jueves, 11 de junio de 2009

¿Por qué lo dejó antes de llegar al hospital?

Una noticia ha saltado a las portadas de los periódicos: el pobre panadero que se cortó un brazo con una máquina y fue abandonado por un empresario a cincuenta metros del hospital. Enseguida todos nos llevamos las manos a la cabeza y pensamos en lo miserable que es el empresario malvado, la omisión de socorro y todo lo demás.

¿Por qué actuó de esta manera? Es decir, ¿por qué la gente hace las cosas que hace? En primer lugar, por los incentivos. El empresario (o panadero), al contratar al hoy manco valoró que le salía barato no pagar seguridad social, por ejemplo, y contratar a un sin papeles. En la valoración del coste de oportunidad entre pagar un sueldo muy bajo y afrontar una multa o pagar un contrato en regla al inmigrante, ganó el sueldo bajo. Aquí tenemos la primera intromisión de un tercer sujeto en la relación contratante-contratado, el Estado.

Lo de deshacerse de las pruebas y no llevarle al hospital también cuenta con la colaboración del Estado. Es decir, el tipo valoró entre "dar muchas explicaciones" o "tratar de escabullirse". Pensó que era mejor era escabullirse que enfrentarse al oprobio y la condena general. El tiro le salió por la culata, desde luego, pues fue un incauto al pensar que nadie se iba a dar cuenta del pastel. Pero en el caso de no tener que enfrentarse a una multa por condiciones de trabajo y contratar a un ilegal, hubiera llevado al hospital al herido, ya que no tendría nada que temer.

Por tanto, el Estado es corresponsable de la actuación del empresario.

6 comentarios:

bate 11 junio, 2009  

El pastel era mucho pastel, D. Pablo. No estoy de acuerdo en su veredito; que el Estado actue como una auténtica sanguijuela, nos no da ningún pedigrí para actuar como verdaderas hienas con nuestros semejantes. Si entramos en la lógica del Estado, nos deshumanizanos. Nos convertiremos en una especie de seres mutantes ¿Pepiño Blanco, tal vez?? Ese empresario es un hijo de puta, tuviese contrato el manco o no lu tuviese. A los 23€ que cobraba el colega me remito. 23€ por 12 horas en una panadería. Un bicho, ya digo

bate 11 junio, 2009  

Veredicto, vamos hacer las cosas en condiciones.

Le poinçonneur 12 junio, 2009  

El planteamiento me parece harto aventurado, y es que yo haría entrar a ese "Estado" mucho más a fondo en las relaciones laborales.

La calidad media del empresariado español es tan discreta -por ser generoso-, que no cabe otra solución.

Siempre, claro está, que partamos de la base de la necesidad de la existencia de un sistema de Seguridad Social. Para mí, al menos, la cosa está fuera de discusión. Aviaos estaríamos.

Pablo 12 junio, 2009  

Está claro que el bicho que dejó al pobre tipo tirado en medio de la calle ¡sin un brazo!, es una malabestia. Eso está clarísimo.

Adonde quiero ir es a que nuestras decisiones se mueven por incentivos, las leyes son incentivos, las opiniones de los demás son incentivos, y si la malabestia actuó así es porque de alguna forma se vio obligado -dentro de su entendedera- a actuar así.

Este no es un caso aislado, ojo. Hay muchísimos casos similares todos los días -sin amputaciones, claro-, preguntémonos qué es lo que ocurre para que se fomenten contratos de servidumbre y condiciones laborales pésimas. Yo veo el lucro del empresario, sí, pero también leyes contraproducentes que propician este estado de cosas.

Le poinçonneur 12 junio, 2009  

A mi modo de ver, está cristalino: leyes que deberían meter mucha más mano al empresariado, que, con la excusa del "si no, no invierto", nos está llevando a condiciones laborales que parecen de la Revolución Industrial.

Sr. IA 12 junio, 2009  

Ante todo, falla el sistema inspector del Estado. Si alguna justificación tiene el Estado es su papel arbitral, garantía de reglas del juego. Es por eso que se sostiene su intervención en la economía, para regular. Con el tema del esclavismo, porque no nos engañemos, esto es esclavismo, no es ni mano dura, ni mano blanda... Simple labor inspectora y represión policial. Si un garito que hornea pan, que sabes quien lo dirige, donde está, que se puede ir a visitar cuando te dé la gana no tienen eso controlado... Ni te cuento lo que debe pasar en otros sectores...

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