martes, 16 de febrero de 2010

Gesto obsceno

De la época de los Austrias me asombra el dispendio de la casa real. Desde nuestra perspectiva actual, vemos cómo una inmensa masa de miserables trataban de sobrevivir mientras los fastos de la corte aumentaban día a día. Muy gráfico es el ejemplo de las partidas de caza de Felipe IV. En aquellas monterías, se movilizaban miles de sirvientes para ponerle a tiro al rey su oso, corzo o jabalí de turno.

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