lunes, 28 de septiembre de 2009

Que vean un horizonte


Mucho se ha hablado últimamente sobre lo mal que está la juventud. Ya saben: el consumismo, el materialismo, el vacío existencial, la falta de autoridad de los profesores, la pasividad paterna, los chinos que abren hasta tarde y venden alcohol a los chavales, la violencia en la televisión, la violencia en los videojuegos, etc.

Si releemos el párrafo anterior nos damos cuenta de que se habla sobre metafísica, profesores, padres, vendedores, televisión, videojuegos... Efectivamente amigos, no se habla precisamente del tema: la chavalada.

¿Por qué no centrar el debate en los propios chavales? Se están diciendo muchas burradas, burradas que se repiten como mantras que vagamente están relacionadas con "el problema de la juventud".

Sobre la violencia en televisión y videojuegos, hay que decir que todos los estudios que se realizaron no demuestran una correspondencia directa entre ser testigo de violencia y tener un comportamiento violento. Basta de echar balones fuera.

Sobre la pasividad de los padres, ¿acaso no conocemos casos de familias monoparentales en las que los chicos crecen prácticamente solos o con amigos y no se convierten en Charles Manson?

Sobre la facilidad para comprar alcohol: cada vez hay leyes en los ayuntamientos más restrictivas y la edad de comenzar a consumir sigue bajando. Oiga, a lo mejor esto nos dice que la medida es inútil. Además, fumar porros está prohibido y paseando por cualquier parque ves a los chavales quemando las chinas. ¿Es prohibir una solución a esto? El empirismo nos dice que no.

Sobre que los profesores han perdido autoridad: hace décadas, el maestro de escuela de un pueblo, era parte de las "fuerzas vivas" (junto con el alcalde, el farmacéutico, el cura y el cabo de la guardia civil), ¿por qué? Porque era una persona supuestamente culta respecto a la media de la parroquia. Hoy en día, un profesor de primaria o secundaria es alguien del que todo el mundo piensa que es profesor porque es incapaz de trabajar en el mundo real y enfrentarse a adultos. Es un pensamiento injusto con quienes tienen vocación de enseñar. Pero está ahí.

A día de hoy los profesores son canguros. Acéptalo.

Por último: el consumismo, el materialismo, etc. Países con más poder adquisitivo que España no tienen un gran problema de violencia juvenil (a alguno se le pira la pinza a veces y mata a catorce, pero son casos aislados, además los psicópatas suelen sacar buenas notas y no crean problemas). Bala de plata. Argumento tumbado.

Así que volvamos al quid de la cuestión: masas de chavales que se aburren en el colegio y que esperan toda una semana de hastío para que llegue el viernes y reunirse con sus colegas a privar y a hacer el tonto. Chavales que madrugan como estibadores para estar sentados siete u ocho horas de clase escuchando a un tipo con voz monótona hablándoles del conjunto vacío.


-Esto os servirá el día de mañana -dice, ojeroso, el profesor de matemáticas.

Qué queréis que os diga, a mi lo del conjunto vacío no me ha servido para absolutamente nada en mi vida diaria.

O esa profesora de literatura, que en medio de un examen suelta:

-Recordad que cuando copiais no me engañáis a mi, sino que os estáis engañando a vosotros mismos.

Tras lo que piensas sonriendo: "si copio y no me pillas... te estoy engañando a ti, no lo dudes". Y sigues intentando copiar con disimulo.


Así día tras día, durante años y años. Y ¡ay de los que realmente estudien y se lo tomen en serio! Se ven obligados a compartir clase con auténticas bestias pardas y el profesor da clase al mismo tiempo a todos. Por aquí intuyo que van los tiros.

Tratar de que todo el mundo acabe con los mismos conocimientos inútiles un curso es una medida absurda de raíz. No todos somos iguales.

Que pasen de curso e incluso llegue a la universidad gente que no sabe leer, ya no nos sorprende.


La tabula rasa, la equiparación, el igualitarismo con calzador,... están en la raíz del hastío que provoca la eduación obligatoria. El hastío te lleva a cambiar tu orden de prioridades. Cambiar tus prioridades te lleva a considerar más importante revisar el tuenti que hacer los deberes. Considerar más importante el tuenti que los deberes te lleva a unas malas notas que te darán igual. Que te den igual las notas te lleva a que te de igual lo que te diga el profesor. Que te de igual lo que te diga el profesor te lleva a faltarle el respeto. El resto lo conocemos.

Entonces, ¿qué hacer? Si pretendes que yo te de una solución a este tema tan complejo, es que estás realmente desesperado. Pero te podré dar unos apuntes: empezar las clases más tarde, reducir los años de educación obligatoria, eliminar asignaturas, usar a chavales como profesores de complemento para niños tres o cuatro años más pequeños, asegurarse de que con diez años se lee y se escribe, impedir que a la gente la aprueben por la cara, hacer exámenes que hagan pensar de forma creativa, no usar las notas como amenaza, relacionar lo que aprenden con lo que les rodea, no hablar a un niño como si fuera un niño (eso ya lo hacen los otros niños), mover el prime-time a dos horas antes, dividir a los críos en dos grupos, premiar al grupo de "los listos" dejándoles salir dos horas antes que el grupo de "los torpes", no llamar así a los grupos, conseguir un par de horas a la semana para que vean películas de los hermanos Marx y de Billy Wilder, dejar de prohibir la palabra homeschooling, no volver a votar en la vida a quien dijo que la culpa del bajo rendimiento escolar la tenía Franco, no cerrar los colegios hasta las ocho de la tarde y dejar a los niños que mientras tanto usen sus instalaciones,...

No sé, cosas que se me ocurren a si a tontas y a locas.

¿Cuántos psico-funcionarios dices que tiene el ministerio de educación?

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4 comentarios:

Le poinçonneur 28 septiembre, 2009  

Grandes verdades todas las que sueltas.

La LOGSE tenía un noble propósito, pero falló en eso de extender la escolarización obligatoria hasta los 16. Si ya antes, con la EGB, había algunos que a los 14 eran ingobernables, imagina ahora...

Creo que se debería haber potenciado más la FP, pero, en fin, qué sé yo de estas cosas...

Brillante post, Pablo.

Pablo 28 septiembre, 2009  

Cambiar las costumbres es el reto pendiente.

No a todo 28 septiembre, 2009  

Magnífico post.

Mi primita, de once años, me comentaba hace un par de semanas que tiene doce asignaturas. ¿Y adivina a qué asignatura le han recortado una horita para que pueda estudiar "Cidadanía"? Xasto; a la lengua española. En lugar de cuatro horas a la semana, tres.

La educación pública española, desde primaria hasta doctorado, no hay médico chino que la arregle.

De todos modos, que cada palo aguante su vela. Mi señora madre, cuando tenía tres años ya me había enseñado a leer, escribir, sumar y restar.

Un saludo.

Teseo 28 septiembre, 2009  

El conjunto vacio en realidad esta llenisimo y resulta muy util en la mayoria de las opciones de la vida cotidiana.
Lo que es antiestetico es lo de las cunas en el analisis sintactico (sintagma pronominal y otras burradas).

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