jueves, 30 de junio de 2011

No existió un imperialismo castellano

El hecho más característico de la formación de España en comparación a Europa, es la Reconquista contra el moro. Sobre la meseta despoblada, varios reinos españoles van tomando territorio y colonizándolo. Es de notar que el feudalismo tiene una menor importancia en España que en otras naciones europeas debido a este hecho. Verbigracia, en la Francia de los Capetos, una alianza temporal de un puñado de señores, podían poner en serios aprietos al mismo rey, cosa que en los reinos españoles sería impensable.


En el norte, sí hubo un mayor grado de feudalismo por varias razones: contacto mediante el Camino de Santiago con el resto de Europa, mayor densidad de población, mayor densidad de centros de poder religioso, etc. De la Cordillera Cantábrica hasta el Sistema Central, la meseta norte fue más tierra de avance "rápido" y colonización. Quienes "cubrían" el avance, no sólo eran señores feudales, sino tropas unidas bajo el estandarte del rey (cuando no de varios reyes a la vez), o bajo los estandartes de órdenes militares. En la fundación de nuevas villas, éstas se acogían a la protección de una autoridad religiosa o directamente del rey. Esta forma de colonizar influye decisivamente en la debilidad del sistema feudal (o quizás, en lugar de debilidad debamos hablar de un sistema feudal español).

Tengamos presente por tanto, que aquí los reyes sí tenían un poder que no hubieran tenido en otra nación y que gran parte del ser de España está formado por emboscadas en desaparecidos bosques de la meseta y en una eterna colonización (España sólo se para cuando deja de colonizar, poblar y construir, idea harto reveladora).

Pese a que los paisanos tuvieran la idea de ser españoles desde antes de la caída de Rómulo Augusto, fue con los reyes cristianos cuando se van uniendo entorno a su rey.  No sin razón, casi todos los reyes españoles de la edad media se nombran emperadores de España. Esto ocurre ya con Ordoño II, rey de León (o rey de Galicia, según), en los tiempos en que el reino de León parecía destinado a ser la punta de lanza del empuje contra el moro. (Por cierto, Ordoño II, a comienzos del siglo X ya hacía campañas militares en Sevilla, sólo digo).

Pese a los aires de grandeza de estos reyes, sólo llega a haber un indiscutible primer puesto para los reyes (me niego a llamarlos monarcas, la Monarquía es otra cosa que no surgirá en el planeta Tierra hasta Carlos I) de Castilla, cuando ya la Reconquista está más que decidida. No es casualidad que sea en esa fase de reconquista: se acabaron las grandes campañas militares: es hora de construir un país. Circa 1230, Fernando III el Santo, ya sabéis: palmó en 1252 y no le dio tiempo a armar una flota de invasión del norte de África.

El papel preponderante de Castilla, junto al mantenimiento de fueros en señoríos y coronas varias, hará que se forje cierto halo de leyenda urbana sobre un supuesto "imperialismo castellano" frente a otros lugares de España. El gran hándicap de la gobernación de España vendrá precisamente por este lado.

Le decía el Conde-Duque de Olivares a Felipe IV allá por 1625:
"Tenga V. M. por el negocio más importante de su Monarquía el hacerse Rey de España; quiero decir, Señor, que no se contente V. M. con ser Rey de Portugal, de Aragón, de Valencia y Conde de Barcelona, sino que trabaje y piense, con consejo mudado y secreto, por reducir estos nervios de que se compone España al estilo y leyes de Castilla, sin ninguna diferencia; que si V. M. lo alcanza, será el Príncipe más poderoso de la tierra."
El bueno del Conde-Duque sabía muy bien lo que se jugaba. El pasar de un conjunto de reinos a una Monarquía, fue el hecho fundamental de la historia de España que quedó a medias. Esto sólo acabaría lográndose con la empresa común nacional de lucha contra el invasor francés. En ningún caso se eligió el camino del aplastamiento del compatriota por eso mismo: porque era un compatriota. Las luchas intestinas españolas se libraron por motivos inmediatos y efímeros, pero en la construcción de la unidad nacional los factores de homogeneización siempre fueron la lucha contra una potencia extranjera, o la ampliación de fronteras.

Fue el no competir con poderes menores o regionales, lo que hizo perdurar mercedes y fueros por España que impidieron precisamente la formación de un imperialismo castellano. (Y de paso, en una interpretación económica, podríamos ver aquí la causa de un retraso en la modernización e industrialización de España que entronca con el problema del campo, el educativo, etc. Todo interconectado).

Pero eso sí: existen otras razones que hicieron triunfar el componente castellano en nuestra forma de ser, sobre otros componentes españoles (cuya preponderancia dejo a autores de obras ucrónicas). Del triunfo social -que no político- de Castilla sobre el resto de España, hablo en la siguiente entrada.

4 comentarios:

Lino 02 julio, 2011  

De acuerdo en que el imperialismo castellano es más un prejuicio victimista que otra cosa, pero discrepo en lo de victoria social. Por lo menos explicado así. El problema de Castilla fue descubrir una América para la cual no estaba preparada. Este hecho hizo que se inflara artificialmente su creída superioridad. Cierto que Castilla «iba bien», pero la colonización americana y la gran cantidad de recursos que de allí se obtenían de forma relativamente sencilla, dio al traste con todo. Es decir, mientras en la Corona de Aragón era habitual la economía productiva, el minifundio y en definitiva, la iniciativa individual y las empresas (de "ser emprendedor", significado que se ha perdido por otro mucho menos poético), en Castilla se derivó hacia un modelo caciquil en donde los recursos provenían sin esfuerzo del otro continente y era aquí controlado por unos pocos, mientras el resto se acostumbraron a no hacer nada más que buscarse una buena «sombra» bajo la que cobijarse. Esa es la herencia cutural que se transmitió al resto bajo la aureola de «superioridad» engañosa, ya que si bien era cierta gracias al nuevo imperio transoceanico, no lo era por los motivos que todo el mundo creía. Y así después de siglos y perderlo todo, es como con la crisis, nos encontramos con que en realidad no teníamos nada y lo peor, no hemos aprendido a hacerlo.

Pablo 12 julio, 2011  

En parte estoy de acuerdo contigo. Y digo en parte porque si bien se administró "mal" la riqueza obtenida, también es cierto que se administró como se quiso esa misma riqueza.

Añado que los manejos económicos no niegan la "victoria social" de Castilla. El modelo que se exporta a América es el castellano, no otro. Este modelo evoluciona en América rematando con los Borbones en un sistema suficientemente estable como para perdurar (sí, basado en el caciquismo, pero todavía no se había desarrollado una teoría de la burocracia).

Lino 19 julio, 2011  

A eso me refiero Pablo, que el modelo utilizado allí (que fue el castellano simplemente porque pertenecía a la Reina Isabel de Castilla, no por otra cosa) hace mucho que está obsoleto. Hay que superarlo. Añado que tal vez de haberse llevado el modelo Aragonés, más igualitario y con mayor estímulo de la inciativa individual, otro gallo nos hubiera cantado a todos. Nunca lo sabremos, pero está claro desde hace mucho tiempo que aquel camino se erró y que igual que se mantuvo durante un tiempo, no es menos cierto que finalmente se dilapidó y nos dejó a todos con tres palmos de narices sin saber a dónde ir.

Saludos

Pablo 19 julio, 2011  

Habría que analizar cómo se comportó Aragón como potencia colonial. En Córcega por ejemplo, los aragoneses dejaron hacer a los poderes locales. Más allá de construir cierta defensa militar costera y cobrar impuestos, no mejoraron nada sustancial la vida de la gente.

Un saludo.

Últimos programas del podcast

Archivo

Se admite el debate

Blogorrollo