viernes, 21 de octubre de 2011

La izquierda abertzale ante su Kobayashi Maru

El Kobayashi Maru es un ejercicio en la Flota Estelar que trata de evaluar la aptitud de mando y la respuesta emocional de un futuro capitán de la flota ante un escenario imposible. Aparece en varias novelas de Star Trek y en las películas La ira de Khan y Star Trek (2009). En él, el capitán debe decidir si cruzar la Zona Neutral para responder a una señal de auxilio -lo que provoca la guerra con el Imperio Klingon- o bien no hacer caso e irse -lo que condena a la tripulación del Kobayashi a una muerte segura-.

Los únicos que consiguen superar el escenario son el capitán Kirk -que hace trampas en la simulación para que los Klingon le "teman" y no puedan atacarle- y su hijo Sarek que se sacrifica él en un duelo para salvar al resto (Sarek, 1994).

Las soluciones al escenario imposible necesitan cambiar el planteamiento del problema o engañar a todos. Siguiendo la ortodoxia del manual, es imposible vencer.

La izquierda abertzale en el proceso de reconfiguración política que intentan vender a quien les crea, plantean un nuevo escenario imposible de vencer. Todos los acuerdos, debates y declaraciones de un tiempo a esta parte no son sino pasos en su particularísimo proceso de independencia a lo Kosovo.


Son incapaces de comprender que para los demócratas el fin de ETA es un fin en sí mismo. Ellos lo ven como "otro paso" hacia el resultado final. Leyendo a trolls abertzales pero también a articulistas un poco más leídos, se puede comprobar que para ellos las víctimas de ETA son poco menos que material de trueque político y quejumbrosas pulguitas a las que hay que separar de la vida pública, cuando para los demócratas las víctimas miden el pulso moral de toda la nación. Es por ello que jamás podrá haber ningún acuerdo. Los abertzales no aceptan las premisas mínimas de la convivencia democrática, son incapaces de distinguir entre Miguel Ángel Blanco y un perroflauta al que un Guardia Civil le cruzó la cara. No ven la pequeña diferencia que hay entre Desmond Tutu y Arnaldo Otegi. Se han creado un mundo de fantasía en el que están atrapados.

Los medidores éticos entre los abertzales y los demócratas se miden en distintas escalas. El lenguaje empleado es diferente e ininteligible. A mi me sorprende mucho que esto no lo sepan o que se hagan los no enterados.

Escribe Pedro Zallo, catedrático de la UPV, en Deia:
Todo el mundo anda a vueltas con el “relato” rápido, coyuntural, de lo ocurrido para que haya vencedores y vencidos oficiales en un juego de suma cero, en lugar de que no haya vencidos en un juego maduro de crecimiento colectivo. Para mi, que más importante que el relato mediático dominante, va a ser conocer e interpretar lo que ha pasado de verdad y aceptar que habrá relatos distintos que solo con los años -mediante muchos diálogos y ejercicios democráticos que superen las imposiciones- se reconocerán entre si, se pedirán perdones distintos y hasta prepararán una reconciliación que todavía se adivina lejana. 
La fantasía les hace ver que hay dos bandos en conflicto y que la reconciliación es posible si un bando acepta el sufrimiento del otro. Pero aquí no hay dos bandos. Reconocer a los etarras y su órbita como "bando" pondría directamente a cualquier gobierno de España en situación delictiva contra la que los propios poderes del Estado deberían actuar de oficio.

Por su parte escribe Floren Aoiz en Gara:
...la gran demanda, el clamor de una sociedad que exige el fin de toda imposición, de toda acción violenta y de toda restricción a las libertades individuales y colectivas. Algo que no llegará sólo por una decisión de ETA, porque ni el conflicto es ETA ni esta organización lo ha creado. La naturaleza política del contencioso demanda medidas políticas que la ciudadanía vasca reclama con determinación.
Que haya -por razones perfectamente identificables- una parte de la sociedad vasca que quiera la independencia es legítimo -también hay extremeños cienciólogos-, pero elevar este deseo de independencia a la categoría de conflicto nos muestra a las claras que esta cuestión no la tratan como una cuestión política, sino como algo más primario. Para cumplir con sus reivindicaciones -un referendum de autodeterminación en el que ganen ellos, y en caso de no ganar, repetirlo continuamente, como hace la UE con sus constituciones de pacotilla-, no existe ningún mecanismo legal ni podrá existir jamás por definición. Es más, aunque el 99% de los vascos fueran independentistas-sandinistas como estos descastados, aunque el 99% de los españoles quisieran la independencia vasca, todo eso sería irrelevante: la definición de la nación no es asunto democrático, como tampoco lo es la hora a la que sale el Sol.

Dice Katu Arkonada, sin oficio conocido:
Porque la Izquierda abertzale no nació para resistir, ni tan siquiera para responder, nacimos para ganar, y en ese sentido, al igual que Palestina está luchando por la justa demanda de ser reconocida como el estado 194 de las Naciones Unidas, debemos seguir en la lucha por conseguir un Estado vasco independiente y socialista, que desde el internacionalismo sea solidario con todas las luchas de liberación nacional y social de los pueblos oprimidos. Porque aun en el norte, en un sistema mundo capitalista, el pueblo vasco es parte de una periferia, de un sur en resistencia y en ese camino y en esa lucha que todavía nos queda por transitar, necesitamos también el apoyo solidario e internacionalista de otros pueblos en lucha y resistencia. Sabiendo que nuestro marco de resolución es el europeo, también necesitaremos de la complicidad y apoyo de los pueblos y nacionalidades latinoamericanas, de sus partidos políticos de izquierda y gobiernos aliados, de sus movimientos sociales y pueblos indígenas, y de los intelectuales orgánicos al servicio de la emancipación del sur. Ayúdennos a recoger la rama de olivo y transitar con ella el camino de nuestra liberación nacional y social, no permitamos que nadie la deje caer de nuevo.
El único escenario parecido sería el de Kosovo, pero Serbia no es España y el independentismo vasco no favorecería a ninguna nación. No solo es el resto de España un aliado más importante para el mundo occidental que dos provincias regidas por sandinistas. Sino que hasta el mundo no-occidental no apoyaría ningún proceso de independencia unilateral (ahí está Rusia con el Cáucaso y los Balcanes).

Así pues, la izquierda abertzale está ante el escenario imposible en el que o bien un gobierno de España se suicida o bien necesitaría un apoyo internacional del que carece.

Teniendo claro que sus reivindicaciones de máximos no pueden ser satisfechas, ¿podrán soportar, como si fueran una vulgar ERC, el juego llorica pero democrático de tensionar al Estado continuamente? Espero que sí, porque es lo único que les queda.

Sin embargo, a los demócratas nos queda muchísimo más camino por recorrer. Sobre todo a los demócratas vascos: enseñar democracia básica a los gritones. Enseñarles a convivir, a aceptar otras ideas, a ver su propia viga en el ojo. A los aliados les llevó más de diez años desnazificar Alemania occidental: mezclaban en puestos de trabajo a repatriados con indígenas, ponían películas en los colegios, llenaban teatros con charlas de las víctimas, etc.

No sería descabellado llegar a ese punto. Claro que antes, lo más importante: asegurar la igualdad de todas las regiones de España.

Que algunos, aunque lo parezcamos, no nos chupamos el dedo.

5 comentarios:

Pablo 21 octubre, 2011  

Más aquí: http://cronicasdeunmundofeliz.blogspot.com/2008/11/la-derecha-espaola.html

spartan 22 octubre, 2011  

La cuestión es que en España, para la reeducación de los abertzales, tenemos un obstáculo que se llama izquierda española, capaz de tragar lo intragable con tal de demostrar que la derecha sigue siendo franquista.

Se traga hasta lo de los dos bandos.

Pablo 22 octubre, 2011  

Sopena rebuznó ayer del "mar perder" del PP. Y el PP bailando al son que le tocan (o que contribuye a tocar).

Que les vote quien quiera.

Rick 23 octubre, 2011  

Abertzale significa nacionalista. Si asimilamos su lenguaje, terminaremos asimilándolos a ellos. De hecho, ya está sucediendo. A ver si nos enteramos: esto no es una lucha armada, sino una guerra de propaganda, y los muertos son sólo para salir en las primeras páginas.

Izquierda nacionalista, y punto. No les hagamos ya más el juego.

Pablo 24 octubre, 2011  

Tienes toda la razón, sin embargo hay una parte de la izquierda nacionalista que no forma parte de la estrategia de ETA, por eso usar abertzale como préstamo del vasco en el castellano, identifica más concretamente al grupo aludido.

Pero estoy totalmente de acuerdo en no asumir su discurso venenoso.

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