuerte pasaba a ser el "jefe" porque era el mejor proveedor (es un ejemplo). Varias familias unidas en un clan pudieron tener a varios "especialistas". Por ejemplo: el mejor cazador o el más fuerte podría encargarse de dirigir la caza. Un miembro con algún tipo de demencia y que sufriera alucinaciones, podría ser el encargado de comunicarse con los dioses o con el más allá. Cuando uno cumplía un rol diferenciado, pasaba a tener una posición dominante.

Si llegaba el momento en que otro cazador resultaba ser mejor que el jefe, es probable que el jefe no quisiera ceder su posición privilegiada por lo que usaría la fuerza para acabar con el aspirante. Así, el clan, se vería perjudicado y, ante otro clan sería más probable que fracasara. Es decir, colapsaría.

Sirva otro ejemplo para ver mejor la idea: el imperio Inca. En el imperio Inca, existía una persona hiperespecializada: el Inca, soberano del mundo y dios sobre la tierra. Daba igual que otras personas pudieran desempeñar su función mejor. Él mantenía poder absoluto sobre la vida de sus vasallos. Lío sucesorio por medio, el imperio Inca no pudo competir con un nuevo "clan". Francisco Pizarro al mando de menos de doscientos españoles estableció contacto amistoso con el imperio, intercambio de regalos, etc. Los incas fueron incapaces de adaptarse a una situación nueva. Se encontraron de bruces con un problema fuera de contexto -los hombres de hierro tenían palos que escupían fuego-. Muerto Huáscar, Atahualpa fue incapaz de usar su hiperespecialización en otra cosa que no fuera tratar de conservar el poder. Es decir, ya no era el cazador más fuerte del clan. Se cerró en no aceptar ningún cambio. El imperio incaico colapsó, aunque los españoles siguieran coronando incas unos años más. Simplifico el problema a propósito: el imperio Inca era una sociedad muy compleja donde el poder absoluto del Inca era tan solo aparente, pero así bien vale el ejemplo del fracaso en la competición como factor de colapso.

¿Es la incapacidad de adaptarse la única clave en el colapso? Tengo motivos para pensar que sí. Pero no descarto la importancia de otros factores -secundarios- que aunque por sí solos no provocan el colapso, ayudan a acelerarlo -efecto catalizador-, ya sea por sí mismos o porque quien dirige una civilización no sepa distinguir lo importante de lo urgente.

Factores catalizadores

Sean dos tipos de catalizadores. Primero, los aceleradores que son imposibles de combatir. Segundo, los aceleradores que desvían la atención.

Primer tipo:
Aquí entra lo relacionado con "lo que no tiene remedio". Según la sabiduría popular, "los problemas que no tienen solución, no son problemas". Podemos pensar en la introducción de la viruela entre los aztecas. O epidemias de paludismo entre los mayas. Debido a la inmunidad natural de una parte de la población ante estas enfermedades, la enfermedad no es un factor decisivo, pero sí importante. La Peste Negra arrasó gran parte de la población europea pero no supuso el colapso de nuestra civilización. Otros catalizadores de este tipo comprenderían desastres naturales. No conozco ningún desastre natural que haya fomentado el colapso de una civilización, pero un asteroide que impacte contra la Tierra podría entrar en esta categoría (teóricamente podemos evitar el impacto de un asteroide, así que puede que haya que descartar la amenaza espacial).

Segundo tipo:
Ante una dirección política-económica-social-religiosa incapaz de adaptarse, casi cualquier cosa puede precipitar el colapso. Si se toma como amenaza lo que es una situación particular, si se atribuye un valor sistémico a una crisis coyuntural o si se sobrevalora una amenaza externa, el colapso es probable que sobrevenga. La civilización socialista cayó fundamentalmente por dirigir sus esfuerzos a controlar grupos de población y dedicar la mayor parte de sus recursos a la producción de guerra. Por ejemplo, el caso nazi: los convoyes de la Solución Final tenían prioridad sobre los convoyes de tropas. En el caso soviético, se mantenía la segunda máquina militar del mundo con un PIB no mucho más grande que el de un país europeo de segunda. El imperio ruso cayó por darle demasiada importancia a grupos desorganizados, el caso de Luis XVI es similar, etc.

Cómo identificar el colapso

En general los principales motivos del colapso siempre tienen que ver con la competición y la falta de capacidad de sobreponerse al adversario (¿podemos hablar de nichos de civilización haciendo un símil con los nichos biológicos?). Teniendo esto en cuenta, las características -señales de alarma, si preferís- a tener en cuenta para identificar un colapso podrían ser:

  • Inamovilidad de la casta dirigente (empleo "casta dirigente" como grupo que comprende a la dirección política y económica pero también a los cuadros técnicos y culturales que impulsan al conjunto de la población). De aquí tenemos caída tecnológica, asimilación de cultura foránea y fracaso económico.
  • Desespecialización. Cuando se pierde la especialización ("la labor excelente") y se homogeneizan las funciones, se deja de poder competir.
  • Descentralización. En clave política, cuando se otorga mucho poder a administraciones intermedias, se tiende a la fractura por pura competición interna y falta de comunicación (aquí pienso en la Teoría de la Burocracia).
  • Rapacidad. Cuando una civilización basa su éxito en la conquista, frenar supone el colapso. Es lo que le sucede al imperio mongol, por ejemplo, incapaz de establecerse, acaba dividido y fracasa.
Es evidente que hablamos de personas, no de robots, con lo que no es preciso que se cumplan todas las características y hay características que no soy capaz de identificar (porque todavía no existen, porque existen y no las vemos o porque se me pasan por alto).

No quiero despedirme sin dejar caer que existe una forma perpetuar al máximo una civilización. Se trata de mantener la adaptabilidad, no permitir a la dirigencia atrincherarse en el poder, mantener el máximo grado de especialización/división del trabajo y observar continuamente lo que hacen otros para mejorarlo.

Últimos programas del podcast

Archivo

Se admite el debate

Blogorrollo