jueves, 3 de febrero de 2011

La Paja en el Ojo de Dios

De qué va

En 2450 d. C. Jasper Murcheson explora la región del Saco de Carbón, una zona oscura de la Vía Láctea en el límite del Imperio del Hombre. En medio de la negritud, un sol rojo es bautizado como el Ojo de Murcheson. Del 2862 hasta el 2902 los sistemas cercanos al Saco de Carbón ven una poderosa luz coherente cerca del Ojo. Surge un culto que venera la Paja en el Ojo de Dios. De ahí el nombre de la novela.

Décadas más tarde, en el contexto del final de las guerras separatistas, el Imperio detecta una nave espacial alienígena. Este primer contacto pone al Imperio en situación de descubrir una civilización alienígena más allá del Saco de Carbón. Los "pajeños" están muy desarrollados evolutivamente, con diferentes subespecies especializadas (ingenieros, amos, mediadores, etc), pero son incapaces de viajar a través de las estrellas. Los humanos ocultan por todos los medios el impulsor Alderson y el campo Langston -que posibilitan los viajes espaciales- a los pajeños, mientras que los pajeños ocultan a los humanos su casta de guerreros y su trágico destino como especie. Es este cruel y trágico destino sobre el que la novela gira, sumando una espiral de mentiras y ocultamiento hasta que a ambas civilizaciones no les queda más remedio que tomar decisiones extremas.

Reseña

En una época en que el cyberpunk hacia sus pinitos -los 70-, las revisiones románticas de la época dorada proliferaron con gran éxito. El subgénero de la space opera, creo que es el "gran género" de la ciencia ficción. Un género peligroso, pues puede caer fácilmente en la fantasía o en las historias de "espadas y planetas". El caso de esta novela escrita a cuatro manos es particular. Niven y Pournelle inventan su particular excusa para posibilitar una civilización multiplanetaria (el impulsor Alderson y el campo Langston, que también tienen aplicaciones militares), pero a partir de ahí tampoco inciden mucho en el tema, quedando relegado a mero mcguffin. Para intentar darle un capa de ciencia ficción "hard", el impulsor Alderson sólo funciona en los "puntos Alderson", teniendo que viajar las naves de forma sublumínica dentro de los sistemas planetarios cumpliendo las normas de aceleración y deceleración ortodoxas de la física (y además respetando la ingravidez).

A esto le sumamos la descripción de una especie alienígena, pero puramente alienígena. No se trata de ver a humanos con orejas puntiagudas (lo siento trekkers), sino de una vieja civilización que no es capaz de viajar a las estrellas y condenada por pura biología a un destino escatológico y cruel. Lo mejor de esta novela sin duda son los pajeños, excelente ejercicio de imaginación.

Un aspecto que en general puede que no guste a los más frikis, es que en el Imperio del Hombre, los científicos son los que toman decisiones equivocadas, y los militares son los héroes. Se hace mucho hincapié a lo largo de la novela en la cadena de mando y en un sistema político basado en la aristocracia y la autoridad (pero nada que ver con Heinlein, sino más bien del tipo Horatio Hornblower). Además, el hecho de que la religión predominante del Imperio sea la católica -con misas en latín, como Dios manda- puede desmotivar a legiones de seguidores del género flipados con el mantra "al futuro no le hace falta religión". Este mantra creo que últimamente está siendo deshauciado visto el éxito de la revisión de Galáctica: Estrella de Combate y la no-tan-bien-hecha revisión de V, los visitantes.

Los puntos débiles de la novela son los conocidos puntos débiles de toda ciencia ficción clásica: personajes planos (que nunca van al baño), personaje principal femenino metido con calzador y en general no saber muy bien quién está hablando en cada momento. Además -y esto es hilar fino-, la presunción de que el arma militar espacial copie hasta casi el último detalle las tradiciones de la marina de guerra, hace el efecto de un ahorro en imaginación y esfuerzo en este aspecto.

Con todo, queda una novela muy rápida de leer, entretenida, y que resulta un ejercicio sabroso de evasión imaginativa que nos traslada ese "sentido de la maravilla" de la época dorada. Un sentido de la maravilla que se hecha de menos viendo el panorama de la actual ciencia ficción palomitera.


La Paja en el Ojo de Dios (The Mote in God's Eye). 1974
Larry Niven y Jerry Pournelle
560 páginas
Clásicos Minotauro. Editorial Planeta
ISBN: 978-84-450-7790-0

5 comentarios:

Huber 03 febrero, 2011  

Maravillosa novela. El autor, uno de los autores, Jerry Pournelle le escribió discursos a Ronald Reagan.

Juan Miguel 03 febrero, 2011  

La gran novela de Larry Niven es Mundo Anillo, donde sí qe aporta un concepto nuevo al género –el del Mundo Anillo del título– y donde presenta una raza alienígena realmente original, los Titerotes de Pearson, geneticamente cobardes, aunque super-avanzados, y que por eso mismo poseen una civilización única.

Pablo 04 febrero, 2011  

Sí, sí, la saga de Mundo Anillo es imprescindible en el género.

El dúo Niven/Pournelle es magnífico porque a la vertiente "militarista" de Pournelle se le une la imaginación de Niven.

Teseo 05 febrero, 2011  

Iba a hacer un chiste facil, pero, mejor no.

A mi me hace mas gracia Mundodisco, aunque no siempre.

Pablo 06 febrero, 2011  

Lo último que vi de Terry Prachet es "Going Postal". Bien.

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