sábado, 29 de mayo de 2010

Ante el intercambio nuclear en Corea

Hablar de los efectos de un intercambio nuclear limitado en la península de Corea y el archipiélago japonés, supone moverse en el plano de lo hipotético. Principalmente esto es debido a que carecemos de datos sobre la capacidad nuclear norcoreana. Las estimaciones más pesimistas hablan de hasta diez bombas nucleares montadas. Este dato sirve para más bien poco. Una forma plausible de encarar el tema es preguntándonos dónde montar esas bombas.

Los últimos modelos de misiles norcoreanos a pesar de vendérnoslos como amenazas evidentes, han fallado en sus vuelos de prueba. Los misiles que desde hace décadas funcionan y en los que los norcoreanos tienen capacidad demostrada, son los soviéticos Scud. Estos Scud modificados son misiles balísticos de corto alcance, con un radio de acción de hasta 700 kilómetros y una carga de pago de hasta mil kilos.

Nodong 1, Scud C modificado.

¿Qué tipo de cabeza de guerra pueden montar estos misiles? Depende. La prueba nuclear norcoreana de 2006, realizada bajo tierra fue medida entorno a 0,4 kilotones. Pero los Scud están preparados para llevar una carga de hasta 15 kilotones. En los modelos modificados norcoreanos, incluso más. 0,4 kilotones es muy poca capacidad destructiva en el mundo nuclear, pero mucha en el mundo de la guerra convencional. El número de cabezas de guerra montadas, la capacidad de defensa antibalística de las fuerzas combinadas americo-surcoreanas, el número de lanzaderas disponibles y funcionando y la pericia de los soldados norcoreanos son las variables clave para saber cuántos lanzamientos pueden realizar antes de ser eliminados y de estos cuántos tendrán éxito.

Lanzaderas Scud móviles.

El escenario más plausible es que lancen todo de lo que dispongan en el menor tiempo posible. Eso significa varios cientos de misiles en un espacio de no más de uno o dos días como mucho. La estrategia norcoreana es la de la guerra total y ante la capacidad del enemigo, reservarse misiles sería desperdiciarlos. Si bien es cierto que lanzaderas móviles puedan ser ocultadas bajo tierra y sacadas en días posteriores, aquí entraría en juego la capacidad de reconocimiento por satélite o por aviones no tripulados del ejército americano.

Otro factor a tener en cuenta en los efectos de un intercambio nuclear en la península de Corea es la fuerza empleada por los aliados. En principio no es esperable que se usen misiles nucleares contra objetivos norcoreanos, pero nadie ha sido testigo de una guerra abierta entre dos potencias nucleares. Además, incluso sin usar armas atómicas, las armas convencionales empleadas pueden tener efectos similares a los de un intercambio nuclear. En la primera guerra del Golfo, los pozos ardiendo elevaron tanto humo a la atmósfera que una bajada de las temperaturas fue detectada en buena parte del hemisferio norte.

Y aquí está el asunto. La guerra atómica conlleva la dispersión de elementos radiactivos por las explosiones y por la lluvia radiactiva. Sus efectos inmediatos significan también el lanzar a la atmósfera gran cantidad de partículas que bajan la incidencia de la radiación solar sobre la superficie de la tierra. Este efecto ocurrió en la primera guerra del Golfo, pero también ocurre de forma natural con las erupciones volcánicas más fuertes. Por ejemplo: la erupción del Laki en 1783, la del Krakatoa o la del Tambora en 1816 (conocido como el año sin verano). Se han medido descensos de la temperatura debido a estos eventos de como mucho algo más de medio grado. Lo suficiente para que las cosechas lo noten.

Un vistazo somero al reparto de las masas continentales en el planeta, nos evidencia que la inmensa mayoría de la tierra emergida se encuentra en el hemisferio norte. Diferencias de temperatura más acusadas provocan el ciclo de vientos conocido como vientos del oeste en los paralelos 35 hasta el 65. La nube de partículas con origen en Corea se desplazaría sobre estas corrientes de aire que comparten estos paralelos. Hay una distancia de 9.600 kilómetros entre Seúl y Barcelona. No sabemos cuánto tardaría en llegar la nube, qué cantidad de radiación portaría ni cómo afectaría a la producción de grano mundial. Lo único que tenemos para cavilar son los datos de hechos similares en el pasado. Por ejemplo, Chernobyl.

La nube radiactiva que provocó el desastre de Chernobyl cubrió Europa occidental, Escandinavia y buena parte de Rusia. Las variaciones de dirección y velocidad fueron imprevisibles. Los isótopos expulsados a la atmósfera son bien conocidos y sus consecuencias sobre la salud, evidentes.

Ante el escenario coreano no tenemos ningún tipo de dato previo concreto al que aferrarnos. La única certeza es que de un modo u otro nos afectará aun estando a 10.000 kilómetros de distancia.

Trailer de la película "Crossing":


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4 comentarios:

Teseo 30 mayo, 2010  

La primera foto parece mas un Scud-B que un Rodong-1.
La estrategia de estos gilipollas de Korea del Norte es acumular la maxima cantidad de misiles para acojonar al personal. Si llegan a un punto adecuado, pueden decir aquello de los duelos: ¨el que primero dispara gana¨ o lo del futbol, el que ¨primero mete, gana¨.

Pablo 30 mayo, 2010  

El Nodong es un Scud modificado.

La estrategia del Primer Ataque está bastante desarrollada y estudiada. Corea del Norte solo tiene esa estrategia porque no tiene otra alternativa.

Teseo 30 mayo, 2010  

Bueno, pueden volverse buenos y llegar a un acuerdo con Korea del Sur y a una union democratica (como Alemania)para poder participar en las Olimpiadas de Madrid 2028 como un solo pais. Y colgar a tito Kim por los cataplines.

Pablo 30 mayo, 2010  

Lo de Corea va a acabar muy mal.

El mejor escenario posible es un grupo indeterminado de balas dentro de los cráneos de un grupo indeterminado de dirigentes comunistas.

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