lunes, 17 de mayo de 2010

Ante la crisis política

A ver si lo entiendo. Las mayores empresas españolas desarrollan su actividad en los siguientes sectores: banca, comunicaciones, producción y distribución de petróleo y derivados, producción y distribución de energia eléctrica, distribución alimentaria, producción y venta de automóviles, líneas aéreas, constructoras de grandes obras.

A su vez estas empresas tienen participaciones entre sí. También están los bancos, que son dueños de parte de estas empresas, que a su vez son dueñas de parte de estos bancos.

Estos bancos a su vez pagan las campañas de los partidos políticos, a condición de que en las instituciones se apoyen los intereses de sus empresas. Es más, no solo que apoyen sus intereses, sino que contraten sus servicios (¿quién construye las autovías y el AVE?). Y en no pocas ocasiones, para que negocien acuerdos en nombre de esas mismas empresas (como sucede en Bolivia con Repsol YPF). Quien abandona la carrera política no suele encontrar problemas en dedicarse al sector privado.

¿Qué mecanismos existen para garantizar la transparencia de los acuerdos empresa-instituciones? ¿Dónde está la línea que separa los intereses de la gran banca y la gran empresa de los intereses públicos?

Se me acaba de ocurrir otra idea para recortar el déficit: cerrar el Congreso y los parlamentos autonómicos. Que no vuelvan a haber elecciones. ¿Para qué aguantar una pantomima?

Bueno, vale: las formas, apariencias y la diplomacia son grandes logros de la sociedad posmoderna. Dar apariencia de libertad y tener un efectivo régimen de libertades ha conseguido que nunca como hoy hubiera tanta gente con vajilla de porcelana. Cuando la gente tiene porcelana en casa, no la quiere romper. Yo tampoco. ¿Es posible cambiar el zeitgeist sin romper la vajilla?

He ahí la gran pregunta. Y frente a quienes defienden un cambio que obliga a quemar cosas, a mi me gustaría empezar el cambio quemando cheques en blanco. Debemos deshacernos de la impunidad y desterrar la contemporización con el mal puro.

Si queremos cambiar las cosas, empecemos nosotros mismos, porque otros no lo harán. Quien tiene incentivos para que nada cambie sólo será una losa.

Un momento, no dejo claro hacia donde creo que hay que cambiar el zeitgeist. A mi me fastidia mucho cuando la gente no es clara. No haré lo mismo. Creo que el cambio debe empezar por reclamar:

  • Más transparencia en la acción de los poderes públicos: una comunicación más clara de a dónde se destina cada euro de la cosa pública.
  • Más transparencia y publicidad al origen de ingresos de los representantes públicos y sus partidos.
  • Leyes que limiten gastos e ingresos de la cosa pública.
  • Tender hacia el fin de la formación de una casta privilegiada sobre el esfuerzo de los demás.
Estas son ideas de caracter político. Hay muchas más. Como digo siempre, cada uno tiene su "11 ideal". Sin embargo creo que es evidente que todas las ideas orientadas a cambiar el estado de las cosas van dirigidas al control del dinero. Y no es casualidad: cada euro de la cosa pública no pertenece a la cosa pública, sino a ti. Y eso es algo en lo que hay que insistir.

3 comentarios:

cagnamon 17 mayo, 2010  

Amén.

Estoy totalmente de acuerdo contigo. Hay que controlar el destino del dinero público, hay que controlar los sueldos, dietas y prebendas de la clase política urgentemente, marcar un techo (el sueldo del presidente) y partiendo de ahí para abajo. Es indignante que esta gentuza se marque su propio sueldo, abuse de dietas y dispongan de coche oficial para su vida cotidiana.

Teseo 17 mayo, 2010  

Ante la crisis politica, elecciones y si no, una dictadura limitada a un año y al final cortarle el cuello al dictador. Y tampoco estaria mal legalizar unas cuantas cosas que empiezan por d y no son drogas.

Zeitgeist suena un poco a secta.

Los platos de plastico son mucho mas bonitos que los de porcelona y no se rompen. El problema es con esos tupper en los que el pollo sabe a gominolas.

Y encima el Barca gana la liga.

Pablo 17 mayo, 2010  

Debería haber elecciones hasta para votar al sheriff del condado.

Y también para elegir un bonito color para los patíbulos que deben levantarse en cada plaza.

El pavo está más barato que el pollo. En los restaurantes ya ponen pavo en el menú del día.

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