domingo, 7 de noviembre de 2010

El límite de la libertad

(Esto era un comentario para Archipiélago duda, pero que por extensión y gravedad lo convierto en entrada de blog),

Antecedentes:

Jorge Valín defiende la libertad total hasta el punto de que se dejen expresar ideas que él rechaza. Ideas repulsivas para nuestro entorno cultural. (Leed su entrada).

Carlos López defiende que la publicidad de un pensamiento contra la libertad de otros es rechazable sin que esto choque con el concepto de libertad de expresión.

Mi humilde opinión:

Mucha tela que cortar...

Después de leer a CLD fui a leer la entrada de Valín. Su exposición es impecable desde un punto de vista puramente intelectual. Es un alegato radical de la libertad de expresión. Más o menos -según como lo entendí yo- viene a decir que por mucho que nos dé arcadas una idea, no podemos censurarla acudiendo a la autoridad. (Valín no niega que podamos censurarla por nuestros propios medios: boicot, etc).

Dice: "El que se cree con derecho a imponer hasta dónde llega la libertad del otro, es un tirano". Y tiene razón. A su vez, me gustó mucho el comentario de Elentir poniendo el ejemplo de "ETA mátalos". ¿Pero entonces dónde está el límite?

Mientras vivamos en sociedad el límite lo marcan las leyes de esa sociedad. Las leyes no nos gustan a todos todo el tiempo, es lo malo de convivir rodeados de desconocidos o idiotas. ¿Denunciar a la policía a todos los miembros de ese grupo de FB? Es una pérdida de tiempo. ¿Denunciar esa idea combatiéndola intelectualmente? Creo que es la mejor opción. Y sin duda, tanto Valín, como López, Elentir y yo mismo, estamos de acuerdo en que hay una amplia gama de ideas repulsivas.


Ahora bien, una idea no es lo mismo que un acto, argumenta Valín. Se pueden censurar los actos pero no las ideas. Un chalado puede pensar que hay que matar a los zurdos. Al margen de lo que diga la ley, no es ético encerrar a esa persona (¿delito de pensamiento? ¿crimental?). Yo creo que en el momento en que esa persona publicita su idea, la ley debe censurar sus actos. ¿Dónde está el límite? Es muy dificil establecer el límite de lo que se puede o no hacer. Muchas personas infinitamente más listas que yo han debatido esta cuestión desde hace cientos de años. Tenemos a legiones de leguleyos debatiendo continuamente este tema. En el pensamiento no se puede entrar (de momento), pero en los actos sí.

Hasta donde yo sé hay tres soluciones a este debate:

  • Primera: la autoridad establece por decreto lo que se puede o no hacer. Su decisión es inapelable (esto ocurre en comunidades religiosas, por ejemplo).
  • Segunda: libertad total de hacer todo lo que a uno se le ocurra. Habrá conflictos más o menos pacíficos, boicots, etc.
  • Tercera: un grupo de personas a las que la sociedad ceda parte de su libertad para que establezcan un orden en aras de una convivencia más o menos pacífica. Estas personas pueden ser revocadas de su mandato por una mayoría de electores (en perjuicio de la minoría).
La última opción intuitivamente me parece la mejor. Muchas veces la decisión de la mayoría no me gustará, pero a cambio me ahorro enfrentarme con mis vecinos.

Ahora bien, en mi cabeza no manda nadie más que yo. Y en mi círculo privado soy libre de expresar ideas contra la costumbre.

Mi conclusión:

Aun a riesgo de sentar plaza de pedante, he de decir que hasta se pueden expresar las mayores barrabasadas -"ETA mátalos"-, siempre y cuando exista un estado de libertad bajo el que se puedan criminalizar esas conductas.

Entonces: ¿nos hace falta un gobierno? ¿Es imposible vivir sin un estado? Lo que creo es que la convivencia en comunidad exige normas. Normas aprobadas por una mayoría y que salvaguarden los derechos naturales de las personas. Esas mismas normas que impiden a la mayoría perseguir a la minoría disidente.

De una forma u otra sabemos lo que está mal y lo que está bien porque tenemos una educación y unos padres que depositaron en nosotros cierta tradición ética que pese a que cambie con el tiempo no puede negar el derecho natural. Ese mismo derecho que nos da libertad de desear la muerte de alguien pero que nos impide ejecutar ese pensamiento.

Nota friki:

En la cuarta película del Planeta de los Simios (La conquista del planeta de los simios, 1971), el líder de la resistencia simia -César- nos cuenta que su libertad comenzó cuando gritó la palabra más poderosa: "no". Le dijo "¡No!" a un humano que le maltrataba. La condición de ser libres nos viene dada en función de quien nos niega nuestra libertad natural. El pájaro que vuela es libre, pero se queja de la resistencia del aire. Lo cierto es que sin la resistencia del aire no podría volar.

Murrow:

11 comentarios:

CLD 07 noviembre, 2010  

Hola Pablo,

si he entendido bien tu entrada, me das la razón, porque admites que debe haber unas normas que fijen los límites de lo que se puede considerar agresión, y unas autoridades que las apliquen. Solo matizaría un par de cosas: Creo que esas normas se han de restringir a los casos más extremos, en los cuales se amenaza la vida de terceros. (Por eso decía que no estaría en contra de una película asquerosa, mientras no haya una conminación explícita a cometer actos violentos concretos.) En segundo lugar, me parece superfluo hablar de "crimental" etc, aquí nadie habla de pensamientos, que por definición son privados (yo al menos no creo en la telepatía).

Saludos,
Carlos

Jorge Valín 07 noviembre, 2010  

Hola Pablo, buena entrada. La pregunta por eso, en caso de estar a favor de la censura e imputación de crimen por opinar, es lo que planteas ¿cómo se hace? Si has de estudiar caso a caso por incapacidad de crear una ley general, ¿no crees eso que llevará a partidismo e injusticias? Como comentan el blog de CLD, ¿abogar por el tiranicidio también tendría que ser ilegal?

JFM 07 noviembre, 2010  

Tres reflexiones.


Primero: Discrepo en la valia intelectual de lo que dice Valin. En matematicas nos hablan de la distincion entre axiomas (no demostrables ya que son un punto de partidas) y teoremas. Tambien que se puede construir cualquier geometria cambiando los axiomas de partida. En cuestiones de sociedad se puden justificar perfectas absuridades con un razonamineto aparentemente riguroso con tal de bien escoger el punto de partida.

Segundo: Que las ideas tienen consecuencias. Por lo cual creo que hay como minimo que hacer un esfuerzo de contrapropaganda y que el liberalismo no es quedarse quietecito mientras en el barrio de al lado un iman esta adoctrinando a sus fieles no directamente en poner bolmbas pero si en los primeros pasos que llevan a ello. Es mas creo que debe haber un esfuerzo concertado para hacerles entender que el Islam es religion non grata y para desislamizarlos.

Tercero: El regimen que prefiero es ese en el que la mayoria tambien esta restringida por los limites que marca la Constitucion y la Ley (Republica en el sentido de Franklin). La concepcion de democracia= dictadura de la mayoria que sostienen los izquierdistas (cuando la tienen) me parece peligrosisima)

@CLD

A mi me preocupan fenomenos como la radicalizacion de la pornografia ya que en mi opinion da ideas y las victimas de violacion sufriran practicas mucho mas extremas que las victimas de hace un par de decadas. En un mundo perfecto la contribucion de esas peliculas seria medible y se les podria aplicar una solucion perfectamente liberal: "Su pelicula ha causado dańos por valor de X euros y usted tiene que pagarlos" por lo cual esas escenas dejarian de ser incluidas.

Otro aspecto es el papel del cine en la formacion de valores Por ejemplo hoy el cine es bastante socializante y pro-aborto. No propongo prohibitr peliculas pero tampci quedarse pasivo minentras se lava el cerebro del vecino que al final acabara votando PSOE.

Le poinçonneur 07 noviembre, 2010  

Impecable entrada con la que estoy plenamente de acuerdo.

jose-09 07 noviembre, 2010  

Aunque concuerdo en líneas generales con lo que plantea el autor de la entrada, hay una pregunta que me martiriza:

¿Qué pasa cuando las leyes no son buenas? Pueden ser ambiguas, poco claras, poco transparentes o directamente en los países más bananeros injustas.

Los países más pobres, independiente del color político que gobierne, suelen tener gobiernos bastante corruptos y elitistas.. contra eso, ¿qué se hace? Si las leyes institucionalizan las injusticias, es dificil que la libertad funcione ahí, ya que los límites no estarán claros

gabrielareto 07 noviembre, 2010  

JFM dijo: "En cuestiones de sociedad se puden justificar perfectas absuridades con un razonamineto aparentemente riguroso con tal de bien escoger el punto de partida".

¿Esto qué quiere decir? ¿Que no existe razón o irracionalidad? El ser humano tiene suficiente cerebro, creo, como para distinguir lo cierto de lo incierto. Si aceptamos la libertad individual como un principio fundamental (sí, quizás un dogam, ¿y qué?), la exposición de Valín es fundamentalmente razonable.

Las conclusiones no se pueden denominar como "perfectas absurdidades" porque sí y, a través de un razonamiento inverso, devaluar el axioma de partida. Precisamente porque las "perfectas absurdidades" de antes eran cosas como que los negros tenían derecho a cobrar por su trabajo, los homosexuales a vivir con quien quisieran, los ateos a declararse así, los periódicos criticar la monarquía absoluta, etc.

Las leyes FALLAN a menudo, y definir algo como una "perfecta absurdidad" aun teniendo una cadena lógica de razonamiento, y un axioma aceptado por uno mismo, no deja de ser una no-superación de los prejuicios.

Pablo 08 noviembre, 2010  

CLD:

En este debate sí estoy de acuerdo contigo, pero lo que plantea Valín es algo que es necesario expresar continuamente. Un sistema legal debe tener el mecanismo corrector que impida el inmovilismo y esto se hace (creo) por la participación de voces minoritarias en el debate público. Un ejemplo: estoy en contra de quienes niegan el Holocausto, pero creo que se debe poder publicar libros de ese tema. Demostraríamos debilidad si temiéramos que lo que consideramos justo no puede ganar la batalla de las ideas a lo que consideramos injusto.

Valín:

Efectivamente, es imposible establecer un sistema justo que criminalice delitos de opinión (debido a la propia naturaleza humana). Se deben criminalizar las conductas, no opiniones. Esto no creo que lo deba hacer un "consejo de elegidos", sino ser materia de debate público. Muchas veces el resultado será injusto, pero supongo que simplemente siempre fue y siempre será así ya que es imposible que todo el mundo esté de acuerdo todo el tiempo.

Pablo 08 noviembre, 2010  

JFM:

Bien, pero ¿y si en lugar de prohibir se hiciera un esfuerzo por educar a la gente (tú mismo mencionas la palabra "contrapropaganda", no es eso una forma de responder)? Creo que coincidimos en la necesidad de que haya una "base constitucional" de "mínimos" que establezcan normas de convivencia y buen gobierno.

Pablo 08 noviembre, 2010  

jose-09

"¿Qué pasa cuando las leyes no son buenas?". Esta pregunta lleva dando dolor de cabeza a innumerables pensadores desde hace siglos. Mi humilde opinión personal es que las leyes deben ajustarse a garantizar ciertos derechos naturales del hombre, irrenunciables en su esencia. Y por tanto, controlar y limitar la acción de los poderes públicos y de las mayorías organizadas en aras de proteger a la minoría y al individuo.

¿Qué podemos hacer contra la tiranía? Combatirla en la medida de nuestras posibilidades. Posibilidades muy limitadas si se actúa por separado, claro.

Teseo 08 noviembre, 2010  

Snif... . No entendi nada.

Soy un cacahuete.

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