viernes, 15 de abril de 2011

Introducir sinceridad en el sistema

Espera, que creo que no lo he captado bien. Veamos: tengo una casa y decido asegurarla, pongamos con AIG. Les pago una cuota por si le pasa algo a la casa, ellos pagan desperfectos, etc. Hasta aquí lo entiendo.

Ahora pongamos por caso, que aparte de ese seguro, yo estoy pagando un préstamo hipotecario. Bien. Contrato con AIG un seguro de impago del préstamo. Es decir, en caso de que yo no pueda afrontar el pago del préstamo hipotecario durante -pongamos- dos meses, ellos me cubren. Esto ya me empieza a oler: ¿les pago para asegurarme dinero cuando no tenga dinero? Parece que sí. Parece que llegado el caso les pago el seguro con el dinero que ellos mismos me dan. Curiosísimo.

Paquita pidiendo un préstamo

Pero ahora viene lo mejor. Tengo un préstamo hipotecario asegurado con AIG. Otros fulanos, inversores, contratan mi seguro de impago con AIG. Es decir, contratan un documento por el que si yo dejo de pagar la hipoteca, AIG les paga dinero. Vamos a ver: dejo de pagar hipoteca y seguro, y AIG me paga a mi y a una banda aleatoria de individuos y corporaciones con los que no tengo relación ni conocimiento.

Para que esto sea rentable para AIG, los dividendos de los primeros dineros (mi seguro y los papeles que vende a terceros sobre mi seguro), deben superar a los posibles gastos derivados del pago del seguro (a mi y a los alegres desconocidos).

Es decir, para vender esas cosas, AIG tiene que hilar muy fino y yo ser un asegurado muy confiable. Me parece todo muy retorcido pero no me parece mal.

Pero aún no acabé.

Los alegres inversionistas, no compran un seguro sobre mi préstamo hipotecario con dinero de su bolsillo, ya que como son bancos, lo hacen con los fondos depositados por sus clientes puramente ahorradores (y por aquellos clientes inversionistas que meten pasta en fondos de inversión: otros bancos, pero también amas de casa que ven Amarrosa mientras planchan).

El tema es que no dispongo de información para saber si quien me presta dinero, al mismo tiempo que me aplica intereses draconianos, mete mis ahorros en asegurar que yo pague para recibir dinero si dejo de pagar. Es decir, mi banco se sobreasegura dos veces sobre el posible impago de mi préstamo. Y lo mejor es que lo hace con el propio dinero que yo previamente les pedí prestado.

Ser puta y pagar el polvo.

Disculpa el exabrupto. Pero es que yo tengo entendido que cuando plantas un árbol y lo riegas, el árbol crece: pilla nutrientes del suelo, hace la fotosíntesis, etc. Ese árbol da de comer a la vaca que me da leche con la que me alimento, crezco, pido un préstamo y me muero. Volviendo a la tierra para aportar nutrientes a otro árbol. El ciclo cerrado lo entiendo bien, las máquinas de movimiento perpetuo son imposibles. Y aquí hablo de una máquina financiera que se realimenta a sí misma sobre humo.

Este tipo de movidas son las que quienes defendemos el libre mercado nos cuesta explicar y justificar. El caso es que de ninguna manera esto es libre mercado. Esto es trampear el sistema y ser un trilero. Y recordemos que los trileros son lo más alejado del libre mercado que existe. Un mercado, una sociedad, no puede ser libre si no hay un acceso libre a la información y transparencia en el sistema. Aquí no la hay.


Yo entiendo que pague intereses a quien me presta dinero. Pero ese mismo dinero no lo debe emplear para asegurarse que yo le pague ¡porque ya le estoy pagando intereses! Sí me parece bien que use ese dinero para ganar más dinero de otra forma: invirtiéndolo en actividad productiva. Ésa sí es la clase de capitalismo popular que defiendo.

Y ojo, no digo que prohíban a la banca de ahorro emprender negocios de inversión en derivados, pero eso sí, que estén obligados a ser transparentes. Para esto mucho me temo que sí hace falta algún tipo de ley -escrita o no- que les obligue a ello. El libre mercado por sí solo, tal cual es el albedrío humano de los banqueros, no hará nada que pueda hacerles dejar de ganar más dinero. Los bancos se cubren unos a otros, untan a los políticos con jubilaciones de lujo y no escatiman esfuerzos en hacer prevalecer una falta de información al currito de turno que se ve azorado por términos y manejos de un submundo financiero que le es críptico.

O igual el libre mercado no necesita este tipo de regulación, ya que el libre mercado responde a la forma de ser de los seres humanos y los banqueros-financieros, quizás, solo quizás, no sean humanos.

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Adenda

Los partidarios de la libertad se avergüenzan de su gobierno. Pero mucho me temo que el concepto de "gobierno" ya no se limita a cargos en el poder político. El plasma que forman políticos, banqueros, medios de comunicación y grandes empresarios es el nuevo gobierno. Son todos ellos quienes afectan a nuestra libertad. Es casi inevitable llegar a pensar que son estos los gobernantes, y como gobernantes, tiranos.

Hoy prefiero ser gobernado por leyes antes que por personas. Quizás porque pienso que un kilo de limones que vale 1,50 euros vale más que un papel que diga que vale por 1,50 euros. No sé si me explico.

1 comentarios:

Teseo 20 abril, 2011  

Pues yo no se que votar en las proximas elecciones sindicales....

Pero 1 kg de melocotones que valga 1,5 euros vale mas que 1 kg de limones de 1,5 euros. Siempre que los melocotones esten maduritos.

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