domingo, 4 de julio de 2010

La censura a intereconomía como síntoma

Ante las sociedades dormidas, los tiranos se crecen. España, en estos últimos años está alcanzando cotas de borreguismo y de tener una clase dirigente borracha de poder increíbles. El programa de ingeniería social va viento en popa. Cada día todos somos un poco menos libres. Menos personas.

La censura, la censura previa que no aparece en ningún papel, el pensamiento único, lo políticamente correcto, el ordeno y mando desde el poder, están afectando de forma esencialmente gravosa a la vida diaria de todos los españoles. Con la estupenda colaboración de millones de españoles que odian a otros tantos millones por pensar diferente. Ante esto, el gobierno, actuando en pos de los intereses de ciertos grupos muy concretos, no tiene escrúpulos en llevarse por delante nuestros derechos, nuestra dignidad, nuestro pasado y nuestro futuro.

El toque de atención que el Gobierno ha dado a un canal de televisión parece que consiste en 100.000 euros. Es lo de menos el dinero. Es lo de menos que sea a un grupo de comunicación abiertamente a favor de ideas contrarias a la agenda del gobierno. Lo grave es que esta denuncia supone un ataque a todos quienes defendemos ideas contrarias a las del gobierno. Todos los que rechazamos la agenda política gubernativa. Todos los que pensamos que un gobierno no está para dirigir el pensamiento sino para gestionar la cosa pública.

Resulta terrible y muy inseguro para una sociedad, que un gobierno, sin debate previo y sin publicidad, se invente delitos. Resulta de una indigencia mental rayana en lo cómico, que el propio gobierno que dice estar del lado de los homosexuales, no sepa que pueden ser gente normal y corriente. Paradójico esto último: ¿quién es el homófobo aquí?

Pero por encima de todo está el tema de que no hay nada que los pare. Se creen dueños y señores de vidas y haciendas. Creen poder decirnos constantemente lo que tenemos que hacer, en todas las facetas de la vida, desde las más prosaicas hasta las más íntimas y relacionadas con el ámbito personal y moral. Una bofetada a lo que debería ser la función de un gobierno.

No hace falta que alerte nadie sobre lo muy peligroso que resulta que un gobierno no gobierne -y es evidente para todo el mundo que este gobierno no gobierna- y que se dedique a otras cosas. Esas otras cosas que hace el gobierno, como por ejemplo, aplicar la censura de forma brutal a quien no le ríe las gracias, son, a falta de una palabra mejor, el mejor ejemplo de que el gobierno de España es lo más parecido a una banda que hubo nunca en la Moncloa. Una banda. Se han convertido en una banda. Ellos son una banda y el gobierno es un mito.

En varias ocasiones de la historia de España, estuvo justificado levantarse contra el gobierno por medios más o menos pacíficos. Afortunadamente somos la mayoría los que defendemos el protagonismo del ciudadano en el proceso político. Pensemos pues, las personas, las formas de dar continuidad a nuestra existencia como sociedad por medio de alternativas factibles a la agenda gubernativa.


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