lunes, 19 de abril de 2010

Historia del comunismo VIII: Ceaucescu

Si algo consigue la práctica del comunismo, es cumplir a rajatabla la ley de Peter por la cual los menos preparados son ascendidos de puesto en relación inversamente proporcional a su capacidad. El caso de Nicolae Ceaucescu es paradigmático en este sentido. Hay que esforzarse mucho para conseguir que haya hambre en Europa en los años 80. Él y sus compinches comunistas lo consiguieron en Rumanía, pero como veremos fue un trabajo laborioso: se tuvieron que emplear a fondo para conseguir extender la más absoluta miseria en su país. Les llevó años, pero al final lo consiguieron.

Ceaucescu llega a dictador comunista en 1965, pero no es hasta 1968 cuando se da a conocer al mundo entero. Poca gente podía situar a Rumanía en el mapa hasta aquel año. La Rumanía que había participado en el lado del Eje en la SGM, la Rumanía que perdió Besarabia por el pacto entre nazis y rusos, era un estado satélite del Pacto de Varsovia. Un estado con muy poquita importancia, fundamentalmente agrícola que sobrevivía a duras penas con el dinero ruso. En 1968, como digo, la URSS y otros estados vasallos, entran en Checoslovaquia (en otro momento hablaremos de ese episodio) a "poner orden". Curiosamente, Ceaucescu condena la invasión públicamente. La reafirmación patriótica del acto, le hace ganar un enorme apoyo entre los rumanos, incluso entre su oposición. Viendo los resultados, Ceaucescu incidiría en su perfil nacionalista durante los siguientes veinte años de dictadura.

Cuando el conducator (literalmente, "führer") llega a las portadas de la prensa occidental, los líderes del mundo libre pierden el culo por ir a entrevistarse con él. DeGaulle, Nixon, etc. ven una "fisura" en el bloque prosoviético que tratan de aprovechar. Parece que por un momento se hubieran olvidado de que trataban con un comunista. El apoyo externo e interno tan solo sirvió para apretar mucho más los cuellos de 22 millones de personas.

 Celda en rumano es "celula"

NC obtuvo acceso al crédito internacional e invirtió parte de ese dinero en la industrialización del país, parte en los vestidos y zapatos de Elena y otra parte en la Securitate, la policía política que todo estado comunista debe tener para sobrevivir alimentándose del terror puro. La industrialización rumana fue bastante hilarante: se invirtió dinero en levantar enormes fábricas para bienes industriales, se obligó a decenas de miles de campesinos a abandonar el campo e irse a vivir a las viviendas socialistas recién construidas en las ciudades (programa "Sistematización", en rum. "Sistematizare"). Viviendas construidas con módulos prefabricados, que no tenían cuarto de baño. Los vecinos tenían que cavar en los patios vecinales para usarlos de fosa séptica donde vaciar los cubos cada día. Eso es el comunismo.

Bucarest

La gente ignoraba la que se le venía encima: los teatros estaban abiertos y llegaban películas francesas a los cines de Bucarest. El Partido hacía exaltación patriótica de San Esteban y del rey San Miguel el valiente en  las guerras contra los turcos. La gente era feliz. Bueno, al menos la que no estaba en la cárcel, claro.

El cumpleaños del conducator era fiesta nacional, dos meses antes de tan magnífica fecha, se sacaban a los trabajadores de Bucarest de las fábricas y se les hacía ensayar un espectáculo en el estadio. Sí, otra decisión irremediablemente unida a la aplicación práctica del comunismo.


Como conducator que era, Ceaucescu sabía de todo. A partir de los 70 y durante los 80, el programa "Sistematizare", arrasó pueblos enteros para realojar a la gente (algo parecido a la Murambatsvina de Mugabe), derribó numerosas iglesias y emprendió la construcción de casas baratas de ínfima calidad para los obreros. No solo eso: como buen comunista, aprovechó el terremoto de 1977 para levantar sobre las ruinas del centro de la capital suntuosos palacios (recordar los palacios de la plaza de Tiananmen levantados durante el Gran Salto Adelante).


Entre los dispendios absurdos, la crisis energética (hasta 1979 importaron petróleo persa pagándolo en especie), la inversión en la Securitate (se dice que al menos la quinta parte de los rumanos trabajó para la Securitate espiando a sus vecinos. Vamos, como en Cuba), la deuda exterior contraída con occidente y una industrialización basada en el capricho sin atender a ningún criterio económico; Rumania entró en la década de los 80 arruinada. Las fábricas levantadas pocos años antes ya estaban anticuadas, la producción agraria cayó por los desplazamientos masivos de población y las inundaciones. Comenzaron los cortes de electricidad y la escasez de productos. Cosas como el papel higiénico, la pasta de dientes y demás enseres de consumo, escaseaban. En invierno, aparecían puestos ambulantes de gente del campo que vendía leña en las ciudades.

La cosa ya era bastante grave, pero lo fue más cuando la poca comida producida en el campo fue dedicada preferencialmente a la exportación. La deuda contraída con los bancos occidentales debía ser pagada en divisas, por mucho que Ceaucescu insistiera en pagar con "cosas" y no con dinero, tal y como hacía con los países del tercer mundo. Así que la comida comenzó a escasear hasta hacer imprescindible el racionamiento. Imprescindible para rematar la faena, entiéndanme.

Con cortes de electricidad, las tiendas vacías, las colas de horas, un racionamento escaso y teniendo que dormir al lado de un cubo lleno de orines y heces, la mayoría de los ciudadanos de Bucarest ya no estaban tan contentos con NC. A los desfiles de exaltación al conducator y señora, la gente iba obligada y de mala gana. ¡No sin razón!

Tras la caída del muro, algunos opositores rumanos envalentonados, plantaron cara a la policía y la Securitate, sobre todo en Timisoara o en la ciudad germanorumana de Sibiu. El gobierno decretó en diciembre la ley marcial en Timisoara y envío a obreros a "repeler los disturbios". Lógicamente los obreros se unieron a las protestas. En Bucarest, el 21 de diciembre, NC se dirigió a la multitud congregada ante la sede del partido para condenar las acciones de la oposición. Sorprendentemente, en lugar de aplausos recibió abucheos. La gente empezó a lanzar piedras contra las ventanas y NC huyó en helicóptero.

Algunos miembros del PCR formaron una especie de gobierno, mandaron arrestar a NC y señora, y tras una pantomima de juicio, los hicieron fusilar. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y creo que Fidel Castro mojó los calzones.

En las revueltas murieron algo más de mil personas.

Juicio y ejecución:


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3 comentarios:

Teseo 20 abril, 2010  

Lo de Albania fue peor.

En realidad NC no era tan comunista; Rumania participo en las Olimpiadas del 84. El juicio estaba apañao. Creo que el juez era pariente de Garzon.

Pablo 20 abril, 2010  

No dije que el país redujo su deuda externa a la mitad durante la década de los 80. Pero da igual.

Llegaron a la categoría del tercer mundo.

Teseo 21 abril, 2010  

Creia que el tercer mundo era precisamente el que no era ni comunista ni capitalista. Con Etiopia y Haile Selassie a la cabeza.

Ah, ya. Que no te mola el Reggae.

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