sábado, 2 de mayo de 2009

Expulsan a los campesinos de una reserva indígena

Cuando hablamos de la pobreza marcada a fuego en la tierra, siempre debemos acudir al derecho de explotación de la tierra. Títulos de propiedad. La propiedad privada es el paso básico y fundamental en la creación de riqueza. Cuando un lugar es tan pobre que ya ni siquiera puedes robar nada, lo que haces es conceder espacios privados en mayor o menor grado. Eso ocurrió en China con Den Xiaoping y mucho antes en la miserable URSS cuando se aprobó la NPE.

En Brasil, el conflicto en Raposa-Serra do Sol ha finalizado dando un paso atrás. Desprivatizando la propiedad. Los campesinos del arroz y la soja son expulsados por las fuerzas armadas para que esa tierra donde han nacido, criado a sus hijos y enterrado a sus padres, donde han trabajado todas sus vidas, regrese a sus propietarios originarios: los indígenas.

Si seguimos con la argumentación jurídica de la propiedad última de la tierra en ese territorio, y sabiendo que estas tribus indígenas vienen de los indios Caribe, es decir, de las Antillas. ¿No deberían expulsar a la población de Santa Lucía, Aruba y otras islas para reimplantar a estos indígenas ahí?

Dentro de un año habrá que revisar las estadísticas comerciales de la región y ver a quién le da el tiempo la razón. Lo que está claro es que cuando un autoridad se arroga el derecho sobre la tierra y el poder de dar y quitar a golpe de ley, aparece una inmediata debilidad del sistema y una puerta de entrada hacia la miseria.

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