domingo, 18 de abril de 2010

Cielo y tierra pasarán, mas tus palabras no pasarán

En Lucas 21, Marcos 13 y Mateo 24, encontramos a Jesús diciéndole a sus discípulos que las piedras que forman el templo desaparecerán con el tiempo y habla de las señales con las que se podrá ver cómo se acerca el fin. Esto suele ser interpretado como un mensaje apocalíptico, una amenaza, etc. Sin embargo, lo que tenemos ahí es la condensación de la característica fundamental de lo espiritual frente a lo material. Lo perecedero frente a lo eterno. Frente a lo que nos rodea, hay algo que no caduca. Podemos decir que vivimos en un mundo-yogur. Todo tiene fecha de caducidad, sin embargo, lo que no pertenece a este mundo es eterno.

¿No es genial no estar encorsetados a lo mundano y poder pensar en la eternidad? Trascender nuestra limitación, pensar en que nuestra existencia no es casual. Es de una importancia crucial este pasaje. Se construyen muchos "templos", pero vemos cómo van cayendo uno detrás de otro. Y se siguen levantando nuevos templos. Es la estrategia del coyote. El coyote cada vez montaba un cohete más grande para cazar al correcaminos y siempre tenía el mismo resultado.

Coyotes en un mundo-yogur.

La caricatura es necesaria. Porque creo que hay que quitar solemnidad a las tonterías con que nos intentan machacar (o no, porque muchas veces no existe la intención de machacar a nadie). No sin razón Nerón (Peter Ustinov), se enfadaba por ver a los cristianos muertos sonrientes en la arena del Coliseo (¿el Coliseo no fue construido después?). Incluso siendo un poquito escatológicos, cuando después de morir -si no eres socialista, porque a ellos les afecta en vida- la piel se te pudre y quedan los huesos, las calaveras aparecen sonrientes. Es todo un mensaje: "¿de qué te sirvió todo lo que hiciste?", "¿realmente te mereció la pena?". Hay un pasaje del Antinguo Testamento que dice algo así como: "¿de qué sirve todo el trabajo con que se afana el hombre bajo el sol?".

Y la gente dedica su vida a levantar las piedras de nuevos templos, "esta vez sí", pensarán, ufanos, pagados de sí mismos.

¿Quiere decir esto que no hay que hacer nada porque la eternidad está escrita, es insuperable y somos motas de polvo? Al contrario. Tenemos que mejorar cada día, ser más altos, más rápidos, más fuertes. Tenemos que ser mejores que la generación anterior, debemos superarnos, ir a más. Tan solo tener presente que somos irremediablemente falibles, y que tras nosotros llegarán otros hombres que deben superarnos. No hay mayor mensaje de esperanza que este (o tal vez sí, porque desconozco todos los mensajes de esperanza que existen).

Decía en el primer párrafo que esta es una característica fundamental. Tanto es así, que está relacionado con lo de la otra mejilla (que resume una regla básica de comportamiento), con lo de la vida eterna (que resume el dogma básico de la nueva alianza) y supone a día de hoy el punto dialéctico clave de la Iglesia en la tierra.

Claro que tengo una duda: ¿qué hace distinta a la Iglesia de otros "templos"? Cuando Cristo señala a Pedro como cimiento de su Iglesia, está otorgando su confianza a algo temporal y falible. Dice Ratzinger que "la luz de Cristo resplandece sobre el rostro de la Iglesia", esto la dotaría de una diferencia respecto a otros proyectos mundanos. Tal es así, que parece que el propio Pedro estuvo a punto de ahogarse en el lago de Genesaret, pide ayuda a Cristo y éste lo salva. La diferencia estaría en la participación del propio Dios en la fundación de la Iglesia. Y si la Iglesia es un proyecto de Dios, ¿podemos afirmar que será eterna y extrerior a lo que llamo mundo-yogur?

La lógica y el evangelio parecen decirnos que sí, pero tengo muchos motivos para pensar que la Iglesia está llena de yogures. ¿Qué hacer con los yogures de la Iglesia pues? A esta cuestión se debe dedicar la eclesiología actual sin caer en el pensamiento-yogur.

Pensamiento-yogur como el que encuentro en este artículo:

...también está claro que de religiones muy diversas puede recibirse aliento y enseñanza para ser mejores y alcanzar la salvación, con la ayuda de Dios.
 ¿De religiones muy diversas se puede alcanzar la salvación? ¿En serio? Pues no me imagino yo a Rouco Varela cantando el mantra Gayatri en misa. Qué queréis que os diga.

2 comentarios:

Teseo 18 abril, 2010  

Las palabras se las lleva el viento. El cielo y la tierra aguantaran un poco mas.

Quiza se pueda demostrar matematicamente la trascendencia -y no me refiero a lo de dividir el perimetro de una circunferencia entre su diametro- pero de eso ni Rouco ni el Panzer-Papa saben nada.

¿No te has preguntado nunca que pasaria si lor Romanos tuvieran el mal gusto de ahorcar a los Judios? Encima de la cama tendrias a un Donpaquito atado por el pezcuezo. Y las iglesias romanicas tendrian una forma imposible.

Pablo 19 abril, 2010  

Molaría demostrar matemáticamente la trascendencia, pero no me preocupa.

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