sábado, 15 de octubre de 2011

15-O: motivos para el descontento

Como la moda es hacer un decálogo con los motivos de cada uno para salir el 15 de octubre a la calle a gritar, hacer amistades y pasar la tarde entretenida hasta empalmar con la noche (recordemos lo que significa "sábado noche" para el 70% de los españoles entre 15 y 30 años), a mi que me gustan mucho estas cosas no podía ser menos.

Aviso: no están todas las que son, pero sí son todas las que están.

1.- Hay gente que vota con los pies, yo le doy muchas vueltas a mi voto, aunque sea uno solo en un mar de millones de votos, porque mi voto es la única forma que tengo de participar de forma activa en el proceso de toma de decisiones. Durante mucho tiempo no se ha podido votar en España (si queréis polémica diré que desde el año 1933 hasta 1977) y hay muchos países hoy en día donde no existe derecho a voto o el derecho a voto existe con niveles de corrupción política inaceptables. Pues bien, en España se permite la actividad política de partidos que quieren socavar el derecho a voto, retorcerlo y emplear medios violentos para conseguir fines políticos.


2.- El sistema político es francamente mejorable, pero no se mejora. El mero hecho de que hable de un "sistema" y no de un "proceso" ya debería hacernos saltar todas las alarmas. Que haya unos tipos que prometan e incumplan (yo soy de los que lee programas electorales, y no solo eso, sino que creo que la palabra dada compromete y afecta al honor; lamentablemente el honor está a punto de ser prohibido), que esos mismos tipos tengan un poder omnímodo sobre vidas y haciendas, que controlen todos los poderes del estado, casi todos los medios de comunicación y que influyan de forma arbitraria en el modo de vida de la gente me parece abrumador. Es más, que repartan favores entre quienes albergan no poco poder que afecta por medios no representativos a la vida de la gente (grandes empresas y bancos), me parece una peligrosa conjunción.

3.- Me gusta que los poderes estén separados y sean perfectamente distinguibles. Pero lo que tenemos que aguantar está a años luz de eso: el cruce de favores, la gestión de la información, la manera que tienen los poderes mediáticos, políticos y económicos de entrelazarse como los tentáculos de un pulpo abriendo un tarro de mejillones, afecta de forma negativa a nuestras vidas: nos niega alternativas. Muy sutil esta forma de hacer las cosas, pues si simplemente ignoramos nuestras alternativas no podemos saber que existen. Jugada maestra.

4.- Considero una gran estafa que cajas de ahorros gestionadas por administraciones públicas se conviertan de facto en bancos privados que han tenido la desfachatez de otorgar millonarias indemnizaciones a los responsables de sus quiebras. Se intenta dar respiración asistida con más fondos públicos a entidades que según los criterios que más información dan, deberían cerrar sin ningún tipo de rescate público.


5.- Se utiliza constantemente el capital público para intereses puramente partidistas, cuando no, para pagarles la juerga a unos cretinos inanes que basan su existencia en la falsedad, el engaño, la mentira y el puro robo. La política debiera ser la forma que tiene la sociedad de organizarse, no la excusa de unos mangantes para reírse a nuestra costa.

6.- Con el asentimiento de una importante parte de la sociedad se han aprobado leyes abyectas, directamente opuestas a mi escala de valores, que afectan a la misma esencia de la vida y de lo que significa vivir con dignidad. Mientras tanto, se trata frívolamente y como algo secundario la situación de miseria, soledad e indefensión de una creciente parte de la población.


7.- Los delincuentes que ostentan cargos públicos sólo dimiten cuando interesa a su partido electoralmente. Si hubiera la más mínima decencia dimitirían los salpicados por corrupción y quienes les nombraron para el cargo. Que un político respalde a otro significa que se hace responsable ante la sociedad de sus actos.


8.- Mi país ha cedido soberanía frente a instituciones antidemocráticas, opacas e inútiles en pro de una especie de nube de colores que solo responde a los sueños húmedos de quienes quieren manejar el cotarro. Instituciones que, como las de aquí, nos toman a todos por Los del Río. Instituciones a las que muchos responsabilizamos en buena medida de que exista un Tercer Mundo y de la existencia de la crónica crisis económica.

9.- Quienes son cuatro gatos aparecen sobredimensionados por los medios de comunicación en función de intereses que me son ajenos. Sus reivindicaciones, de cumplirse, solo traerían miseria, ignorancia, hambre y esclavitud. Hasta el moño estoy de los apóstoles del descontento que con dos frases de un libro de autoayuda barato soflaman a la masa borreguil, echándoles la culpa de todo a quienes han tenido el ingenio y la valentía de crear, insultando y señalando a quienes no estamos de acuerdo, cagándose en cualquier método representativo porque los lloricas no coinciden con lo que vota la inmensa mayoría de la gente que no se manifiesta. ¿Qué democracia querrán? ¿La democracia de la tiranía? El comportamiento exactamente fascista de la masa encolerizada es resultado del parto con dolor de un sistema que ha muerto. El sistema del robo infinito. El sistema del engaño infinito.


10.- Se sostienen como conquistas sociales lo que es el amancebamiento de las personas. La producción de siervos ligados a la pobreza eterna mediante pagas de subsistencia, la manufactura de estudiantes preparados para la nada, las ayudas para la calidad de vida que esconden una alternativa de vida mejor. Se niega la capacidad de elección en todos los aspectos vitales, aumentando la intolerancia, la desconfianza y la imposibilidad de una vida adulta.

Más, aquí.

Finalmente, esto sí que es como para salir a berrear.

5 comentarios:

Rod 15 octubre, 2011  

Si estos son tus motivos,vente a la manifestación de esta tarde.

Rick 15 octubre, 2011  

No es que no esté de acuerdo en todo lo que usted dice, pero es algo que todos ya sabemos. Mi pregunta es: ¿se puede hacer algo para cambiar esta situación? Porque si no se puede, igual da votar que no votar, y estamos en una dictadura, lo llamen como lo llamen.

Si se puede hacer algo, digámoslo en lugar de tanto quejarnos. Manifestarse no me parece un método muy efectivo, dado está muy devaluado. ¿No sería mejor asociarse, aprovechando la existencia de Internet? Es mi propuesta.

Pablo 16 octubre, 2011  

Rod:

Uno de los motivos de mi descontento son las propuestas de solución que esgrimen los colectivos de los indignados. Yo creo que no solo no son soluciones, sino que agravan muchos problemas.

Y esto lo digo estando de acuerdo con muchos de los diagnósticos de la gente "oficial" del 15M.

Rick:

Claro que hay soluciones rápidas, pero hasta donde yo sé, pasan por vulnerar muchos derechos a mucha gente y de lo que se trata es que la solución sea pacífica e incluyente.

Estoy de acuerdo en que hay que asociarse, el problema es que en cuanto a alguien se le ocurre empezar a organizar algo, enseguida es tachado de querer manejar el cotarro y recibe más críticas que ayuda. Además, las medidas que se proponen son letales y están muy alejadas de crear empleo, mejorar el proceso democrático y además carecen de respeto a unos valores imprescindibles que -yo pienso- hay que mantener.

Joaquín Ágreda 16 octubre, 2011  

Básicamente, usted está descontento y sumamente indignado. Otra cosa es que no quiera tener compañeros en ese viaje o que se los impongan. Pero todo lo que apunta en el blog es puro 15M.

Pablo 16 octubre, 2011  

Joaquín:

Como no se sabe muy bien qué es 15M, puedo serlo. También lo puede ser un leninista por motivos diferentes, yo creo que en la indefinición está el problema.

Quizás si se dejaran surgir grupos organizados de personas con propuestas comunes en lugar de implantar las protestas comunes, la cosa cambiaría. De esta forma se crearía el pequeño germen de la alternativa política -desde la heterogeneidad- para cambiar las cosas que todos sabemos que van mal.

Pero lo que veo son minigrupos excluyentes, cuyos consensos de mínimos son de máximos y para mi inaceptables.

Resumo: vemos los mismos problemas, planteamos diferentes soluciones. Yo no me puedo unir con quien no esté de acuerdo en lo básico.

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