jueves, 29 de septiembre de 2011

No habrá una nueva carrera espacial con China

Tras el abandono del programa del transbordador espacial por parte de la NASA y su presentación del obsolescente SLS, la puesta en órbita del módulo "Palacio celestial" por parte de China ha hecho saltar las alarmas: ¿comenzará una nueva carrera espacial? ¿Se confirma el liderazgo espacial chino en el nuevo siglo? ¿Qué supone para la carrera armamentística espacial este hito?

Más allá de los titulares grandilocuentes y de las declaraciones sobre un supuesto dominio espacial chino, nos encontramos con la realidad. Es imposible tomar en serio cualquier declaración que haga pensar en que pueda existir una carrera espacial entre China y occidente. Ciertamente China es el tercer país en tener capacidad para llevar a cabo vuelos tripulados al espacio, pero recordemos que llevan tan solo tres misiones tripuladas frente a las 200 de los Estados Unidos. Sus vehículos espaciales -los Shenzhou- no suponen ningún tipo de salto tecnológico más allá del diseño del viejo y confiable Soyuz soviético. No mencionemos la experiencia en el establecimiento de estaciones espaciales que han demostrado los Estados Unidos y la URSS/Rusia durante los últimos cuarenta años. Tampoco el envío de sondas a otros planetas, asteroides y cometas que los países mencionados, Japón y Europa están enviando continuamente al espacio.

 Shenzhou

Dejando números aparte, me gustaría insistir en el objetivo de la misión china: están probando maniobras de acoplamiento entre módulos para la construcción de una pequeña estación espacial. Son el mismo tipo de misiones que las del programa Gemini. El programa Gemini se puso en marcha en 1965. Estamos en 2011. Esto ya evidencia por sí solo la falta de know-how de la Agencia Espacial China. Poner algo en órbita es relativamente sencillo, maniobrar en el espacio con precisión es otro cantar.

También se están pasando por alto algunos factores como la censura china (imposible saber cuántas veces fracasó su cohete "Larga marcha" antes de ser operativo), no hacen públicos los suficientes datos en una operación de pura propaganda política que oculta una razonable historia de fracasos e incidentes.

Yo entiendo que el alarmismo venga más por la parte de lo que hacemos nosotros que lo que hacen ellos. La reciente presentación del SLS -el nuevo vehículo de la NASA- parece que sólo ha contentado a senadores que conseguirán puestos de trabajo en sus estados pese a ser una tecnología ineficiente (en el sentido del coste público por kilogramo enviado al espacio). Parejamente el abandono del transbordador espacial y que los astronautas de la ISS tengan que volar en los Soyuz rusos da la impresión de que se ha retrocedido en el programa espacial. Pamplinas.

Programas espaciales privados

El programa espacial americano (y por tanto, el programa espacial occidental, el nuestro) pasa por la aparición de nuevos competidores: compañías privadas. La visión de una carrera espacial entre países es cosa del pasado (ahí está la colaboración internacional para demostrarlo). En los próximos años veremos buenas noticias sobre una mejora tecnológica derivada de la aparición de capital privado.

 Falcon 9 en su plataforma de lanzamiento

La propia NASA acaba de reconocer que los procesos de fabricación, control de misión y lanzamiento de una compañía privada como SpaceX reducen los costes por la mitad. No hay truco: la compañía privada debe reutilizar material para reducir costes y carece de la burocracia que la agencia pública (esto, insisto, lo reconoce la propia NASA).

Otras compañías, con experiencia en trabajos para la NASA como Boeing y Lockheed Martin se han unido en una joint venture ad hoc para el servicio de misiones espaciales (United Space Alliance). La mejora de los vuelos suborbitales para el turismo espacial y un aumento de demanda en telecomunicaciones (satélites), auguran a corto y medio plazo que se abra todavía más la ya de por sí enorme ventaja tecnológica con China. China puede tener su propia estación espacial, pero si se lo plantean como objetivo de propaganda política sería un error: los grandes programas requerirán previsiblemente la cooperación internacional de compañías privadas. Compañías que, de momento, por coste efectivo llevan las de ganar frente a los programas espaciales públicos.

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1 comentarios:

octopusmagnificens 01 octubre, 2011  

Atención: SpaceX está estudiando un Falcon 9 100% reutilizable: Reusable Falcon 9

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