lunes, 3 de enero de 2011

En contra del mal menor

Es muy importante hablar de la terna idea-persona-partido. Valorar cómo engarzan en el sistema y cuál es el peso de cada una. Nuevamente, con la noticia de Cascos, vuelve a ponerse de moda este tema.

Si no le he entendido mal, Carlos Díaz parece que le da más importancia al "partido" que a la "idea". Creo entender que es malminorista:

Por mera analogía, creo que es lícito pensar que aunque Rajoy no nos lleve al éxtasis, puede llegar a ser un buen gobernante. Concedámosle al menos el beneficio de la duda. Incluso si nos engañara, creo que es imposible que lo hiciera peor que Zapatero.(...) Podemos fantasear todo lo que queramos sobre el partido liberal-conservador que necesitaría este país, sobre un líder político carismático y que defendiera sin complejos el liberalismo económico y se enfrentara heroicamente a la corrección política en temas como la ideología de género o el ecologismo. Pero al final tenemos lo que tenemos. El radicalismo del todo o nada es más fácil que conduzca a lo segundo que a lo primero.
Yo por mi parte, no solo veo imprescindible "fantasear", sino que en todo momento y lugar debe haber una crítica al sistema. Debe cuestionarse a la autoridad. Y no me refiero a un guardia urbano, sino a la evolución de la "autoridad" dentro del sistema. Desde las estrategias electorales de los partidos, hasta su actuación en el poder. Todo lo que sea posible.

Evidentemente, unas líneas más abajo, Carlos también defiende que se audite al poder y pone como ejemplo al Tea Party (un fenómeno cívico que dudo mucho que sea importable a España).


A ver si lo entiendo: ¿votemos a la opción "menos mala" y al mismo tiempo organicemos métodos de presión (por medio del debate y la crítica) para mejorar esa misma opción? No ignoro que pueda ser una idea atractiva, sin embargo, no la puedo compartir. Veamos por qué.

La visión de que "con Aznar mejor, por tanto, es imposible que Rajoy lo haga peor que ZP", la divido en dos enunciados:

"Con Aznar, mejor". Ante lo que había y comparando el antes y el después. El progreso en casi todos los aspectos fue evidente y notorio. Globalmente hubo un aumento de la prosperidad económica, etc... pero ojo. Aznar también confirmó un sistema de pactos con fuerzas nacionalistas que hoy padecemos de forma brutal. Se privatizaron empresas, genial, pero tampoco fue aquello la panacea de la liberalización (en el sector de las telecomunicaciones, la regulación retrasó la llegada a España de factores tecnológicos de competitividad cuyas consecuencias hoy todavía padecemos). Si se critica la hagiografía, seamos coherentes todos. Además -ojo- ¿acaso no hay muchos que ven que el PP ha cambiado? No nos valdría el "argumento Aznar".

"Es imposible que Rajoy lo haga peor que ZP". Esto no es ningún argumento. Un plato de sopa ya lo haría mejor que ZP. No nos debemos instalar en la mediocridad. Exijámonos lo mejor si queremos esperar lo mejor. Yo no quiero a mindundis: si trabajan para mi, quiero a los mejores.


Creo, por tanto, que el malminorismo no nos ayuda a avanzar (ni a retroceder). Y sobre lo de influir en el partido... bueno, se supone que existe una sociedad civil, medios de comunicación independientes, etc. Ya, es mucho suponer, así que hace falta innovar en estrategia política, agitación y propaganda. Algo mucho más costoso y complicado que el método tradicional. En todo caso, se haga lo que se haga, que cada cual valore hasta qué punto está dispuesto a sacrificar su coherencia ideológica.

Tal como actúa el PP -y además Arriola parece estar bien de salud-, veo tan imposible votarlos como al PSOE. Y no, no son exactamente lo mismo. Tampoco IU es exactamente lo mismo que el PP. Y qué. En mi caso me da igual el grado de parentesco. El PP es un partido alienígena para mi, así que en las elecciones buscaré otro o meteré un autógrafo en la urna.

"Votad, votad malditos" (1977):


Más:
Bonustrack:

Seguro que habéis visto la segunda portada del Amazing... y estáis deseando leer "The delegate form Venus". Está en el Proyecto Gutenberg, libre de derechos. De nada.

5 comentarios:

rojobilbao 03 enero, 2011  

Fui malminorista en política, pero ya se me pasó.

No pido los mejores como gobernantes (no pido la luna), los pido honrados, serios, con palabra y sinceros. Rajoy no cumple este mínimo.

Pablo 03 enero, 2011  

Muchos nos quejamos de la ley antitabaco, pues como me apuntan en los comentarios de la entrada anterior, el PP votó a favor de esa ley. Son cositas.

Al PP no le voy a exigir más que a otros por razones mágicas. Simplemente es un partido más que no tiene nada que ver conmigo.

Y no pasa nada. :)

Teseo 03 enero, 2011  

Pss... Yo quiero el Delegado de Venus en español de España (bueno, tambien vale en ingles con subtitulos).

Jo, que mirada le lanza Nikita Kruschev en la portada.

CLD 03 enero, 2011  

Hola, todo lo que dices es razonable (yo también afirmo en mi post que Aznar cometió graves errores), pero a lo que voy yo es a la consecuencia de no votar al PP, que sería otra legislatura del PSOE. Si de verdad PP = PSOE, pues entonces evidentemente daría igual. Pero yo afirmo que la diferencia es lo suficientemente grande (aunque no todo lo que querríamos muchos) para preferir el cambio.

Saludos,
Carlos López Díaz

Pablo 04 enero, 2011  

Si tu helado favorito es el de pistacho y te dan a elegir entre el de chocolate o menta... ¿siempre habrá algún tipo de inclinación? Puede, pero no me gusta la idea, seguiré buscando donde vendan helados de pistacho.

Súper-originales metáforas al margen, con una ventaja de 17 puntos que le lleva Mariano al PSOE, no creo que no votar PP sea darle la victoria al PSOE.

Un saludo.

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