domingo, 7 de febrero de 2010

La cosa tiene mal arreglo

Existe una responsabilidad política innegable.

¿Es redundante pedir responsabilidades? Es decir, al ser una petición inútil, ¿debo dejar de pedir la dimisión de gobernantes que han actuado conforme a intereses que no responden a los de la nación? No, no debo dejar de pedir la dimisión del gobierno, pero aún así, reconozco que existen otros problemas de fondo.

Tenemos un problema político derivado del turnismo. ¿Cambiar el chip y votar a los menos malos? No, ya no cuela. Ya no son menos malos. Son lo mismo.

Tenemos el problema del peso del voto nacionalista en el Congreso español. Tolero que la gente vote por partidos extravagantes, pero estos partidos que dicen defender los intereses de un trozo del país, no deben coaccionar el gobierno del conjunto de la nación.

Tenemos el problema de los sindicatos gubernativos. Que dos asociaciones tengan el poder de hablar en nombre de millones de personas que no quieren tener nada que ver con ellos y reciban suntuosas subvenciones y encima utilicen estos recursos públicos para hacerle el juego a un partido político, es muy contraproducente para los intereses de los trabajadores. Los trabajadores no pueden plantear sus propias condiciones laborales, están sujetos a convenios que les vienen dados.

Tenemos el problema de la patronal. Con un sistema productivo fuertemente intervenido, la asociación de empresarios pacta condiciones de trabajo sin ser un órgano democrático. La patronal perjudica a los trabajadores en los mismos téminos que los sindicatos, si bien no es tan hiriente, porque al menos cambian sus apoyos según quien esté en el gobierno. Pero si introducimos el problema del turnismo, tenemos que el apoyo de los empresarios siempre se concede a los mismos, o sea, a los únicos que pueden acceder al gobierno.

Tenemos el problema de la educación. Se intenta vender como éxito la escolarización forzada en secundaria. Se pierde fuerza laboral y se lastra la educación de quienes quieren seguir estudiando. Cuando mezclas manzanas podridas con manzanas sanas en una cesta, se te pochan todas. No se incentiva a enseñar a los mejores, enseñan los que no valen.

Tenemos el problema de los medios de comunicación. Medios que dependen de concesiones del gobierno y de los bancos. Medios que persiguen tener líneas diferenciadas y que consiguen reducir la información en España a una mezcla entre mamporrerismo vasallo, antisemitismo, notas de prensa del gobierno, declaraciones dramáticas de analfabetos, discusiones de patio de vecinas, fútbol, pandillerismo de patio de escuela, genuflexiones varias y agrafía.

Tenemos el problema de que hay mucho idiota y mucho aprovechado. Gente que con sueldos de 1.200 euros se mete en hipotecas de 700 euros sin ver en el contrato cuánto le va a subir la cuota. Comerciales de los bancos que tienen que "colocar el producto" como sea y a quien sea. Gente que cree en el dinero fácil y se pone a invertir en sellos sin tener ni idea de qué está haciendo con su dinero. Gente que cree que toda la vida va a ser joven y dinámica y no se da cuenta de que su actitud ante la vida carece de un soporte estable, duradero.

Tenemos el problema de la inmigración. Lo que es una oportunidad y una necesidad, debido a la carencia de una política adecuada, se convierte en fuente de conflicto social, guetos, arribismo populista político, miseria y explotación. Ah, y por supuesto, tierra fértil para que crezcan asociaciones sospechosas que defienden sus derechos.

Tenemos el problema de la llamada ideología de género. Gracias a la cual, hoy una mujer que destaque socialmente debe demostrar doblemente que destaca no sólo por su aparato reproductor. Y también gracias a la cual, están destrozando nuestra lengua.

Tenemos el problema de "lo sostenible". Fundamentado en la vacuidad más absoluta y en la categorización metafísica convertida en dogma posmoderno.

Tenemos el problema del igualitarismo. Que los éxitos de unos paguen los fracasos de los demás, desmotiva al que triunfa y fomenta el no tratar de mejorar.

Tenemos el problema de los borregos. Personas incapaces de pensar por sí mismas, o que incluso siendo capaces, deciden conscientemente trabajar en pro de los intereses de otros, interiorizando un discurso que les viene dado, bien masticadito. "Estos son los nuestros, esos son los otros, pelead".

Tenemos el problema de no saber dónde estamos. Mientras muchos tratamos de quitarnos las etiquetas que nos vienen dadas por un cierto polvo de la dehesa rodeado de incultura, otros nos continúan haciendo un flaco favor. Nos matamos por nuestros muertos, levantamos arcenes siempre y cuando haya un fotógrafo de prensa. Cambiamos nombres de calles en las que hay personas durmiendo en cartones. Elevamos los más altos mástiles para la bandera de nuestro pueblo, cuando no para la de nuestro equipo de fútbol.

Tenemos el problema del ombliguismo. Queremos que las cosas sean como nosotros queramos en lugar de pensar que a veces hay que ceder. A esto se le une el problema de que hay gente que realmente piensa que todo es negociable. Hay cosas que no admiten discusion ni son negociables. Hay cosas en las que no se cede y punto.

Tenemos el problema del espejismo. Paseamos por calles llenas de luces de neón y coches alemanes. Algunos cambian de teléfono cada año y comentan la última moda de Japón. Mientras tanto, a sólo veinte kilómetros, un paisano le revienta la cabeza a otro con una piedra por un problema de lindes. Somos como somos y nos engañamos al ocultarlo en una especie de tácito pacto social.

Tenemos el problema del aceptar las cosas como nos vienen dadas. Pensamos que no se puede cambiar lo que está mal, en política, pero también en nuestras propias vidas. Pensamos que no tenemos oportunidades cuando las oportunidades se crean a base de voluntad. Esperamos en silencio hasta que pase la tempestad. No nos importa cuántos caigan por la borda mientras nosotros nos salvemos, sin embargo, a todos nos gustaría que alguien nos echase un cabo cuando caemos por la borda.

¡Cuánta falta hace el Tío la Vara!


Pensamientos, volad sobre alas doradas
posaos sobre las praderas y montañas
donde derrama su fragancia
el suave aire de nuestra tierra natal
saludad a las riberas del Jordán
y las torres estremecidas de Sión
Ay, mi patria hermosa y perdida
Oh, recuerdo tan querido y lleno de desesperación
Arpa dorada de los profetas
¿por qué cuelgas silenciosa de los sauces?
Aviva nuestros recuerdos queridos
y háblanos del tiempo que fue
Canta en dulces lamentos
el destino de Jerusalén
o te inspire el Señor una fortaleza
para soportar nuestros sufrimiento

15 comentarios:

Perséfone 07 febrero, 2010  

Toda la razón.

Desde mi punto de mi vista el peor de todo es el último que mencionas, pues los demás tendría solución si no fuera por ese adormecimiento, la pasividad y el conformismo que presenta la sociedad hoy en día.

Lástima que no existiera en realidad un superheroe como el de Mota xD

Un saludo.

Matzerath 07 febrero, 2010  

Perséfone, no es la "sociedad de hoy en día" la que está podrida, "la sociedad de hoy en día", seamos realistas, está mucho mejor que la sociedad de hace cincuenta años, la que está podrida es la sociedad española desde hace siglos.

Tiene toda la razón Pablo en todo lo que dice, demostrando buen criterio, ¡pero muchos llevan largo tiempo quejándose y no han conseguido nada!

Efectivamente, en este país constantemente nos creemos cosas que no somos, que no entendemos (fíjense en los grupos de música que salen, fíjense en los escritores como Javier Marías, que se comparan con Proust, fíjense en el cine "indie" que intenta, de manera patética, parecerse, con efectos baratos, imitar la idiosincrasia americana, o la idiosincrasia británica, fíjense en las Universidades, que se erigen como instituciones de la sabiduría y la razón, ¡y están sujetas a uno de los peores sistemas educativos del mundo desarrollado!, ¡y de ellas, a su vez dependen las empresas!, ¡y de las empresas, la economía!) ¿No es la educación, por otro lado, la institución sobre la que se sustenta la misma democracia, desde que así lo enseñaba Rousseau, y así lo enseñaban Locke y Montesquieu? ¡Y sus obras fueron ignoradas en España hasta bien entrado el siglo XX! En el XIX sólo los más cultos, los que hablaban latín (o francés), eran capaces de enterarse, quizás años después, de lo que pasaba en Europa, ¡y nadie intenta compensar ese retraso! Sólo piensan en su culo y en publicar libros de mierda y en recibir títulos de universidades extranjeras, en lugar de convertir las españolas en instituciones respetables en lugar de las guarderías para pijos como la Complutense y la Autónoma.

¡Los catedráticos de ahora están formados por los catedráticos de antaño, por eso en el exámen de Selectividad, en un ejercicio de chauvinismo ridículo y absurdo, se coloca a Ortega al mismo nivel que a Platón!

¿Cómo se puede dejar votar a alguien que es producto del engaño (y en esto influyen medidas ridículas como "Educación para la ciudadanía) de un sistema educativo que fomenta los valores de picaresca (el esfuerzo, la picardía y el subjetivismo que hace que no haya valores de ningñun tipo, por culpa de la religiosidad absurda donde todavía se saca a los santos por la calle, y se nos obliga a respetar a los fanáticos religiosos de Andalucía, porque en este país todo vale) que son la base de la idiosincrasia española?

Pablo 07 febrero, 2010  

Hace tiempo que le doy vueltas a la idea de "concidimos en el diagnóstico pero no en la prescripción".

No confío en las fórmulas mágicas, pero no puede ser tan dificil llegar a unos puntos asumibles por la mayoría (por todos nunca es posible). Puntos que nos encaminen no ya a salir de la crisis española sino que pongan en vereda y marquen el rumbo de adónde queremos ir, como país o como comunidad de personas que conviven.

Me resulta curioso que yo mismo llegue a esta conclusión, ya que ni me gustan los desconocidos ni me gusta que me digan lo que tengo que hacer. Pero en ocasiones, es bueno replantearse según qué cosas.

Sí, Mazterath, no te falta razón cuando apuntas a que el problema fundamental reside en la educación. La educación es la panacea: incide en la economía, el crimen, la cultura, la sanidad, el comportamiento, etc. La eduación debiera de separarse de la política y de los intereses de grupos.

Matzerath 07 febrero, 2010  

No es una fórmula mágica. ¡Ese es el problema! Es una cosa muy sencilla. Acabar con el subjetivismo y con los misticismos que llevan a la gente a pensar que acabar con los problemas de España es cuestión de una "fórmula mágica".

Pablo 07 febrero, 2010  

No hay cosa más dificil que acabar con el misticismo.

Cambiar la forma de pensar de la gente es lento, caro y no siempre da los resultados esperados. La gente se mueve -nos movemos- por intereses y motivaciones. Priman nuestros intereses particulares, entonces, ¿cómo hacer converger los intereses individuales en beneficio de la comunidad?

En el ámbito económico el capitalismo da una respuesta, pero en el ámbito político ¿cómo se hace esto?

Una lista de puntos asumibles, que no se limiten a decir "hay que cambiar esto", sino "en lugar de por aquí tenemos que ir por aquí". Que nos ea una cosa vacía y obvia, que tenga contenido.

Creo que eso es lo que hay que buscar.

Matzerath 07 febrero, 2010  

¡Pero si un ser humano vive, como mucho, cien años, y se reproduce, como mucho, cada treinta!

Yo no quiero cambiar la mentalidad de la gente. ¡Eso es un proceso demasiado largo, efectivamente!, pero es posible hacer leyes éticas eficientes que eviten las injusticias derivadas de mentalidades incorrectas.

No es cuestión de cambiar a la gente, ¡sino de cambiar a los que gobiernan, y a los que aconsejan (mal) a los que gobiernan!

Pablo 07 febrero, 2010  

No es posible hacer esas leyes, cambiar a esos gobernantes, sin cambiar la mentalidad de la gente.

Mejor aún: sin plantear una alternativa.

Matzerath 07 febrero, 2010  

Bueno, eso es evidente.

Pablo 07 febrero, 2010  

Estamos como al principio.

Pero eso no es malo.

No a todo 07 febrero, 2010  

¿Tenemos el pasaporte en regla?

Pablo 07 febrero, 2010  

Siempre en regla. :)

Teseo 07 febrero, 2010  

¡Cuanta letra! Me perdi en el segundo tenemos...

Si mezclas manzanas podridas con manzanas bonitas lo que tienes es un banquete para los gusanitos.

Todos estos problemas se cierran en dos: el problema de la Educacion y el problema de la Justicia. Solucionando esto, lo otro se ira arreglando poco a poco (jamas dire "viene dado"). Lo de la educacion esta especialmente crudo, en mi examen de Selectividad se puso a Jorge Valdano al mismo nivel que Platon y Nieztche juntos (¡Guay, para compensar el 2 de matematicas!).

Le poinçonneur 08 febrero, 2010  

Vuestros análisis son más que atinados. Que estamos, como país, desafinados, es algo secular -tanto hacia el pasado como hacia el futuro, sin ninguna duda-.

Aparece luego, claro está la ideología de cada cual, según la que cargaremos las tintas más hacia uno u otro sector de la sociedad. Para mí, la culpa es de las clases dirigentes, las que detentan desde siempre el poder y el capital -¿acaso no son lo mismo?-. No escatimaré, sin embargo, críticas hacia mi sector -el de a pie- aunque creo que, claramente, en este caso el huevo fue antes que la gallina.

Decir que, en general, no hay mentalidad de país es una obviedad. Que no lo tiene ERC, por ejemplo, está más que claro. Que el PP tampoco, no lo está menos.

Yo, que no soporto las banderas, admiro a los franceses el 14 de julio. Sea como fuere, la tricolor simboliza unos valores suscritos por el 90% de la población. ¿La receta? Republicanismo, laicismo y, probablemente, un sentimiento por parte de la población de que el Estado no les agrede.

Si no hay agresión, no hay efecto rebote, por esto cuando cruzo la frontera y voy a Perpinyà me encuentro tal cantidad de banderas catalanas que, de estar presentes de La Jonquera para abajo, haría que más de uno clamara por que se aplicara el artículo 8 de la Constitución.

Curiosamente, el sentimiento nacionalista e independentista entre los roselloneses es más que minoritario.

Pero claro, es que, como en casi todo, Francia nos lleva dos siglos de ventaja.

Para rematar: creo que España no tiene arreglo. Los vicios, prejuicios y pacatismo que arrastramos se me antojan irreparables, al menos en los próximos 500 años. Y no se me confunda nadie: a los efectos de mi discurso, españoles somos todos.

Pablo 08 febrero, 2010  

En esta casa no te tienes que justificar.

500 años es muchísimo.

Le poinçonneur 08 febrero, 2010  

Respecto a lo primero, gracias. Ya lo sé, pero a veces es mejor aclarar el propio discurso.

Y respecto a lo segundo, hasta te diría 1.000 :S

Últimos programas del podcast

Archivo

Se admite el debate

Blogorrollo