jueves, 3 de noviembre de 2011

"Armamos al cártel de Sinaloa. Es repugnante"

Una operación de la agencia americana del Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), parece que no salió bien del todo. Es más, su planteamiento está en tela de juicio como testimonian las continuas investigaciones del Congreso de este último año.


La operación 'Fast and Furious' (el que pone los nombres a las operaciones estaba de vacaciones en aquél momento), consistió en introducir armas en el sur de los Estados Unidos, para seguirles la pista hasta los centros de mando de los narcos en México. "Sorprendentemente", esas armas acabaron formando parte de atentados con bajas. El problema es que entre esas bajas se encuentran, hasta donde sabemos, el agente de fronteras Brian Terry, y el agente de aduanas Jaime Zapata. Ambos, funcionarios de agencias federales estadounidenses, con lo que eso implica.

Enseguida se organizaron vistas públicas en el Congreso y se llamó a declarar a directivos de la ATF y de la DEA. Y aquí llega la cosa: están empezando a verse indicios de perjurio -¡del propio Fiscal General!- y posibles ramificaciones desde Florida que llegarían al suministro de armas a las maras centroamericanas.

Hay campaña electoral en Estados Unidos, y muchos congresistas querrán dar una imagen de ser impasibles contra la corrupción. Esto no ha hecho más que empezar.

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