sábado, 1 de mayo de 2010

Perfecto y memorable senado simbólico de la luz

Vaya por delante que más allá de garantizar la publicidad de las normas y la legibilidad de los documentos oficiales, no creo necesario ningún tipo de legislación sobre lenguas. Es más, defiendo que Lengua y Estado se separen como Iglesia y Estado.

Leire Pajín, senadora de rebote, secretaria de botellón del PSOE y no sé qué más cosas por las que cobra 18.000 euros al mes, defendió en el Senado una reforma de su reglamento que no fue apoyada por casi la mitad de los senadores. Básicamente se trataba de incorporar las lenguas cooficiales españolas al uso ordinario de la cámara. La reforma costará 1,2 millones de euros, que no es mucho, pero poquito a poquito se va haciendo el caminito. El caminito del suicidio, claro está.

La crítica no es tanto económica como política. La Constitución -cuyo cumplimiento es voluntario si eres político-, explicita que es un deber el conocimiento del español. A mi me parece una tontería que eso aparezca en la Constitución: ¿en qué otro idioma se entenderían un paisano de Nogueira de Muñiz y un cocinero de Calvià?

El sentido común poco importa. Emplear pinganillos en el Senado tiene un sentido simbólico. Cada vez predominan más los gestos simbólicos. El frikismo se expande. Lo expanden. Ellos.

Decía la pava -porque es una pava en el sentido más esencial del término- que a nadie le sorprendía ver pinganillos en el Parlamento Europeo. Quizás alguien debería de decirle a esta iletrada que la Unión no tiene un idioma oficial cuyo conocimiento es un deber para todos los europeos. Ahí está el quid: el español es una herramienta que todos los españoles tenemos en común, ¿por qué no usarla? Bueno, pues por el gesto simbólico. Porque si hablamos en términos de utilidad, yo no veo que sea más positivo que un senador alavés emplee una lengua que apenas conocen menos de la cuarta parte de sus electores en detrimento de otra que conocen -casi- perfectamente el 100% de sus electores. Oh, para eso están los traductores. Claro.

También están los que critican la medida haciendo gala de un supuesto españolismo constitucional que tan solo evidencia muy poquito amor a su patria, un grave desconocimiento de sus compatriotas y una falta de respeto supina a una cultura que de boquilla dicen que la toman como suya propia.

La falta de tacto puede acarrear una respuesta adversa. Es absurdo criticar una lengua, y más si esa lengua es española y se te llena la boca con la palabra España. Cazurros hay en todas partes, desafortunadamente: otra pava en un programa de intereconomía decía que teníamos que aprender chino para avanzar.

Por último, la nota de humor en este contexto lamentable y bochornoso, la dio el senador del BNG, diciéndole a Fraga lo que debía de votar "por haber sido presidente de la Xunta". Fraga respondió muy comedidamente:

Me siento profundamente gallego, que es mi forma de ser español. Y no le consiento a este señor que acaba de hablar que me dé lecciones de nada, y mucho menos de galleguismo.
Casi emulando palabra por palabra aquella carta de Otero Pedrayo a Blanco Amor en la que más o menos venía a decir: "nuestro galleguismo no se puede concebir fuera de la hispanidad". No tengo la cita textual a mano, disculpas. A mi me hizo mucha gracia porque los del BNG están todo el día con la boca llena de autores gallegos, y no tienen ni idea de lo que realmente pensaban. O sí, y ocultan lo que no les conviene.


Se coloca lo simbólico por encima de lo real, no vaya a ser que una idea preconcebida vaya a ser negada por la pura realidad.


La falta de perspectiva de lo que es España, surge de verla como un país que funda Franco, y que cual partida de Stratego tiene azules a un lado y rojos al otro. En general esta visión es compartida por muchos. El triunfo del símbolo hace que esta tristísima idea vaya a más. Yo no estoy de acuerdo con eso que dicen que la pugna política no se ve reflejada en la calle. Eso solo lo puede decir quien no pisa la calle. El maniqueísmo es todavía más bestia en la calle. Todos conocemos barrios donde no puedes llevar según qué prendas de ropa. Y todos sabemos que según lo que hagas, te juegas el físico. Las palizas en el metro ya empiezan a ser deporte nacional. El triunfo del símbolo.


¿Y frente al símbolo qué tenemos? Islitas de buenas y sinceras intenciones que no sirven para nada. O tal vez sí, para dar continuidad a cierta forma de civilización, lejos de aquí. Esto me recuerda una frase:
Estamos a nueve comidas de la anarquía.
Pero de esta frase hablaré en otra ocasión.

1 comentarios:

Teseo 02 mayo, 2010  

A sus Señorias y Señorios, de ambos sexos y hermafroditas, se les entenderia mucho mejor si hablasen en aranes (excepto para los españoles que si hablan aranes, que les entenderian todavia peor y se cabrearian mucho).

La verdad es que mucho tiene que trabajar una pava a la que llaman Pajin para ganar 18.000 euracos al mes... Quiero decir, eso no lo saca ni la madre de Zp...

Anda! Si ahora resulta que Fraga es gallego... y yo que pensaba que era un copypaste de gabacho cubano.

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