martes, 11 de octubre de 2011

El zapaterismo de Rajoy

No soy de los que dicen que el PP carece de programa, tampoco me llena el ansia viva de saber exactamente cuál será su programa ya que hay muchas pistas de lo que nos podemos esperar. Además, más allá de las propuestas concretas que escriban en su programa, su acción de gobierno dependerá en no poca medida de lo que manden organismos foráneos. Es fácil imaginarnos que tomarán medidas de ajuste restrictivo como ya avanzan algunas comunidades (Islas Baleares y Castilla-La Mancha, sin ir más lejos).

 Lo que ves en esta foto no ha pasado nunca

Es por eso que me interesa más a estas alturas qué podemos esperar de la línea política que seguirá Rajoy durante los próximos años de pan y agua. Mi paisano es un tipo caracterizado/caricaturizado por ser el Señor Depende: intenta aunar y no dividir, trata de sumar y no de restar, prefiere consultar las tripas de un cordero en el templo antes de tomar una decisión, etc. Esa forma de hacer política me parece razonable, confiable y positiva en ciertos momentos. Pero esa misma forma blandita de hacer política, en cuanto esté respaldada por una amplia mayoría absoluta (con lo que ello conlleva, ya que en las elecciones se votan de forma indirecta muchos otros cargos además de senadores y diputados: puestos judiciales relevantes, embajadores, presentadores de telediario, etc), se deshará como un azucarillo: por muy conciliador que te muestres, si no te hace falta llegar a acuerdos, haces tu voluntad y punto.

Así pues, ¿cuál es la voluntad de Rajoy y su círculo? Allá por el 2008, cuando Rajoy perdió las últimas elecciones, recibió palos por todos los lados, incluso de quienes hoy se mueven a favor del viento. En aquel entonces Rajoy no tuvo más remedio que decir qué es lo que quería ser de mayor.

hay que bajar el Impuesto de Sociedades y en la vivienda todo eso de alargar la hipoteca está muy bien, pero lo que hay que hacer es aumentar las deducciones por vivienda que el PSOE bajó

Quiero que este partido sea lo que es, un partido popular, moderado, abierto e integrador y no un partido de doctrinarios. Eso no lo quiero. Aquí se han incorporado todos, aquí hay liberales, democristianos, incluso socialdemócratas. Aquí caben todos.

Yo quiero un partido donde todo el mundo se sienta cómodo, donde todo el mundo pueda estar representado, no un partido que responda a una sola ideología.

Creo en España, en una nación plural, pero creo en la diversidad de España, en el Estado de las Autonomías -he sido vicepresidente de la Xunta de Galicia y a mucha honra-, creo en Madrid, pero creo que no se pueden confundir 25 personas de Madrid con España

No sé si estoy equivocado, pero a mi me aterra el zapaterismo de Rajoy. Sé que en plena campaña es difícil que un político se moje, pero cuando empieza una legislatura (de ahí son las citas precedentes), un político debe dar discursos muy claros, muy doctrinales.

Al decir esto, sé que puedo ser malinterpretado en el sentido de que le pido a Rajoy más "mano dura". Tampoco es eso: lo único que quiero de un político es que como mínimo sea predecible y para mi Rajoy, al darle igual todo, no lo está siendo. En eso se parece terriblemente a Zapatero: todo es debatible, hoy digo sí pero mañana digo que no,...

 Antes molaba poner a caldo a Rajoy

Ahora que lo pienso: igual esta es la forma de tener éxito político en España. Si es así, intentar unir todas las "sensibilidades" sólo logrará que a este país le prendan fuego por las cuatro esquinas y que, como siempre ha pasado en la historia reciente de España, hablemos de una derecha garbancil (¿o garbancera?) como comenta José Carlos Rodríguez. Añádase a esta idea que altermundistas y neosindicalistas varios se suelen crecer frente a la derecha blanda. Qué diablos, se crecerán haga lo que haga Rajoy y su ralea.

Relacionado:
El comportamiento de Rajoy, en efecto, no sólo está destruyendo una de las bases democráticas del PP de Aznar, sino que está "homologándose" a un partido radicalmente sectario y antidemocrático como es el PSOE, capaz de disciplinar y someter a sus bases y votantes a las mayores tropelías con tal de que gane el líder.
Decir las verdades incómodas y gobernar con valentía, a pesar de lo que digan los críticos de Rajoy, no es poco programa para un gobierno democrático.

Están cambiando los tiempos.

2 comentarios:

Rick 12 octubre, 2011  

You've got a point there. El Sr. Rajoy ya demostró que era un inútil en la crisis del Prestige, en que se dedicó a echar balones fuera cuando las cosas salían mal. Es un acomplejado y un escurridizo y, lo peor de todo, igual que les pasó a Zapatero, a Aznar en la segunda legislatura y a Suárez a partir de cierto momento, el poder se le subirá a la cabeza y hará cualquier tontería que pagaremos caro.

¿La solución? Volver el país de arriba a abajo para que los mediocres se queden quietecitos en su mediocre agujero, y dejen subir a los que realmente valen, en lugar de pisarles el cuello.

Elentir 12 octubre, 2011  

Muy acertada la expresión de "zapaterismo" aplicada a Rajoy. A fin de cuentas, parece poco probable que este paisano nuestro altere el proyecto ideológico de Zapatero si llega al poder. Al menos no se ha comprometido a deshacerlo, y a menos de mes y medio para las elecciones, para mí eso es motivo de sobra para no fiarme de Rajoy y, en consecuencia, para no votar al partido que él preside.

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