martes, 26 de octubre de 2010

El trecho que hay del Tea Party al PP

Las bombillas que más brillan son las que antes se funden. Creo que hay que empezar a apuntar que el tema del Tea Party puede morir de éxito. Cuando hace algunos años Ron Paul consiguió movilizaciones sin precedentes en su campaña a las primarias por el partido republicano (la RLOVEution), dio un nuevo sentido a las campañas electorales por internet. Los principios que defendía/defiende eran muy básicos, fácilmente atractivos y su mensaje se volvió viral de un modo que hoy se sigue estudiando. Tanto redes sociales como el boca a boca -no confundir con el culo a boca- hirvieron de efervescencia para comunicar ideas como auditar a la Fed, replegar el ejército de Oriente Medio, reconducir los programas tipo Medicare, propugnar el patrón oro y la vigencia de la constitución americana.

Ese impulso fue el mismo que sacó a la calle a decenas de miles de personas que protestaban por el uso de sus impuestos para rescatar a los bancos, establecer un dudoso programa gubernativo que ampliaba la cobertura médica pública y en general, contra las medidas económicas de 'estímulo' que lleva a cabo el presidente Hussein. Políticas, que por cierto, comenzó el presidente Bush II.

Estas reclamaciones, que no pueden ser calificadas de conservadoras, ahora se han diluido en el movimiento 'Motín del té' que alude a la revolución americana como cimiento del orden constitucional, etc. Bien. El caso es que ahora son más 'catch-phrases' que verdaderos puntos de una política 'libertaria'. El éxito del motín del té atrajo dinero a esta midterm election, y una gran vertiente nacionalista y conservadora se coloca la etiqueta del 'Tea Party' para obtener apoyos.

La inmediatez política, no profundizar en los principios de donde salen los mensajes y una campaña llena de ataques personales hacen que el 'Tea Party' parezca hoy en día una caricatura o un pálido reflejo de lo que defienden el Libertarian Party o Ron Paul.

Ante esto conviene sosegarse y quizás apelar más a políticas de sentido común. Y pongo un ejemplo: el tema de los inmigrantes. Este tema, sobre todo a raíz de aquella ley de Arizona, derivó en munición gratuita para unos demócratas en horas muy bajas. En munición gratuita también para los euroweenies que gimotean y despotrican contra todo lo americano por pura envidia e izquierdismo bobalicón. Además, se envió un mensaje equivocado: no hay motivación étnica o racial alguna en hacer que la gente cumpla la ley, sino más bien se trata de que haya la inmigración que sea con los papeles en regla.

Es más, si cogemos principios que rayan en el anarquismo de mercado, realmente nos encontramos con posiciones que pueden defender la apertura total de fronteras. Esto evidentemente choca tanto con la postura nacionalista y proteccionista que defienden los conservadores que inundan el Tea Party, que no me extraña que se oculte.

También está el tema de la guerra (para los españoles: misión humanitaria). Ron Paul es un congresista que desde el primer momento se negó a las aventuras en el extranjero. Hoy en día, con la boquita pequeña, conservadores republicanos bajo la etiqueta del Tea Party piden que vuelvan a casa los soldados, sí, pero continuando con el gasto en defensa.

Todas estas cosas llegan a España de forma distorsionada. Creo que es un error tomar la situación interna de los Estados Unidos y trasladarla tal cual a España. La caricatura del Tea Party que se nos vende en tres frases lapidarias hay que cogerla con pinzas. Incluso vi cómo algún opinador elevaba la bandera de Esperanza Aguirre como mascarón de proa del Tea Party en España. No me cuadra.

Y es que no se puede poner el carro delante de los bueyes. En España, a mi entender, una postura cercana al Tea Party se acerca mucho más al Partido Pirata o al del cannabis que a Enrique de Diego o Ana Mato, por ejemplo. Tal como ocurre en EE.UU., el mainstream conservador quiere coger las riendas del Tea Party. A mi me gustaría saber qué opinan en La Gaceta o en Génova 13 de la legalización de la marihuana, de la prostitución, de la liberalización de las farmacias, del juego, de dejar de pagar una prima a los residentes en los archipiélagos en sus viajes a la península, de las cuentas de capitalización individual, de salir de la Unión Monetaria, de reformar la ley del poder judicial, de auditar lo que está ocurriendo en las cárceles... Porque no sé si os pasa a vosotros, pero yo solo veo a gente hablando de malvados inmigrantes, de una plaga de construcción de mezquitas y de reformas de tan hondo calado que haría falta una improbable reforma de la Constitución.

Si el debate público no cambia de rumbo, habrá que empezar a marcar distancias. Yo por mi parte, no quiero tener nada que ver con gente que demoniza a inmigrantes sin concretar el porqué, que aboga por grandilocuentes reformas improbables en lugar de ir a las más factibles, que pone a caer de un burro a los chupópteros sindicales y no dice nada de la mafia en colegios profesionales, que no sabe nada de homeschooling, que critica al PSOE por vender España a los secesionistas pero luego no dice nada del PP por el mismo motivo o que evita hablar de temas espinosos, que siguen apoyando la existencia de medios de comunicación públicos. Caray, justo lo que hacen los partidarios del PP.

En resumen, vemos ahora lo que pasa en América con el Tea Party y muchos tienen ganas de que se repita en España. Pero si no tenemos claro que, por ejemplo, hay que adelgazar las administraciones no tanto por eficiencia económica (que también) sino por una motivación ética, entonces el Tea Party que se construya en España tendrá los pies de barro y será objeto de manipulación por parte de la derecha socialista. Puede que sea menos mala que la izquierda socialista, pero no debemos ser siempre malminoristas.

Que hable el doctor Paul:


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4 comentarios:

Marzo 26 octubre, 2010  

Me parece que te lías. Así como los progres ven "el Tea Party" como unitario y con todos los peores (para ellos) rasgos, tú también ves "*un* auténtico Tea Party", aunque con todos lso mejores (para ti) rasgos, es decir, libertarismo puro, ahora en proceso de ser corrompido por El Gran Dinero, o Los Conservadores, o algo.

Pero desengáñate, los conservadores no abundan menos en los USA que los anarquistas; abundan más. Lo que pasa es que en los USA desconfiar del gobierno (posiblemente el tema central de los Tea Parties) también es un rasgo conservador tradicional.

Elentir 26 octubre, 2010  

Has dado en el clavo, Marzo. Si el Tea Party tiene un gran componente conservador es porque en Estados Unidos el discurso conservador -o conservative, como dicen allí- incluye ese recelo del intervencionismo estatal. De hecho, algunos medios progres hablan de recetas económicas conservadoras para referirse al discurso económico de los partidarios del Tea Party, y al hacerlo se refieren a las recetas liberales tal como las entendemos aquí.

Pablo 26 octubre, 2010  

Hay candidatos como Susana Martínez -candidata republicana a gobernador de Nuevo México- que no llevan la etiqueta 'Tea Party' y su discurso no es diferente al de candidatos del Tea Party.

Y a eso me refiero, lo del Té se está usando como etiqueta que no aporta nada más.

Claro que al ser un movimiento popular no puedo esperar 'pureza', no. Hay unas líneas principales bien conocidas por todos y a partir de ahí diferentes perspectivas.

Lo que vengo a decir es que no me fío de que vayan a venir cambios con una victoria de los Tea Partiers. Ron Paul propuso una resolución en el Congreso para auditar la Fed y luego muchos republicanos se echaron para atrás.

Eso da como para pensar en una técnica de astroturfing con el Tea Party.

Pero es solo mi opinión. :)

Stewie Griffin 27 octubre, 2010  

Elentir: Una cosa es un conservative y otra es un neoconservador o un nazionalista o un fundamentalista protestante.

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