martes, 11 de enero de 2011

Un punto de vista diferente sobre la sanidad mental y el tabaquismo

En general, cualquiera puede hablar de cualquier cosa (al menos en teoría). Concretamente un psiquiatra puede hablar de su experiencia con pacientes de su especialidad. Si habla sobre aspectos relacionados con su tratamiento, su calidad de vida y demás, incluso será una boca autorizada y habrá que escucharla con atención.

El problema surge cuando el psiquiatra se transforma en socia del Club de las Erizas Viudas y aprovecha su experiencia, su altavoz en el periódico online más visitado de España y su título (en España ser médico todavía hay quien lo relaciona con la presunción de un mayor sentido común, cosa que me sorprende) para dar una arenga en defensa de cosas relativas a gente que no son él y que él cree que hay que defender. Es el vicio del colectivista: "creo que defiendo a A sin formar parte de A, las consecuencias de mis actos me dan igual porque al fin y al cabo yo no pertenezco a A".


El doctor Gándara se queja de la laxitud de la ley antitabaco en los centros de media y larga estancia de enfermos mentales. Afirma que es un colectivo marginado ("estigmatizado" dice) y no entiende cómo es posible que se deje fumar (casi) alegremente a esos pacientes.

Llevamos muchos años luchando contra el estigma, la discriminación y la marginación de las personas con enfermedad mental. No queremos que sean diferentes a las personas con enfermedad renal, por ejemplo. Luego, ¿a qué viene que una nueva ley normalice y sancione una nueva discriminación?

Parece que pasa por alto que personas con enfermedades mentales crónicas están ingresadas en centros que pasan por ser su domicilio habitual. Este detalle es el que para los acólitos de Zapatero significa que la ley antitabaco también tenga ciertas excepciones en las prisiones. El doctor Gándara es bienintencionado: rechaza las salas de fumadores de las alas de psiquiatría ya que significan un apartheid dentro de un mundo que ya vive de espaldas a la sociedad. O la sociedad de espaldas a ese mundo.

Se queja entre otras cosas de la estética de esas salas y de cómo afecta a la salud de esos pacientes el tabaco:

Son, no sólo insalubres, sino antiestéticas, antinaturales, verdaderos reductos de marginalidad al cubo. La madre de todas las marginaciones, el estigma más agudo de todos los estigmas. Un gueto en el que se reúnen personas marginadas por los propios marginados. Un horror, se lo aseguro. Pero no queda ahí la cosa. Resulta que llevamos años estudiando, analizando, investigando los riesgos de la salud física de los enfermos mentales.

No sé qué diferencia hay entre seguir un tratamiento de haloperidol siendo o no fumador. Me atrevo a afirmar que tanto a un paciente mental como a uno renal o a uno recién operado de próstata siempre les irá mejor sin fumar que lo contrario.

Es más, siempre le irá mejor a una persona que no fume nunca en su vida que a una fumadora. Descubrimos América. Pero más aún: si a no fumar le unimos una dieta equilibrada, un ejercicio moderado, higiene cuidada, horas de sueño suficientes, humor y amor; a esa persona en principio le irá mucho mejor en la vida, tenga la enfermedad que tenga. Factoide.

Por lo tanto, abramos un poco más el obturador y veamos el problema de los pacientes mentales en conjunto. La sanidad en España está regida siguiendo unos criterios políticos y por tanto económicos, en una situación de monopolio de oferta (realmente no, pero siguiendo le ley de grandes números, sí) en la que hay una evidente carencia de información en el sistema. No sabemos qué ocurriría si distintos hospitales y centros de salud compitieran en un ambiente donde hubiera información. Ponerle moralina al asunto no va a arreglar nada. Hay que ponerle información, hay que saber cuáles son las necesidades y las posibilidades de mejora en la calidad de vida de esos y otros pacientes.

Si en una ciudad hay dos centros de salud mental (está prohibido decir "manicomio", os lo recuerdo, ya que la palabra "estigmatiza"... aunque no cambie nada) regidos por la misma política y en otra también hay dos, pero que siguen criterios diferentes (y por tanto, hay información en el sistema)... yo prefiero la segunda ciudad. Uno será mejor que otro y el "peor" podrá aprender de lo que hace el "mejor".

No sé si me equivoco (solo puedo teorizar sobre un sistema sanitario libre, ya que carezco de ejemplos), lo que sí sé es que echar la culpa a la "sociedad" de algo, no arregla nada nunca. Es más, puede albergar consecuencias perversas. Es el tradicional problema de siempre: falta de información, tiranía del control y buenas intenciones. Un cóctel mortal siempre.

7 comentarios:

Teseo 11 enero, 2011  

Fumar, lo que es fumar de verdad, siempre estuvo prohibido. Lo que pasa es que ahora tampoco te dejan quemar tabaco...

Sea una ciudad que solamente tiene dos bares, uno esta lleno a tope de borrachos (en su variante porcina, pesada y poteadora) y el otro lleno de fumadores de pipa y la cosita esa que le ponia Matahari a los pitillos... ¿En cual de los dos entrarias para hacer Pis? Creo que iria al de los fumetas...

Lo de las carceles y los maricomios (ya que es un delito decir manicomios... ups) tiene una explicacion. A ver qué director o jefe de servicio tiene balor, boraje o buevos para prohibir fumar en un sitio asi. Ni siquiera tabaco.

Hey, algunos dicen que el tabaco va bien para la enfermedad inflamatoria, la endometriosis y el Alzheimer (me temo que la explicacion es tan retorcida como la del veterinario que decia que el plomo curaba todas las enfermedades).

Bueno, por lo menos no han prohibido el pegamento, las colas industriales y los rotuladores esos que huelen tan bien, del estilo Edwing 3000.

Pablo 12 enero, 2011  

-Hay gente a la que le gusta el olor a gasolina.

-La gente con gripe sigue entrando en los bares igual, y me parecen más dañinos que los fumadores.

Pablo 12 enero, 2011  

En esa ciudad con un servicio público de bares, ambos bares estarían llenos de borrachos apestosos. Nunca sabrías lo que es un bar sin borrachos apestosos. El problema de la información.

Teseo 12 enero, 2011  

No. Distingo perfectamente un bar lleno de borrachos apestosos de un bar con borrachos normales. Cuando quieras te lo demuestro.

Conozco un bar que estuvo sin agua corriente durante una semana y no ha pasado nada. Las patatas fritas sabian a gominola de fresa y un dia descubrimos que la culpa la tenian unos envases convertidos en tuppers. A veces en la carne encontrabas cosas duras tales que compañeros con dos carreras (y una de ellas de letras) no sabian identificar (animal, vegetal, mineral... lo que esta claro es que no se trata de las uñas del dueño, porque la unica que tiene es negra como un mejillon y reconocible a la legua). Bien, pues este es un bar lleno de borrachos asquerosos, las 24 horas del dia.

Tambien existen los bares de borrachos limpitos y de lejos, como solo ves los audis en la puerta, no sabes lo que hay: directores de banco, representantes, directores de periodicos, dueños de empresas, espiritus malignos, jefes de servicio, cargos publicos de la Xunta, inspectores de sanidad, constructores, taxistas, especuladores varios y, bueno, tambien puede haber algun borracho... pero por lo menos limpian la pota del suelo.

Lo cual me lleva a preguntar por la autoridad: ¿quien se encarga del control y la auditoria de locales publicos? Antes de la contrarreforma integracionista, en los pueblos habia un sujeto que era el medico de atencion publica domiciliaria que daba el visto bueno para abrir un negocio. Ahora se supone que sanidad tiene inspectores, ¿no serian estos los encargados de vigilar la cosa esa de la higiene y los delitos de los humos? Ah, que ya lo hacen. En el bar de los audis.

Pablo 12 enero, 2011  

¿Por qué tiene que haber una autoridad pública que de el v.o.?

Si un bar da asco no entras, o no vuelves y punto. Ya se encargará el dueño del bar de actuar en consecuencia.

Teseo 13 enero, 2011  

Pues la hay.

Es pariente de la autoridad publica que fija las normas de habitabilidad de un edificio de viviendas o de un edificio de oficinas. La diferencia es notable, tambien en la cosa fiscal. Y si no que se lo pregunten a Fadesa con el edificio Fenosa, por ejemplo.

Si un bar esta hecho un asco y no cumple las normativas de la UE de higiene por metro cuadrado, sanitarios, mesas, sillas, barra, etc, pueden cerrarlo. Por eso no puedes montar un chiringo legal en la habitacion de un colegio mayor.

El estado opresor, siempre en contra del pequeño comercio.

Pablo 13 enero, 2011  

Un colegio mayor, en tanto negocio privado, debería poder establecer las normas que le viniera en gana.

Evidentemente con sentidiño.

El sentidiño no hace falta codificarlo en un código penal, ni hacen falta funcionarios para que se cumpla.

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