lunes, 4 de abril de 2011

Discutiendo el sistema

Lo que me gusta de la idea de democracia se sustrae de algunas de sus características ideales ("ideales" en el sentido de "conceptuales"). Verbigracia: alternancia pacífica del poder, cambio no violento de las leyes, una ley única para todos los ciudadanos, un sistema de apelación independiente del que ejerce el poder y lo que orbita a todo esto: distintos focos de poder que se equilibren para evitar la tiranía. En resumen, según lo entiendo yo, la democracia se contrapone a la tiranía. O debería contraponerse al menos en el plano conceptual.

Lo cierto es que la democracia ateniense, inspiradora del principio del "gobierno del pueblo", no era sino un sistema en el que los ciudadanos eran una élite minoritaria que se gobernaba a sí misma y al resto de una población cuya autonomía y derechos estaban fuertemente limitados. Este sistema de gobierno no careció de críticos antes de su establecimiento, durante y después.

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La crítica más inmediata no fue la que hoy se podría hacer desde nuestra perspectiva (que una minoría gobernara una gran población esclava o que las mujeres no fueran ciudadanos). La crítica fue de método: cuando se trata de resolver un asunto técnico, se escucha una valoración técnica (dónde levantar un nuevo punto de amarre para las naves), cuando se trata de resolver una cuestión política se escuchaba a gente que se movía por sus intereses o carecía de intereses. Creo recordar que fue Aristóteles quien criticó la democracia contraponiéndola como forma desviada a la forma recta de República. Así, las formas desviadas de gobierno eran Tiranía, Oligarquía y Democracia y las rectas Monarquía, Aristocracia y República.

Con el paso del tiempo, a la idea de democracia se le incorporaron características "deseables". Solemos olvidar que lo deseable cambia con el espíritu de cada época. Así por ejemplo, veinticinco siglos después de Pericles, se contrapuso la idea de democracia a la tiranía colectivista. Por tanto, el "método democrático" se ve ligado a la defensa de una serie de derechos humanos ampliamente aceptados. Es una incorporación que creo positiva, sin embargo continuamos sin resolver el problema fundamental: ¿son correctas las decisiones que se toman? ¿Qué es lo correcto en política?

Y yendo más allá, también me pregunto: en un lugar sin organización política ¿conviene establecer una forma democrática de gobierno como primera opción? Si esto fuera lo ideal, las democracias consolidadas, por exigencia de sus ciudadanos, harían todo lo posible por exportar sus esquemas de gobierno. Salir a la calle nos basta para comprobar que al ciudadano-soberano esto se la refanfinfla bastante.

Es más, el sistema tiende a dorarle la píldora al ciudadano-soberano con una ilusión democrática (ritos como el de votar) mientras crece una burocracia política, una élite que toma las decisiones. El gobierno desviado del pueblo deriva en gobierno desviado de una élite (siguiendo la terminología aristotélica). Pese a que los derechos humanos sean una condición sine qua non del sistema democrático moderno, nada nos garantiza que en el plano político se tomen las mejores decisiones. El sistema no se discute y creo que eso no es bueno.

¿Puede haber un sistema que garantice los ideales que escribí en el primer párrafo y que no derive en el poder de una élite (que defenderá sus intereses y echará raíces)? ¿No necesitaría el modelo democrático moderno sistemas más rápidos de revocación del que ostenta el poder? ¿No existe ningún modelo que garantice que se tomen las decisiones correctas? E insisto: ¿cuáles son esas decisiones correctas? Todos tenemos claro que una turba con una idea no proporciona a esa idea la rectitud. ¿Descubriremos algún día un sistema perfecto teniendo en cuenta nuestras limitaciones?

3 comentarios:

Rotwang 04 abril, 2011  

Muy buena entrada, pero ya sabes, la democracia es el menos malo de los sistemas, y eso la democracia ideal que la que tenemos por ejemplo en España es de risa.

La democracia mejoraria si para votar, un par de semanas antes todos los censados recibieran un cuestionario de cultura general y actualidad, y el que no lo trae relleno no vota, puedes buscar las respuestas donde quieras, lo puedes hacer en familia o con tus amigos, pero ya el mero hecho de rellenarlo indica que tienes interes en particiar del proceso, y al buscar las respuestas pues igual amplias tu espiritu critico, o analizas mas tu voto. Y este sistema no excluye a nadie, solo es necesario saber leer y escribir.

Pablo 04 abril, 2011  

Capto la idea, sin embargo me pongo en el peor de los casos: ese cuestionario haría preguntas sobre Belén Esteban ya que los encargados de hacer las preguntas, son la misma gente que vota ¿no? Es decir, ¿el cuestionario se redactaría democráticamente? ¿O sería una élite la encargada de redactarlo?

Rotwang 04 abril, 2011  

ciertamente, pero aun asi seria un avance, de todas formas poniendonos en el peor de los casos solo nos queda Walden

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