martes, 27 de octubre de 2009

Historia del comunismo III: Lenin

Lenin es una figura clave para comprender el comunismo práctico. Es él quien inventa el totalitarismo como práctica política. No es casualidad que fuera ruso (os remito al primer capítulo de esta serie) ya que Rusia reunía los requisitos necesarios. Otro país donde pudo haber surgido el totalitarismo sería China pero carecía de la modernización vivida en Rusia tras al cambio de siglo y lo que es más importante: el zarismo ya tenía una policía política, la Ochrana, cuyas prácticas de policía política y progromos contra los judíos serían la semilla de toda policía política de los regímenes totalitarios de los próximos cien años.

Como toda persona con gran facilidad para manipular a los descamisados y gran fijación por llegar al poder, Lenin tenía algún tipo de trastorno psicológico (no me lo invento yo, lo he visto en un documental no muy anticomunista :D). Como San Pablo y salvando las distancias, Lenin vio la luz el día que la Ochrana se lleva a su hermano, terrorista anarquista de profesión. En la habitación vacía de su hermano no encuentra revistas de señoritas ligeras de ropa, sino libros de Marx y otros barbudos famosos.

Por supuesto que como todo gran líder de los parias de la tierra, Lenin no era un paria de la tierra. Su padre era funcionario del ministerio de educación y su madre aficionada a la música. Pequeña burguesía de provincias, lo que para aquella época y lugar no estaba nada mal. Con diecisiete años (1887), Lenin se matricula en la Universidad Imperial de Kazan para estudiar Derecho, no acaba ni el primer año cuando ya lo expulsan por andar manifestándose y de juerga con sus amigos semi-barbudos.

Afortunadamente puede seguir los cursos de la universidad a distancia y en 1891 se gradúa en Derecho. Comienza a ejercer como abogado pero su actividad política pronto pasa a ser el eje de su vida. En 1895 viaja al extranjero para profundizar en su estudio del marxismo y va formándose la idea de la acción revolucionaria frente al zarismo que mató a su hermano. La policía del zar no era tonta, e investigaba las actividades políticas de la oposición en el extranjero, así que cuando vuelve a Rusia, lo meten en la cárcel.

En la cárcel sigue con sus actividades políticas subversivas. En 1898 lo exilian a Siberia donde se casa con Nadezda Krupskáia. En ese destierro tiene la tranquilidad necesaria para dedicarse a lo que un burgués de la época se dedicaría: la caza, la pesca, leer y escribir, llenan su vida ociosa. Tras casi tres años en Siberia y publicar un libro (El desarrollo del capitalismo en Rusia), viaja a Suíza donde funda su periódico Iskra ("La chispa") y escribe ¿Qué hacer?, que es la obra fundamental que cambia el concepto de la política marxista para siempre.

En ese libro habla de la necesidad de organizar a los marxistas en un partido de vanguardia. Este partido debería de contar con profesionales de la revolución que se dedicaran en cuerpo y alma al triunfo de sus objetivos políticos sin importar mucho los medios empleados para ello. Esta postura va aumentando en radicalidad hasta que logra romper el Partido Socialdemócrata en dos corrientes. Los bolcheviques (la mayoría) se quedarán con las tesis leninistas. A partir de ese momento, los mencheviques serán tratados por Lenin como si fueran familiares del propio Zar. No se andaba con chiquitas.

En 1905, hay un primer intento de toma violenta del poder político en San Petersburgo. La policía se carga a mil personas y el gobierno toma en consideración la necesidad de reformas aperturistas. Lenin, oliendo el rastro de la sangre caliente sobre la nieve, vuelve a Rusia. Pero al poco tiene que volver a huir porque los rusos contaban con un pariente del juez Garzón o algo así. En el exilio nuevamente encuentra tiempo para dedicarse a escribir su reformulación del marxismo que sería conocida posteriormente como marxismo-leninismo. En 1909 publica Materialismo y empiriocriticismo, típico título de libro que les gusta a los marxistas para, mediante palabrejas retorcidas, tratar de dotar de contenido a las tesis marxistas. En 1911 sale el primer número del Pravda (La verdad), que será el órgano de difusión política de los bolcheviques.

La verdad es que por aquella época Lenin era todavía un desconocido. Dirigía por carta a los diputados bolcheviques de la Duma, pero era poco más que un nombre impreso en las cubiertas de sus libros.

Un bendito día estalla la Primera Guerra Mundial y el Imperio Ruso se alinea con Francia y contra Alemania. El ejército ruso trata de compensar su falta de sofisticación con grandes números, como ha hecho siempre desde Vorodino. Pero las cosas les salen cada vez peor y en Rusia la gente se desanima por cómo va la guerra. Las listas de muertos en las puertas de las iglesias ortodoxas pasan a formar parte del paisaje cotidiano.

Lenin, que es muy listo, ve ahí la oportunidad de tornar ese desánimo en su favor. Los bolcheviques comienzan a hacer propaganda revolucionaria entre la soldadesca que según avanza la guerra desierta cada vez en mayor número. Lenin escribe incansablemente en el Pravda contra la participación rusa en la guerra.

El kaiser lo mete en un tren y lo envía a Petrogrado (el Zar ya había rusificado el nombre de la ciudad por aquel entonces) a ver si el calvito podía minar la moral de combate de los ruskis. El Zar dimite y se va a cazar patos, lo sustituye el príncipe Lvov a quien sustituye después Kerenski, que era un personaje muy popular que preside un tambaleante sistema democrático. Pero los bolcheviques ya estaban en las calles haciendo lo que escribió Lenin: formar un nuevo estado.

El soviet de Petrogrado tenía prácticamente la ciudad bajo su control a modo del Chicago de Al Capone interpretado magníficamente por Danny DeVito en la inolvdable Los intocables de Elliot Ness. Kerenski que no era muy tonto, manda detener a Lenin, quien nuevamente huye con extrema facilidad a Finlandia donde en tres meses escribe El Estado y la Revolución.



El 7 de octubre de 1917, los bolcheviques dan un golpe de mano tomando el vacío Palacio de Invierno, sede del gobierno. Hay una película de historia-ficción muy bonita de Eisenstein que cuenta la toma de dicho palacio de forma fantasiosa y propagandística. El día 8, el desconocido Lenin es el nuevo dirigente de Rusia y los telares de Moscú y Petrogrado hacen turnos extra para fabricar miles de banderitas con su careto. Fue súmamente sencillo tomar el poder ante el descontento del pueblo con las bajas de la guerra y con el ejército desertando de regimiento en regimiento.

El pobre Lenin no pudo todavía quedarse tranquilo. Firma una deshonrosa paz con todas las potencias beligerantes a cambio de cesión de terrenos de la Rusia europea. Una menchevique le pega cuatro tiros y encima, parte del ejército se le subleva. Estalla una guerra civil en una Rusia con un gran vacío de poder. Y no solo esto, sino que las expropiaciones en masa disparan la mortandad por hambrunas y enfermedades. Por aquella época de hambre, miseria y asaltantes en los caminos de barro, Lenin presenta ante la oficina de patentes un invento muy revolucionario: los campos de concentración. La disidencia política y los pequeños propietarios son obligados a trabajar en las granjas estatales disminuyendo todavía más la escasa producción agraria. Así que a la chita callando, establece la Nueva Política Económica que permite a los granjeros quedarse con parte del producto de su trabajo, lo que dispara la producción. Con esto logra alimentar al Ejército Rojo de Trotski que pudo acabar definitivamente con el ejército blanco zarista y con el verde. Parecía aquello un juego de Sid Meier.

Pero claro, ya comenté antes que Lenin era un tarado. Como todo buen tarado, duerme con dificultad, lo que le provoca continuos dolores de cabeza. Sufre ataques que le dejan paralizado y sin habla durante semanas. En 1922, acabada la guerra civil y la guerra con Polonia, se funda la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El sistema político queda establecido y el Politburó se llena de futuros represaliados. El secretario general de la antigua ala bolchevique del Partido Socialdemócrata (después Partido Comunista de Rusia y después PCUS), el camarada Stalin, pugna por ser quien sustituya a Lenin al frente de la vida de millones de rusos famélicos. Le gana el pulso a Trostki mientras el cuerpo de un Lenin demente, inútil y postrado pasaba a ser pasto de las bacterias el 21 de enero de 1924.

Por aquella época, ya eran muchos los que en Europa aceptaron el nuevo marxismo-leninismo con furor, eso sí, inconformes con el internacionalismo soviético de la primera hora (III Internacional), no tardarían en establecer una nueva interpretación del marxismo desde una perspectiva fuertemente nacionalista.

Pero esa historia habrá de ser contada en el siguiente capítulo.

14 comentarios:

Teseo 27 octubre, 2009  

No lo pude leer todo, pero:
+ el comunista nace en Rusia porque de alli venian las hordas de Atila el Huno, de la estepa, como los polvorones
+ supongo que te refieres a la batalla de Borodino
+ supongo que te refieres a Los Intocables de Elliot Ness con Roberto de Niro como Capone (sublime)
+ Lenin si era un paria en el sentido que no la rasco en su puta vida

Pablo 27 octubre, 2009  

Ah jajaja Robert de Niro, claro!

Teseo 27 octubre, 2009  

Solo por tocar los huevos: es mejor que la soldadesca deserte, sobre todo si son rusos... XD

Teseo 27 octubre, 2009  

Que conste que a mi me valia que desierten...
Leo tiene que estar a punto de cumplir años, nacio el mismo dia que Kim Peek, por tanto se jubilara...

Pablo 27 octubre, 2009  

Leo es un actor muy desaprovechado. En El hombre de la máscara de hierro lo hace muy bien cuando lleva la máscara, y en el Aviador hay momentos en los que hasta parece creíble (cuando Howard Hughes declara ante el Congreso, por ejemplo).

Pablo 27 octubre, 2009  

Claro que su mejor papel es el de Al Capone en Los intocables de Elliot Ness Redux.

Teseo 27 octubre, 2009  

Su mejor papel es en Vida de este chico, con Danny DeVito... o el otro
Ah, y En los problemas crecen, de amiguito chorizo de Kirk Cameron.

Teseo 27 octubre, 2009  

He leido otro poquito. Los campos de concentracion fueron creados por el pequeño general Valeriano Weyler en Cuba. Despues lo perfeccionaron los americanos en la Guerra de Secesion y los sudafricaners en la guerra de los Boers. Mucho despues llegaron los... esos que terminan todas las conversaciones.

Pablo 28 octubre, 2009  

Esos no eran campos de concentración, porque si no, lo de los gabachos en Cabrera también lo era. Y no.

Teseo 28 octubre, 2009  

Lo de cuba eran campos de ¨reconcentracion¨. Pa una vez que inventamos algo, que tiene exito y es imitado por todas las naciones y naziones avanzadas,vas y lo cascas.
Y Cabrera es un islote.

Pablo 28 octubre, 2009  

Los campos de concentración están hechos para la eliminación física -mediante el trabajo- del prisionero. No era el caso.

Teseo 28 octubre, 2009  

Eliminacion fisica (mediante el trabajo, aunque tal vez sea una esclavitud) del prisionero. Luego si era el caso en todos esos sitios.

Teseo 28 octubre, 2009  

Por supuesto que lo de Cabrera, no.

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