sábado, 17 de julio de 2010

El porqué de los conservadores en el estado liberal

No puedo estar más de acuerdo con Seneka cuando afirma la distinción fundamental entre tradicionalismo y conservadurismo. Su tesis viene a decir que el conservadurismo defiende la estructura surgida del 14 de julio, mientras que el tradicionalismo es, ante todo, una corriente contrarrevolucionaria, antiideológica, sin que esto signifique paleopolítica, sino que preconiza la Tradición a lo largo del tiempo. Dios, Patria, fueros, Rey; principios inamovibles y por definición endógena, indiscutibles.

La diferenciación es necesaria debido a que los conservadores defienden el principio de "lo que funciona no lo toques" (por no extenderme lo dejo ahí). Esta diferenciación es evidente ya que los conservadores sí defienden el estado revolucionario (el concepto "liberal" surge en España veinte años después de la revolución francesa y de ahí se extiende al mundo). Pero ante todo, yo creo que lo que los conservadores tienen de "revolucionario" e "ideológico", se debe más al pragmatismo que a una consciente decisión de atacar a la Tradición. Para ahondar en esta idea, basta ver los ejemplos de conservadores que defendieron el catolicismo (la relación del hombre político con lo católico es el quid del debate surgido de la revolución). Reconozco que este es un argumento débil pues incluso elementos no conservadores (progresistas, socialistas, etc) han preconizado defender la verdadera Fe, en no pocas ocasiones en connivencia con la Santa Sede.

Extendiéndonos en el debate, nos podríamos preguntar por qué personas que se precian de católicas, de defender el orden, el sentido común, la antiingeniería social, etc. aceptan la estructura política surgida de la revolución. En la pregunta esta la respuesta: se trata de una estructura. La estructura política de un estado, debe responder a la voluntad general de su población. La democracia, la república, la aristocracia electiva, y toda forma de participación política en cómo debe ser el estado no es necesariamente algo surgido después del 14 de julio.

Sobre los principios revolucionarios o del estado liberal

El imperio de la ley, que se contrapone a las piruetas legales que un vasallo debía hacer para pedir auxilio al Rey por tener un pleito con su señor, es algo práctico. Es decir, tenemos una ley igual para todos y nombramos jueces que la administren.

El individualismo. Yo soy de los que defienden la idea de que el individualismo tiene su génesis última en la concepción cristiana del hombre. El ciudadano, el hombre político, el animal civil, la persona con derechos y deberes, no es algo que entre en contradicción con ningún principio católico. El individualismo per se, no es algo que se oponga a la Tradición. Otra cosa es pensar en el individualismo descarnado, en que "todo hombre es rey" o que "todo hombre es el fin último de todas las cosas". Evidentemente estas ideas sí se oponen a Dios. Sin embargo, dudo que esta clase de individualismo sea el que defienda el conservadurismo cristiano.

La idea de libertad. La idea comúnmente aceptada de libertad no veo que sea tan distinta de ese libre albedrío del que nos habla la Biblia. Es más, la propia Iglesia comprende cosas como la confesión, la penitencia, el pecado, etc. El hombre no es perfecto porque es libre. En superar los hándicaps de nuestra falible naturaleza y usar nuestra libertad en dirección a buen puerto se basa la virtud.

La cuestión fundamental

La cuestión fundamental es comprender que disponer de burocracia, instituciones públicas civiles, métodos electivos de legisladores, igualdad de derechos y deberes y demás principios surgidos de la revolución, no niega la Fe católica. Se trata, ante todo, de una forma de organización. El problema que creo que esto causa a los tradicionalistas es que es innegable que la aparición del estado liberal llevaba consigo no solo la organización del estado, sino un innegable contenido político. Se confundió el contenido con el continente y a la estructura del Nuevo Régimen se le aplicaron características anticristianas que sin embargo hemos visto cómo pueden cambiar a lo largo del tiempo.

Por supuesto que esto no fue cuestión baladí: los españoles nos estuvimos abriendo las tripas durante décadas por este debate. En España, el tradicionalismo es básicamente el carlismo y hace casi doscientos años (anteayer como quien dice), suponía una respuesta a políticas emprendidas por el nuevo estado. La guerra es la continuación de la política por otros medios.

Hoy en día, el éxito del estado liberal es evidente y no lo digo por el avance económico, científico y técnico. Sino porque cada vez tenemos una sociedad más pacífica. Si bien es cierto que podemos discutir que nuestra sociedad enraiza en sangre e injusticia, pero en nuestra mano está cambiar las cosas y el estado liberal es el único que conozco que contempla mecanismos de cambio pacífico.

PD: Sería interesante añadir al debate la propia evolución de la Iglesia en los últimos doscientos años.

3 comentarios:

Teseo 18 julio, 2010  

Cogiendo dos muestras cualitativas, la tradicionalista y la conservadurista y aplicando el contraste de hipotesis de Chi-cuadrado, me sale que no hay diferencias significativas con r<0,005.
Si lo aplico al comunismo, tampoco.

Por cierto, Fidel Castro ha resucitado. Ah, no, estaba congelado.

Pablo 18 julio, 2010  

Sí, he visto imágenes de Castro.

Me las tomo como toda imagen que viene de la isla-cárcel: falsas y manipuladas.

Fidel está muerto: hace décadas que no le late el corazón.

Seneka 20 julio, 2010  

Yendo a la cuestión fundamental: es cierto que la estructura del estado moderno ha ido cambiando desde la aparición del liberalismo. Pero lo que yo sostengo es que no es el problema la estructura, sino la filosofía de partida, de la que la estructura es consecuencia. El estado moderno elimina a Dios de la estructura social, y a la Iglesia la margina al ámbito de lo privado. Ese es el signo verdaderamente distintivo del estado moderno, y contra eso combatimos los tradis.

Te recomiendo que leas mis posts de semanas atrás dedicados a Cavanaugh y al Arzobispo de granada para entender mejor esto.

Un saludo, Pablo.

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