sábado, 29 de enero de 2011

La revolución será televisada e incluso habrá anuncios

Aprovechando las noticias que llegan de parte del mundo árabe y con los últimos datos de la EPA en la mano, muchos se preguntan: ¿por qué esto no estalla? Parece que entre un muy minoritario sector de la juventud existe un desencanto con el estado de las cosas. Yo no veo que este desencanto esté en la calle, desde luego. ¿Habéis pasado por algún campus universitario últimamente? (No será dificil porque el país está plagado de docenas de universidades, una en cada pueblo, prácticamente. Excepto en Canarias, que la cosa está más complicada).

La gente está más preocupada por beber, drogarse y retozar que otra cosa. A mi me parece un síntoma positivo de abundancia, aunque la abundancia tenga los pies de barro y se levante sobre deudas. Estos mismos preocupados por beber, drogarse y retozar, no nos confundamos, son esos que llaman la generación mejor preparada de la historia (¿Sociología es una carrera?). El tratar de definir y prever el comportamiento de un sector de la población tan heterogéneo como "los jóvenes" ya parte de base como un intento inútil. Por eso quizás me hagan mucha gracia los analistas profesionales que hablan mucho como si tuvieran alguna idea de lo que ocurre dentro de los colegios mayores de este país. Los opinólogos son extraterrestres, viven en su mundo y dicen unas chorradas impresionantes. Como eso lo sabemos, hay jóvenes que se dedican a hablar de los problemas de los jóvenes y merece más la pena escucharles a ellos.

Por ejemplo, catanoga dice:

Soy joven. Me siento parte de una generación que no reacciona como un colectivo, sino que se reduce a quejarse en grupos pequeños, entre amigos, a los familiares o a quien le dejen. La pregunta es: ¿Cómo organizarse? ¿A quién quejarse? ¿Quién es nuestro enemigo? Y lo más importante: ¿Cuáles son los cambios que defendemos? En nuestras pequeñas explosiones de indignación prometemos no permitir más abusos, pero no podemos quemar banderas si no enarbolamos ninguna. Nadie puede destruir el presente si no se basa en un futuro. Y creo que eso es lo que ocurre: sólo reaccionamos, nunca actuamos. Esperamos a que nos jodan para quejarnos y confiar en que alguien tome medidas efectivas. Lo último ha sido la reforma del sistema de pensiones. El 40% de los jóvenes que forman parte de la población activa no pueden encontrar trabajo. Y para conseguir el 100% de nuestra jubilación a los 65 años, necesitamos cotizar 38 años y 6 meses. Eso significa que uno tiene que encontrar trabajo, como máximo, con 26 años y 6 meses. Y los años que no tengamos trabajo no cuentan para contabilizar. ¡Cómo coño quieren que no me indigne!
Pero no lo hago.

Parte del problema quizás sea que lo único que tengo en común con esta persona es que formamos parte de la misma generación. A mi me repugna la idea de que los jóvenes "actuemos juntos", me suena a muy colectivista y gregario. Yo no creo que la reforma de las pensiones sea mala, es que el sistema de pensiones es malo. Cuando dejemos de repetir constantemente los problemas que heredamos y propongamos nuevas soluciones a problemas nuevos, quizás empecemos a ver el final del túnel.

Madres de diputados pasando frío

Sin embargo, en lugar de proponer una alternativa, otros siguen quejándose (con no poca razón). Por último, y como muestra de cómo está el patio, hay quien se pasa de frenada.

 Imagen sacada de Aragonando

Perogrullo nos dice que cuando una pieza se estropea, la reparas, si no puedes repararla, la sustituyes por otra nueva. La pieza nueva debe ser mejor que la anterior, no exactamente igual, pues si fuera exactamente igual, sabes que se te volvería a estropear como antes. Teniendo en cuenta los sabios consejos de Perogrullo, nos situamos ante dos alternativas: hundirse todavía más en el fango o salir del fango.

No me voy a extender en qué debemos hacer para hundirnos todavía más en el fango: subir el salario mínimo, nacionalizar la banca, levantar otras 40 universidades, etc. Todo el conjunto de decisiones socialistas que enquistan la pobreza, la ignorancia y disparan el control político sobre la población.

Salir del fango, sin embargo, es la pregunta del millón. Muchos sabemos que mejorar las condiciones de la próxima generación (la mía hace años que se fue por el retrete), requiere cambios en el corazón mismo del sistema. Las propuestas son conocidas: cambiar la partitocracia por un sistema de representación republicana (ley electoral), reformar la justicia para que sea un poder independiente del político, eliminar el estado corporativista que eterniza la tasación sin representación (sindicatos, partidos, fundaciones, patronal, etc. que se autofinancien), introducir algún tipo de cláusula constitucional que defina y limite una única ley de educación nacional (y en la que los niños vean en el cole películas de los hermanos Marx), cambiar el método de reforma de la constitución (no sé mucho de esto, pero a lo mejor algún tipo de sistema de enmiendas como el yanqui podría ser más flexible), cambiar la mentalidad sobre fundaciones y empresas públicas, limitar claramente la acción de toda administración, cambiar el sistema de competencias y probablemente eliminar administraciones (sí, gobierno de La Rioja, te miro a ti). Introducir un poquito de sensatez en el título VIII (aunque se decidan cosas que no nos gusten, pero es que no nos tienen por qué gustar, tienen que ser útiles y éticas). Aprobar algún tipo de Ley de la Función Pública que haga que los cargos públicos respondan de su actuación, incluso solidariamente con su patrimonio y ser más estrictos con las inhabilitaciones políticas. Por supuesto, vender todos los medios de comunicación públicos, salvo quizás Radio Exterior (es un tema que tampoco domino, pero me gustaría ver opiniones). Eliminar toda ley relacionada con lenguas, aborto y eutanasia (lo siento, pero el Estado no debe legislar estos temas). Cambiar el Sistema de Seguridad Social a un Sistema de Capitalización Individual. Etcétera.

Esta es tan solo una lista de cambios estructurales que exigen periodos de transición y lógicamente un debate -si buscas la solución a los problemas de España en este blog, siento defraudarte-. Pero al menos es un principio de debate.

Evidentemente, como cambios estructurales que son, no se pueden dar a corto plazo y hay una evidente resistencia al cambio. En fin, supongo que el cambio comenzará cuando los perrofalutas en lugar de pintarrajear las paredes, las limpien.

Ah, se me olvidaba, hay otra forma de salir del fango: hacer las maletas. Pero esto no es solucionar el problema, es evitarlo. Nosotros no debemos hacer como los que nos precedieron y nos dejaron este desaguisado.

Peste de tíos.

"Dios mío, más vale ser amable con esta gente, porque todos parecen estar locos":

3 comentarios:

Teseo 29 enero, 2011  

La revolucion en Egipto se debe a que es una tirania y que un tipo como Zahi Hawass prohibio la entrada en las tumbas del Valle de los reyes.

Lo de beber, drogarse y retozar no es cosa de los jovenes, mira a Il Cavalieri, que debe andar en los setenta, dando ejemplo.

Sobre todo lo demas, no me entere de mucho, pero, si les vas a poner pelis de los hermanos Marx a los niños en el cole, que uno tenga el mando del DVD para darle al FF cuando salga el mudo tocando el arpa.

Y el gato de Alicia es un cabron.

pepeblai 29 enero, 2011  

En España faltan universidades. Así, a bote pronto, creo que algunas ciudades que merecen universidad son:

* Alpedrete
* Algete
* Caudete
* Javali Nuevo
* Javali Viejo
* Muskiz
* Somorrostro

Seguro que se me queda algo en el tintero.

En cuanto a lo de Egipto creo que no hay para menos ya que les han cortado la Internet. Es para estar muy cabreados.

Pablo 03 febrero, 2011  

Les quitaron el porno y eso es sagrado. :)

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