viernes, 4 de diciembre de 2009

Razones para retirar los crucifijos de las aulas

España es un país laico. No, en la Constitución no dice eso, y los millones de creyentes de una docena de religiones que hay en España tampoco estamos de acuerdo en que "sea laico".

España, legalmente, es un país aconfesional. Sí, legalmente los poderes públicos no pueden tener un trato de favor con ninguna institución religiosa, excepto con la Iglesia Católica.

No existe religión oficial del Estado alguna. Sí, pero se reconoce el derecho a la libertad de profesar o no una fe.

Es mayor el derecho de los no creyentes al de los creyentes. No, ambos grupos de personas debemos disfrutar de los mismos derechos.

El crucifijo ofende. Quitar el crucifijo ofende.

El crucifijo en las aulas hace que los niños vayan corriendo a las iglesias y los colegios con financiación pública no deben permitirlo. El crucifijo en un aula no hace eso. Si lo hiciera, no tendríamos esta discusión.

Ningún padre tiene por qué tolerar la presencia de símbolos religiosos donde estudian sus hijos. Entonces supongo que también les ofenden las catedrales, ¿las tiramos y llamamos al Pocero para que haga pisos? O los libros de historia del arte, ¿los quemamos?

Pero es que hay un trato de favor a toda la simbología cristiana, por encima de los creyentes de otras religiones y por encima de los no creyentes. Ése "trato de favor" recibe el nombre de "historia", "cultura", civilización", "tradición" y "herencia". No se puede vivir tratando de reescribir lo que siglos han construido. Con sus más y sus menos, la religión católica supone un pilar fundamental de lo que es España. Junto al humanismo y a la herencia clásica entre otros. Vale, reconozco que en el mundo en que vivimos, eso carece de importancia. Ése ha sido vuestro gran éxito. Lo de quitar los crucifijos tan solo es un rito con el que afirmáis vuestro poder.

Aquí de lo que se trata es de destruir lo simbólico y espiritual y sustituirlo por una especie de sopa a la que se le puede echar cualquier hueso. Es lamentable lo que estáis haciendo.

7 comentarios:

Le poinçonneur 05 diciembre, 2009  

Discrepo, Pablo. Las aulas no son lugar para expresiones religiosas, excepto las relativas a la asignatura correspondiente.

Los crucifijos en las aulas van contra la aconfesionalidad del Estado. No creo que su presencia deba agredir, pero, simplemente, no responden a la estricta legalidad. Piensa que hay profesores y alumnos de otras confesiones que no se sienten representados, y tampoco es cuestión de poner un símbolo de cada una de ellas.

También me ha llamado siempre la atención que los ministros juren delante de otro crucifijo, cuando deberían hacerlo, simplemente, con la mano sobre la Constitución. O, si me apuras, ni eso -no soy mucho de juramentos-.

Me centro, por supuesto, en las aulas públicas -también en las concertadas-. Los colegios religiosos pueden hacer lo que les plazca, como no podía ser de otro modo.

Teseo 05 diciembre, 2009  

Despues de 14 años en un colegio estrictamente catolico, me entero ahora, cuando los van a retirar, que habia crucifijos en las aulas.
Pobre Buda. ¿O era Confucio?

Yo pondria una foto del rey Herodes en las aulas, para que se acojonen y estudiasen. Ah, no que era judio. Mejor poner en la clase de matematicas una foto de Euclides. En la de fisica, de Einstein. En la de biologia, del tio de anis el mono. En la de religion el crucifijo. En la de Judo, de Jigoro Cano. Y en la educacion para la ciudadania, una foto del gran Wyoming. Para ahorrar costes se le puede dar la vuelta al cuadro al cambiar de clase.

Pablo 05 diciembre, 2009  

No se trata de poner un símbolo. Se trata de que el Gobierno no decrete lo que no debe decretar.

El haber o no símbolos religiosos en las aulas debe responder a la voluntad de los padres de los alumnos, no a la voluntad de unos idiotas en Madrid.

Stuart Sala 05 diciembre, 2009  

En las escuelas públicas no debe haber crucifijos (¿aunque acaso hay alguno?), en las escuelas concertadas sí si el ideario del colegio es católico, y los padres no pueden decir nada ya que ese colegio lo han elegido ellos. Habérselo pensado antes si no querían crucifijos.

Lo que más me divierte es que toda esta panda de maricensores que quieren quitar los crucifijos son los que la semana pasada se escandalizaban por el "atentado a la libertad" que suponía la prohibición de construcción de minaretes en Suiza.

Pablo 05 diciembre, 2009  

Yo en todo momento hablo de los centros públicos 100%. Creo que debe haber libertad para elegir por parte de los padres y no un decreto.

Respecto a los minaretes, sí, es gracioso. La democracia solo funciona cuando compartimos la visión de la mayoría. Suele pasar.

Le poinçonneur 05 diciembre, 2009  

No es cuestión de decretar qué quitar o qué poner, es, simplemente -y a mi modo de ver- que los centros públicos son instalaciones del Estado en las que éste puede determinar qué se expone y qué no. No lo veo nada del otro jueves.

Y la escuela concertada -a la que he asistido durante años- para mí es pública, puesto que la pagamos todos.

Pablo 07 diciembre, 2009  

El problema es que el Estado tiene ese poder y no lo debiera tener.

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