miércoles, 5 de mayo de 2010

Mossos d'esquadra: abusos y confianza


Los casos de abusos de miembros de la policía me duelen profundamente y me indignan como ciudadano. No se trata de hacerse eco de campañas de desprestigio ni menos de formular generalidades tan injustas como falsas respecto de todos los policías. Sólo se trata de reconocer que la dignidad de toda persona, especialmente los niños, es un bien sagrado -y jurídico- que debemos proteger y defender con fuerza y decisión.

Tanto la Declaración de los Derechos Humanos como la de los Derechos del Niño han proclamado la dignidad de toda persona, por encima de cualquier consideración política, social, religiosa o territorial. En otras palabras, no hay razón que justifique la comisión, el amparo o silenciamiento de un atentado tan monstruoso como el abuso sexual, especialmente cuando éste es cometido por alguien que ejerce la autoridad frente a un ser indefenso. Lamentablemente, el debate que se ha generado respecto de las acusaciones contra el cabo de la policía catalana mezcla tantos temas, que termina confundiendo lo esencial. A las declaraciones que vinculan la homosexualidad con el abuso de menores, se han agregado otras que desvían la verdadera naturaleza de la discusión. Nadie puede sostener seriamente que el llevar una porra sea la explicación de la comisión de abusos. ¿Acaso éstos no son también cometidos por personas que no pertenecen a la policía?

El problema actual, entonces, no es tanto que alguien pretenda desconocer la gravedad que conlleva la comisión de delitos o abusos por parte de policías, como la duda existente sobre la actitud y reacción de la jerarquía ante ellos. En efecto, lo que más escandaliza no es que haya delincuentes y personas que cometen delitos en una institución al servicio de los ciudadanos como lo es Mossos d'esquadra. Lo que a muchos nos indigna es que habiendo antecedentes serios sobre posibles abusos sexuales, no se actúe con rapidez para investigar y sancionar.

He aquí lo que la sociedad les pide y exige a los miembros de una institución tan importante como la policía catalana: actuar con diligencia y verdad. En el Estado se exige que el que esté en conocimiento de un hecho que reviste características de delito, ponga los antecedentes en manos de los tribunales de justicia. Si la policía de la Generalitat sólo siguiera este principio básico, no tendríamos el debate que tenemos hoy.

En una democracia, la comisión de delitos debe ser investigada por los tribunales. Nadie le pide a ninguna institución que ponga las manos en el fuego por todos sus miembros. Lo que sí se exige es que ante denuncias serias sobre hechos graves se proceda con rigor, celeridad y transparencia.

Sólo pido que los derechos de las víctimas de cualquier tipo de abuso sean puestos primero en los términos del debate público.

3 comentarios:

Oscar 05 mayo, 2010  

Te recomiendo que te leas algo sobre la "justicia restaurativa"

http://en.wikipedia.org/wiki/Restorative_justice

http://es.wikipedia.org/wiki/Justicia_restaurativa

La página en inglés es infinitamente mejor.

Pablo 05 mayo, 2010  

Leído casi todo.

Compensación a la víctima.

El problema está en los delitos penales.

Teseo 05 mayo, 2010  

¨Sa-cerdotes: abusos y confianza¨. Hay penalties mas faciles de pitar.

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