viernes, 30 de septiembre de 2011

Los adalides del buen rollo creen que hay demasiadas personas

Considero importante poner encima de la mesa otro tipo de opiniones diferentes a las de los heraldos de la catástrofe malthusiana. Este hombre del saco moderno está intrínsecamente relacionado con el calentamiento global antropogénico. Ambos son cuentos de brujas que nos salen muy caros.

Según estimaciones de la ONU, este año llegamos a los 7.000 millones de habitantes. Una cantidad redonda que aprovecharán algunos para seguir trincando, es por ejemplo lo que hace Bob Walker del Population Institute, que acaba de publicar un trabajo From 6 Billion to 7 Billion: How Population Growth is Changing and Challenging our World (aquí lo tenéis en PDF). En él, se defiende que los estados adopten cierto tipo de políticas públicas para contener o incluso hacer decrecer a la población. Las premisas utilizadas, como es habitual, son en algunos casos más que dudosas. Por ejemplo, se habla de que cada vez hay menos superficie cultivable.

Lo cierto es que cada vez necesitamos menos superficie para cultivar lo mismo debido a la tecnificación. Son aquellos lugares donde se emplea poca tecnificación los que necesitan más superficie de terreno para alimentar a una población que aumenta gracias a las mejoras en medicina y salud. Son esos lugares donde no se emplean medios mecánicos ni fertilizantes químicos ni sulfatos plaguicidas. Es decir, paraísos para la llamada agricultura ecológica hippie que tanto mola vista desde un país rico.

Superficie cultivable respecto a la superficie total (Banco Mundial)

Esta agricultura "sostenible" se une al proteccionismo occidental agrícola para tener consecuencias realmente preocupantes. Echarle la culpa al aumento de la población es desviar la atención del origen del problema.

Producción agraria (Banco Mundial)

No se puede utilizar el argumento de que cada vez se cultiva menos y que nos abocamos a un pico de Hubbert poblacional cuando los datos nos indican que cada vez se cultiva más y mejor (donde la autoridad lo permite).

La lista de ideas preconcebidas que no son lo suficientemente rebatidas aparecen resumidas en el estudio mencionado:

"...a world in which arable land and water are in increasingly short supply, food and fuel prices are steadily increasing, rivers and lakes are shrinking, water levels are falling, temperatures are rising, drought and flooding are intensifying, biodiversity is declining, the number of failing states is expanding, and the very future of ocean habitats is threatened.”

Muchas de estas ideas están en entredicho, otras son discutibles y alguna es directamente mentira. El problema no es tanto denunciar estas cosas como que los países adopten las recomendaciones de control de precios, planificación familiar e intervención económica que precisamente provocan esos problemas. Se me viene a la mente un ejemplo inmediato: el mar de Aral. No fue la globalización capitalista la que arruinó el mar de Aral, más bien lo contrario. Tampoco se pueden achacar al libre comercio las inundaciones en Bangladesh (ojo, tampoco son achacables a otro modelo económico).

En fin, con la benevolente idea de "salvar al planeta" y tras cuidadas campañas de marketing se esconden aberrantes ideas tales como la de reducir la población mundial. Es curioso, ya que los menores índices de natalidad están en el primer mundo. Me pregunto de dónde quieren estos adalides del buen rollo recortar personas.

Y luego rajan de las petroleras.


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3 comentarios:

libreperspectiva 03 octubre, 2011  

Además de confundir -quiero pensar- falsedad con mentira, comete usted, por ejemplo, el español error de atribuir a los argumentadores filiaciones sectarias para mejor refutarles. Malthus se limitó a decir que una hipérbola (la población) y una recta con una pendiente no nula (los recursos) intersectan en un punto. La única forma de evitarlo es truncar la hipérbola (guerras, epidemias) o convertir la recta en una hipérbola (recursos que aumentan hasta el infinito). No sé cuál de las dos soluciones espera usted que suceda, pero me temo que cambiar la geometría euclídea no está al alcance de su mano, por lo que deduzco que se inclinará usted por las calamidades. Me parece una elección sensata, pero no es una refutación de Malthus, sino todo lo contrario.

Cuando uno cree tener razón no hace falta caricaturizar a quienes le contradicen. Con los argumentos debería ser suficiente, ¿no cree?

Pablo 03 octubre, 2011  

Resulta evidente -y si no es así, he fallado- que no me meto con Malthus, sino con el catastrofismo que es motor de muchas iniciativas presuntuosas.

Como espectador de la evolución del mundo, no puedo sino mirar con recelo a quienes nos quieren salvar de nosotros mismos. Frente a quienes dicen que cada vez hay "menos comida", contrapongo la mejora de las técnicas agrícolas.

Tomando la visión de conjunto, un recurso finito puede ser tan grande que a nuestra escala se pueda tomar como infinito (la radiación solar, por ejemplo). En cuanto a la agricultura, no me arriesgo si digo que hay recursos para albergar a una población mucho mayor y viendo la tendencia de crecimiento demográfico de los países que llegan a un avanzado nivel de desarrollo, intuyo que cuando los países pobres alcancen ese nivel de desarrollo también frenarán su crecimiento. También tengo presentes las singularidades que hacen aumentar la pendiente de los recursos (nuevos abonos, nuevos pesticidas, alimentos transgénicos).

Así pues, quizás haya que ir variando la pendiente de ambas gráficas.

Por último, añadir que la caricaturización de la que no pocas veces abuso tiene un propósito retórico. No pretendo ser académico, sino divulgativo.

Un saludo.

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