martes, 1 de marzo de 2011

Nueva economía, vivienda, energía, sobrecualificación y clase media

Ojo a la noticia: Feijóo deja morir una página que ponía en valor el acervo audiovisual en gallego.

Resulta que tras el cierre en 2009 de la Agencia Audiovisual Gallega (¿por qué teníamos una agencia audiovisual pública?), a la página, hecha para mayor gloria de gafapastas nacionalistas, le dejan de pagar el servidor.

Yo me pregunto: ¿la gente que trabajaba en ese proyecto ha probado a ganarse el pan honradamente alguna vez? ¿Por qué tiene que haber empresas que -vía impuestos- sufraguen a su competencia?

¿Descubro la pólvora si digo que algo no funciona bien cuando obligamos a las empresas a tirar piedras sobre su propio tejado? Imaginaos dos puestos de helados en la calle, uno le está pagando la nata al otro. En conjunto, la industria de la distribución del helado de esa ciudad funciona con un cáncer dentro.

Luego nos preguntaremos por qué estamos yendo hacia atrás. Por qué, por primera vez en nuestra historia, los hijos serán -son- más pobres que sus padres.

Oh, pero la lista de cosas que no me cuadran sigue: el tema de la vivienda. Resulta que los políticos dicen que está mal construir, al mismo tiempo subvencionan la construcción e incluso tienen empresas de promoción pública de vivienda. A esto le juntamos cientos de miles de casas vacías. Le juntamos también unos precios de mercado que responden a criterios de cuando éramos "ricos". Lo mezclamos todo con sueldos de miseria. ¿Cuál es el resultado? Pues ni más ni menos que estamos en una cuesta, las espigas del embrague se sueltan y la uñeta del trinquete del freno de mano a punto de partir. No menciono que el maletero lleva varias toneladas de manoloschaves y miguelessebastianes. Ahí, ayudando.

Espera un momento, amable lector, que acabo de coger el ritmo para soltar mis admoniciones. Lo del modelo energético. El otro día, sin querer, vi un rato la copia de El gato al agua de Mediapro. Un señor de derechas que habían llevado para reírse de él y tratar de hacer trending topic el hashtag del programa, hacía propaganda de un partido nolesvotes. Calleja se reía por lo bajini y el chico este que se parece a Ricardito Bofill contestaba de forma graciosa.

Yo, como hacen los pensionistas cuando ven El gato al agua, estaba indignadísimo. Pero ¿de qué os reís?, me decía.

El modelo energético tiene una parte político-económica sobre la que cabe un debate. Pero hay otra parte que no sé si por ignorancia o por fanatismo, no se comenta. Es la parte de la física. ¿Cómo acoplas la demanda en tiempo real a la producción mediante aerogeneradores y placas fotovoltaicas? Es más, ¿cómo puedes satisfacer la demanda prevista? Dejando a un lado los problemas de coste por producción o potencia instalada de plantas eólicas y solares, tienes el problema del almacenamiento energético. Calleja zanjaba el asunto diciendo algo así como "en España sol y viento no nos faltan".  Ahí está precisamente el problema.

Ante un pico de demanda, las centrales térmicas, nucleares (y en principio también las hidroeléctricas), pueden aumentar su producción. Los aerogeneradores y las solares (incluyo las termosolares), no. Es de perogrullo, pero si no hay sol ni viento, te quedas a oscuras. Para hacer un modelo útil basado en el viento y el sol, habría que construir un sistema energético impresionantemente redundante. Siendo gráficos, habría que plantar de molinos y placas toda la superficie posible del país. Con esta medida aumenta la probabilidad de sostener la demanda energética. Claro, gente como Calleja o el Seudorricardito no estarían dispuestos a que les metan un molinillo en su finca. En mi tierra a estos se les llama falabaratos.

¿Qué me decís de la generación mejor preparada de la historia? Nuestra producción de sociólogos, periodistas, trabajadores sociales, relacioneslaboralólogos, psicólogos y filólogos está en su punto culminante. Tú pon a un sociólogo de 30 años a trabajar en tu acería en el turno de madrugada. Ya veréis que contentos acabáis los dos. Tú haz un sistema educativo que haga todo lo posible para desincentivar a chavales de 16 o 17 años a meterse como aprendices de un oficio. Ponte a fabricar vendedores de cazadoras y no te preocupes por que haya gente que arregle cremalleras. ¿Nueva economía? Economía del disparate, más bien.

Pero eso sí, no dejamos de ver noticias alarmantes sobre jóvenes sobrecualificados que no encuentran empleo. Ante lo que la masa que conocemos por "sociedad" y los políticos pro-alfalfa ponen el grito en el cielo. En serio, alguien les tiene que decir que la sobrecualificación es un mito. Un filólogo de lengua gallega, ¿para qué está cualificado? ¿Puede fabricar coches desde cero? ¿Patentará una bombilla de larga duración? ¿Levantará una universidad privada? No, como mucho traducirá libros o dará clases.

Ahora bien ¿qué libros traducirá al gallego si no hay demanda? ¿Qué clases dará en un país en el que existe prácticamente un monopolio de oferta educativa? Lo siento, la culpa no es de la sociedad, la culpa es tuya. Esto sí es nueva economía: reconocer las propias limitaciones y ser flexibles. No es injusto que no te pongan piso y coche cuando tu trabajo lo puede hacer cualquiera.

No, en serio, ¿sobrecualificación? ¿Te refieres a ese sociólogo que pasó un año de Erasmus en Bolonia fumando porros?

En los años 40, un chaíñas llamado Eduardo Barreiros tenía un taller en Orense. El tipo apenas sabía leer y escribir, pero reparaba motores (en aquella época, reparar cosas era necesario). Entre grasa y llaves inglesas aprendió a modificar motores de gasolina para que consumieran diesel. Quince años después era proveedor de camiones del ejército portugués y tenía cientos de empleados a su cargo.

No me hables de la sobrecualificación, cuando lo único que haces es quejarte.

Como vivimos en opinionlandia y nos han sustituido el Dios proveerá por el Estado proveerá, la gente espera que le solucionen los problemas. Hace no tanto, cuando el hambre achuchaba, también muchos se quejaban en el bar. Pero otros tuvieron el valor de seguir peleando.

Parte de la trampa está en la ficción de la clase media. Tener un techo, no pasar hambre, usar un iphone e incluso ir a veces al cine no es ser clase media. Es el equivalente a tener un huerto de subsistencia en la Galicia de los años 40 e intercambiar huevos por patatas con el vecino.

Dije que es el equivalente, pero no es exactamente lo mismo. Tenemos más medios de salir adelante, es evidente.

Se puede:



Nota: Eduardo Barreiros jamás leyó "¿Dónde está mi queso?".

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