jueves, 25 de febrero de 2010

Historia del comunismo V: Holodomor

Tras la guerra civil en el imperio ruso, los bolcheviques decidieron ponerse manos a la obra. Era necesario crear un nuevo Estado y con él, una nueva sociedad. Para ello, resultaba imprescindible que la sangre continuara corriendo. Pero claro, al no haber una guerra, ¿cómo justificas ante el resto del mundo la matanza de millones de personas? Los soviéticos fueron prácticos: no hacía falta una justificación para el asesinato en masa, bastaba con ocultarlo todo: las revueltas campesinas, las hambrunas, el Gulag, las torturas, los desplazamientos masivos de población, las fosas comunes, etc.

Una de estas cositas que ocultó ese régimen homicida, fue el llamado Holodomor.  En una pincelada, Holodomor fue la decisión de Moscú de matar por hambre a los levantiscos ucranianos.

Colgad al menos a cien kulaks, ejecutad a los rehenes. Hacedlo de tal forma que aquellos que se encuentren a cien kilómetros lo vean y tiemblen.

Lenin

Holodomor significa, literalmente, "matar de hambre" en ucraniano. Curioso que se aplicara ese término en la época en que se iniciaban los planes de colectivización agraria para, supuestamente, crear el paraíso comunista en la Tierra. El plan de 1929 era la extinción de los kulaks, pequeños propietarios agrarios, y por tanto, enemigos del Estado. Se comenzó a colectivizar. La reforma de la propiedad agraria hizo perder a miles de campesinos sus tierras. Ahora eran del estado y el estado eran unos tipos con pistola que les decían cuánto, cuándo y cómo debían de cosechar.

Las cuotas que exigía Moscú aumentaban según llegaban noticias de campesinos que se negaban a trabajar o de gente que se dedicaba a ocultar comida al estado. Los comunistas decidieron que la comida que se ocultaba, serviría también para la cuota de producción asignada a Ucrania. Y entonces empezaron las patadas en las puertas.

No era una situación agradable para el campesinado ucraniano, oponerse a la autoridad suponía en el mejor de los casos una visita de varios años a los campos de trabajo esclavo. En el peor, la muerte. Muchos de los campesinos, desesperados, decidieron quemar los campos y ver si, con suerte, ardían algunos agentes soviéticos. Y entonces el Politburó decidió que en Ucrania la política agraria era asunto del GPU y del Ejército Rojo.

A esto se le unió un invierno que no ayudaba a cumplir las expectativas de las cuotas de producción. Evidentemente, la producción de cereales se resintió. Los comunistas se llevaban la comida para exportar a occidente, en parte como operación de propaganda y en parte para obtener recursos para la industrialización forzada estalinista. A los requisamientos de comida que se efectuaban en las granjas colectivas, donde se trabajaba poco y mal, se le unieron las ejecuciones de enemigos del estado, supuestos espías y demás. Mientras tanto, durante 1932 la seguridad del estado "cerró" Ucrania. Stalin decidió que los campesinos no trabajaban lo suficiente y estaban boicoteando sus planes, así que decidió que las raciones de la propia gente, también servirían como cuota de producción.

Pero todavía hay más. Cuando la gente no tiene qué comer, suele buscar la comida en otro lado. Los soviéticos prohibieron el movimiento de gente en Ucrania, persiguieron el mercado negro de comida y hasta prohibieron que la gente cultivara en sus propios huertos. Las órdenes de Moscú eran claras: había que matar de hambre a los traidores. La definición de "traidor", como siempre ocurre en los regímenes totalitarios, era lo de menos.

Llegó el invierno y con él, el hambre. La gente empezó a morir lenta y dolorosamente en cantidades grotescas. Los que tenían suerte, acababan con un tiro en la nuca después de tratar de robar granos en los campos. Los que tenían todavía más suerte, morían aplastados sobre las vías del tren mientras dormían. La gran mayoría moría en sus casas. La GPU se encargaba de recoger cuidadosamente los cadáveres, todo aquel que entregaba un cadáver recibía un trozo de pan. Se incentivó de esta manera a producir muerte. Otro punto para Stalin, Molotov y Kaganovich. Por supuesto que el hecho de que el cadáver respirara no era impedimento para llevarlo a la fosa común.

Pese al celo soviético por controlar la información, había gente que tenía familiares en el extranjero y en occidente se empezaron a oler la tostada de que algo pasaba. Comunidades de ucranianos en el exterior, se organizaron para enviar remesas de comida. Esa ayuda, una vez que llegaba a un puerto soviético, servía para cumplir la cuota del plan quinquenal.

Aquel invierno en que la gente moría sobre las aceras de Kiev o Krasnodar y se caminaba con cuidado para no pisar los cadáveres, la GPU se vio en la obligación de emprender una campaña informativa estremecedora. Los carteles decían:

Comer niños es salvajismo

No sería la última vez en que bajo un régimen comunista la gente se vio abocaba a la antropofagia para sobrevivir.

En 1929 se exportaron 1,3 millones de toneladas de cereales. De 1930 a 1932, se superaron los 25 millones de toneladas, en 1933, año en que acabó la campaña de Holodomor en Ucrania, 8. Las estadísticas de muertes también son bastante curiosas: hasta 1932 se mantienen más o menos estables entre el medio millón y los 600.000 fallecidos anuales. En 1933, pese al baile de cifras, no te encuentras ninguna estadística que baje de los cuatro millones y no es raro ver estudios que afirman que la cifra real se aproxima a los diez millones. En 1934 mueren menos de medio millón. Ucrania por aquel año ya había sido sometida.

En la competición de crímenes del comunismo, hay quien enseña las cifras magras de Mao, otros prefieren comparar proporcionalmente y esgrimen a Pol Pot como el número uno de los homicidas rojos. Sin embargo, en el invierno ucraniano de 1932 a 1933, es decir, en unos meses, se mató por hambre a muchos millones de personas. Todo un récord de rapidez en la máquina de producir muerte que fue la URSS desde sus inicios hasta su desaparición.

Comparativamente es como condensar el Holocausto judío en un invierno. Eso sí, ahorrándote la construcción de complicados campos, hornos, vías de tren y demás. Bastó con quitarle la comida a la gente en sus propias casas y matar al que se acercara a los campos de cereales.

Recuerda: no robes comida, los comunistas odian la competencia.

La URSS no dejó de ocultar sus crímenes en ningún momento, pero eso sí, sabía vender sus "logros" en materia de infraestructuras, educación, energía y transportes. Sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial, el comunismo era una de las dos opciones a seguir. La "revolución" estaba madura para ser exportada.

Pero de eso hablaremos en otra ocasión.

4 comentarios:

Eduardo de la Fuente 25 febrero, 2010  

El proceso de deskulakización fue una verdadera atrocidad. En "El libro negro del comunismo" se recoge un proceso por el que un pobre hombre que tenía una chabola, una vaca y un par de gallinas lo condenaban por "terrateniente".

Lo de la hambruna es dantesco. Del canibalismo en la Unión Soviética surgieron monstruos como Andrei Chikatilo, el carnicero de Rostov, el hombre en el que Thomas Harris se basó para crear a Hannibal Lecter.

¡Qué poco se habla hoy de tan cruel y despiadado episodio de la Historia!

Un saludo

Pablo 25 febrero, 2010  

No se hacen películas sobre el Holodomor, porque no tiene final feliz.

Triste, muy triste.

Y no hablé de los niños hambrientos de Moscú. Como daban mala imagen, había "bula" para matarlos. Eso sí, siempre y cuando fueran mayores de 12 años.

Teseo 26 febrero, 2010  

¿Por qué le llaman comunismo cuando quieren decir socialismo?
¿El hambre no seria por la pertinaz sequía que asolaba los campos?

Titanic y el Señor de los anillos tampoco tienen final feliz y se hizo algo parecido a una pelicula.

Pablo 26 febrero, 2010  

Algunos decían que el socialismo era la fase previa del comunismo. Pero esa tan solo es la excusa que ponen para afirmar que el comunismo "nunca se probó".

Sí se probo. Thatcher lo dice mejor que yo:

"Los regímenes comunistas no fueron una infortunada aberración, una desviación histórica del ideal socialista. Son la expresión mayor, libre de presiones democráticas y electorales, de lo que el socialismo realmente es. En pocas palabras, el estado lo es todo y el individuo no es nada".

Fin de la cita.

No hay excusas, ni comprensión, ni contemporización posible con los homicidas que ponen excusas para matar, esclavizar y robar a la gente.

Es injustificable bajo cualquier premisa. Siempre.

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