miércoles, 4 de agosto de 2010

El repugnante nazismo de la izquierda

Rebelion.org se precia de ser una especie de Reader's Digest para el izquierdoso patrio e hispano. Ahí, un puñado de enajenados escriben artículos largos con letra chiquitita y otros se dedican a traducir artículos de opinión de izquierdosos de todas partes. Oh, guay, dejemos que hagan con su tiempo lo que les de la gana. Al fin y al cabo, las diatribas altermundistas y los rezongoneos postmarxistas son deporte nacional.

El problema aparece cuando se dan ínfulas a repugnante propaganda nazi que no tiene ningún tipo de justificación. Ni siquiera vale aquí la manida excusa de "no soy nazi, tan solo no estoy de acuerdo con la política de Israel". Tápense las narices:

¿por qué los judíos están abrumadoramente sobrerrepresentados en el Parlamento británico, en los grupos políticos de presión británicos y estadounidenses, en las colectas políticas de fondos y en los medios de comunicación?

El Libro de Esther existe para formar una coherente identidad tribal de exilio. Está ahí para generar estrés existencial. Introduce la mentalidad del Holocausto. Además, fija las condiciones que convierten el Holocausto en realidad. En términos hermenéuticos, el texto da forma a la realidad. En la práctica, es la mente temerosa que se autoinstala en una trampa trágica de profecía auto-cumplida. La ideología de la Shoa madura para transformarse en un hecho real.

Los sionistas parecen amar la democracia. El Estado judío escandalosamente se autoproclama como "la única democracia de Oriente Medio”. Los partidarios de Israel de todo el mundo propugnan también conflictos en nombre de la "democracia". ¿Por qué les gusta tanto la democracia? Sospecho que la respuesta es devastadoramente simple. La democracia es la plataforma política ideal para el mercader sionista de influencias.

El texto desde luego no es original, sino la traducción de una columna de Gilad Atzmon, un tipo al que, por el hecho de nacer en Israel, le hacen caso. Aunque sea asquerosamente nazi.

Bueno, cuando acabéis de limpiar los vómitos, podéis ver El judío eterno (Alemania, 1940) y luego jugamos a buscar las siete diferencias entre la película nazi y la mierda de Rebelion.org.

6 comentarios:

Teseo 04 agosto, 2010  

Lo del libro de Ester para justificar la Shoah es todo un hallazgo. La Ester, que estaba potente, convence al doctor Asuero para hacer una matanza indiscriminada de herejes, empezando por el ministro de Asuero que era moro y voyeur. A partir de entonces se inventan un Carnaval con noños disfrazados y adultos borrachos. Incluso comen orejas y filloas.

El video tiene un noseque, que recuerda a los protocolos de los savios de Sion. Se diferencia de la cosa esa de interne en la cantidad de señores que aparecen con sombrero.

Pablo 05 agosto, 2010  

Antiguamente la gente era más elegante.

Kike 05 agosto, 2010  

la sobrerepresentación de los judíos en los ámbitos de la política de todo el mundo es un hecho contrastado y contrastable.

Está bien proclamarse antinazi a los cuatro vientos y criticar sin miramientos todo lo que no sea una alabanza hacia los judíos, pero estaría bien que supieras de qué está hablando antes de escribir una entrada. Lo digo por ti, más que nada, a mi me da igual.

(Ahora seguro que estás pensando lo nazi que soy por haber dicho esto, verdad? jaja qué mal estamos...)

Pablo 05 agosto, 2010  

¿Y de qué está hablando?

Paulo Insaurralde 19 junio, 2013  

los zurdos son una masa repugnante de deserebrados con poca personalidad, pero hay muchas verdades qeu dice en esos fragmentos que publicaste

Pablo 20 junio, 2013  

No sé, Paulo, mucho de lo que pensamos que es verdad, se basa en ideas preconcebidas y prejuicios.

Acepto que pueda venir parte de la verdad por revelación, pero aún así quiero datos. Los datos se tratan para obtener información y esta información es la que nos indica lo que es verdad o no.

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