jueves, 23 de junio de 2011

Regular Pacto del Euro

En todas partes veo que el Pacto del Euro es una cosa mala. Como lo dice mucho la extrema izquierda rancia y liberticida, me inclino por pensar que es algo bueno. Claro que al mismo tiempo viene de esa Europa sovietizante y antidemocrática (¿quién es mi eurodiputado? ¿cómo se toman las decisiones? ¿por qué se inventan puestos y nombran a desconocidos para representarme?), no acabo de tenerlo nada claro.

Entre tanto barullo, cuesta encontrar exactamente qué diablos es ese Pacto. En general, se trata de una mayor cesión de la soberanía de los países del euro. Esto ya rechina un poco: yo defiendo que se devuelva soberanía a los países. Creo que nos debemos alejar todo lo posible de una única dirección económica, ya que se debe repartir la toma de decisiones. Es más, que los diferentes actores económicos tengan la máxima autonomía sobre decisiones económicas. Creo en la competencia fiscal y en el dinero respaldado y huyo del modelo del BCE y de la tendencia a la omnipotencia de Bruselas (o Frankfurt, ya me entendéis).

También he de decir que sí me gusta que los países se comprometan cada año a cumplir un objetivo de déficit. Es más, debería haber una cláusula constitucional en la que se marcara un límite de endeudamiento (con la excepción de casos de guerra, etc). Esto, en contra de lo que se anda diciendo no es más que una reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, así que no sé por qué de repente los indignados piensan que monedas gigantescas de euro van a arrasar con hospitales y colegios.

Y es que esta gente se imagina cosas por cierta disonancia cognitiva (?) que me llama mucho la atención. Dice una señora en cuartopoder:

La protesta del domingo es contra el Pacto del Euro, por el que los países de la moneda única se aseguran las ganancias de los bancos a costa de todo el sufrimiento que sea necesario para los ciudadanos.

Es decir, se esfuerzan mucho en protestar y soltar las frasecitas de siempre, pero no hay un contenido sobre el que discutir. Yo por ejemplo, en un trazo gordísimo, dejo caer la competencia fiscal y la moneda respaldada. Podemos debatir sobre ello. Pero de estos que protestan, no veo nada más que mito. No alcanzo a relacionar "sufrimiento" con "limitar la deuda pública". Es más, es que limitar la deuda hace que nuestros hijos y nietos no tengan que pagarnos la fiesta.

Otro señor que parece que no lleva rastas, se dedica a traducir el texto del acuerdo previo del Pacto, para que nosotros, simples mortales semianalfabetos, tengamos la información masticada y fácil. Por ejemplo, va explicando de qué va la movida:


-“Revisión de los acuerdos de fijación de salarios”, para restringir sus posibles subidas.
- “Revisión del nivel de centralización del proceso de negociación” para reducir el poder negociador de los trabajadores y así evitar que puedan presionar al alza los salarios al defender su capacidad de compra.
-“Garantía de que la fijación de salarios en el sector público contribuye a los esfuerzos de competitividad en el sector privado”. Es decir, que los sueldos de los trabajadores públicos se reduzcan para que no sirvan de referencia al alza a los trabajadores del sector privado.

...el Pacto de Euro es una colosal estafa concebida solo para favorecer los beneficios de la banca y de las grandes empresas porque diciendo que trata de luchar contra la deuda lo que provocará con el tipo de medidas que propone será que haya menos empleo, menos ingresos salariales y de pequeñas y medianas empresas y, por tanto, que la deuda aumente en realidad aún más en el futuro. ¡Que es justamente lo que le interesa y pretende la banca! porque no hay que olvidar que el negocio que le proporciona beneficio y poder es precisamente la generación de deuda.

¿En qué quedamos? ¿Limita la deuda y al mismo tiempo la amplía? Es decir, lo más importante del Pacto es la reforma del Pacto de Estabilidad que establece objetivos de reducción de deuda, y este señor dice que lo que se pretende es aumentar la deuda porque eso da de comer a los bancos.

Creo que hay mucho grito y mucha confusión.

Yo supongo que soy más partidario del Pacto aunque evidentemente no sea santo de mi devoción. Eso sí, desde luego no lo criticaré desde la ouija, el espiritismo, los cuentos de brujas y el sacamantecas.

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