jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Es España lo que se rompe o es otra cosa?

El problema con los divisores (no les llamaré independentistas ni secesionistas por cuestiones puramente semánticas), no es que quieran dividir y partir lo que es un todo. El problema es que con ellos, obligan a irse a muchos que no quieren irse. Por supuesto que en caso de división, los divisores deben ser mayoría, pero aún así es una injusticia para con quienes se ven encerrados en una situación nueva no buscada.

Un problema mayor surge a la hora de configurar el nuevo estado de las cosas. ¿Por qué piensan algunos que acercar una casta tiránica que apenas se diferencia de la que ya hay, les va a reportar mayores beneficios? En cuestión de derechos y libertades, si tenemos en cuenta lo que hace falta para construir una idea nueva en el magín común, hay que decir que parte de estos derechos inevitablemente se pierde. Por ejemplo: a la hora de ver películas en el cine o a la hora de estudiar historia en el instituto. Se reducen las posibilidades y se implementa* un nuevo "algo" que no acepta competición. La construcción del nuevo estado de las cosas necesita inexorablemente ser discriminado positivamente frente a estados de las cosas competidores. Es ahí, en este proceso, donde las personas pierden parte de su libertad.

Que nadie se llame a engaño: no es una cuestión de trapos con colorines, ni de que a unos zotes les duela España y a otros su aldea particular. No. Es una cuestión de libertades individuales. Siempre ha sido una cuestión de libertades individuales.

En este punto alguien puede reivindicar una casta tiránica cercana, porque al menos "son de los suyos" o "viven más cerca". Cosas que dicen bastante acerca de la falta de raciocinio del interlocutor.

Las personas buscan en sus tiranos gente que lleve a cabo ideas parecidas a las propias. Los miembros de la tribu buscan en sus tiranos a gente de la propia tribu.

Ésa es la diferencia.

Muy relacionado:



*El verbo "implementar" apesta.

6 comentarios:

Eduardo de la Fuente 26 noviembre, 2009  

Es interesante tu idea de cómo afectaría un proceso soberanista a las libertades individuales. Me recuerda al topicazo de las “dos Españas”, esa manía de clasificar y categorizar a los ciudadanos en colectivos.

Los “divisores” no se han planteado que de la misma manera que ellos se sienten “oprimidos”, en una hipotética secesión pasarían a ser “opresores” (!dicho así me ha quedado un poco marxista¡). Aunque no lo comparta puedo entender el hecho de haya personas que no se sientan españolas y deseen la independencia de lo que consideran su nación (concepto en el que a veces ni ellos se ponen de acuerdo). Lo que no puedo aprobar es que detrás de esas ideas planee la vulneración de la democracia y de los derechos y libertades individuales. En el fondo, tengo la impresión de que todo se reduce a un “quítate tú que me pongo yo”.

Un saludo

Pablo 26 noviembre, 2009  

Es EXCACTAMENTE eso.

Stuart Sala 26 noviembre, 2009  

Reconozco que los que votaríamos sí a la independencia lo que queremos es ser exactamente como "los españoles".

El problema entre Cataluña y España no es competencial, el Estatut en el fondo es lo de menos, es un problema sentimental que arrastramos todos desde tiempos inmemoriales.

Pablo 26 noviembre, 2009  

No tan inmemoriales. Te recuerdo que Gerona resistió guay contra los gabachos. :D

Teseo 26 noviembre, 2009  

Es otra cosa, como decia Makinavaja en Telemadrid (¿o era en la la catalana?).

Digo yo, lo de crear naciones, es una putada porque luego a ver quien se aprende las capitales (menos mal que en el cole nos dejan elegir diez de Europa, diez de America, diez de Asia, diez de Africa y solo hay que saberse dos del otro). La nacionalidad deberia ser optativo como las religiones (bueno, en Arabia no lo es, pero pagan con pesetas). Yo eligiria Alemania porque alli no te ponen multas por pasar de 120 en autopista.

Otra opcion interesante es inventar una micronacion con una contitucion de tipo feudal, pero seguro que se me adelantarian los de Greenpis. Asi que lo mejor es trabajar por la independencia de un territorio ya constituido con una poblacion de gilipo... digo, de ilusos y sentimentales ciudadanos libres. Ademas no haria falta inventar ningun fabuloso pasado mitico, cualquier pueblecito lo tiene. Se convierte la leyenda en historia y ya esta.

A mi, es que me sobran casi 200 naciones. Bueno, en ralidad me sobran todas.

Pablo 27 noviembre, 2009  

Las naciones molaban cuando los soldados iban de bonito.

O cuando el que mandas eres tú con tus colegas y te lo llevas crudito.

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