martes, 5 de julio de 2011

No pintamos nada en Somalia

A mi lo de ir a Uganda a dirigir la operación de entrenamiento del núcleo del futuro ejército somalí, me parece la mayor y más descarada operación de ayuda al terrorismo internacional en la que una nación europea se ha embarcado desde los tiempos de la UÇK.

No solo sufragamos y nos hacemos cargo de los gastos de varios grupos terroristas que quieren exterminarnos, sino que hasta les proveemos de entrenamiento, armas e intendencia. Esto solo es justificable desde el punto de vista comercial de una empresa de armas. Pero como España no exporta armas porque no ayudan a lograr la paz mundial, no me lo creeré.

Otra perla: "ejército de Somalia". Para hablar de un ejército debemos hablar de un Estado. El Estado somalí es un mito. Los diplomáticos occidentales se inventaron un estado títere en el exilio kenyata. Mientras en lo que fue Somalia hay países -que a mi no me gustan nada de nada- que más o menos tratan de obtener jugosa financiación externa -no solo china. Hay que diversificar la fuente de ingresos-, mientras la comunidad occidental, democrática y pacifista aparenta ignorarlos. Y si no: ¿por qué sólo entrenamos a una facción?

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El juego de apariencias, alianzas débiles, intereses internacionales, etc. aderezado con la suposición de que se trata de una zona inestable, con malvados piratas que aparecieron porque sí y de forma sorprendente para nuestros servicios de inteligencia, proporciona al tema del cuerno de África los ingredientes necesarios para sospechar cualquier tipo de trama. A cada cual más bizarra.

El caso es que yo no me trago ni la versión oficial, ni las supuestas versiones off the record que pululan como rumores por los pasillos de las cortes. No me lo trago porque no me puedo creer que haya un virus en Somalia que impida a la comunidad internacional y a los somalíes imitar similares procesos de reconducción de descolonización o incluso semi-falsos procesos de paz (tipo RD Congo o Bosnia).

Algo no cuadra en general. Y que mi país apoye a una facción en concreto, aportando -según creo- más inestabilidad a ese erial perdido de la mano de Dios en el que la gente ya tiene bastantes problemas, no me gusta nada de nada.

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