jueves, 21 de mayo de 2009

El origen del totalitarismo en el cumplimiento de leyes abyectas

Asumiendo que queramos situarnos políticamente, hoy en día la confrontación ideológica solo se puede dar en el plano de la libertad.

Cuando hablo de libertad, no hablo de democracia, tampoco de anarquía. La libertad política es la ausencia de esclavitud o servidumbre. La ausencia de algo o alguien que nos obligue a hacer cosas contra nuestra voluntad, sacando provecho de ello. Como vivimos en comunidad, aceptamos unas reglas de juego iguales para todos -imperio de la ley- y de iguales efectos para todos -estado de derecho-.

El problema está en que no toda la comunidad está de acuerdo en el mismo grado respecto a estas leyes. Las únicas leyes que aceptamos por consenso son las leyes naturales: la ley de la gravedad, la defensa de tu familia, tus amigos y tu propiedad, el no prohibir las ideas, etc. Hay otras leyes que como no son naturales, como no son inherentes a las cosas podemos argumentar a favor o en contra y decidir si estamos de acuerdo o no. Ojo: no hablo de tener opiniones a favor o en contra. Las opiniones no sirven para casi nada. Hablo de argumentos razonados.

Pongo un ejemplo para explicarme mejor:

Yo digo: "Dios tiene tres naturalezas". Y mi argumento es que es un dogma de Fe. Otra persona puede razonarme que cada naturaleza de Dios es un dios y por lo tanto son tres deidades y que eso es un dogma de su Fe. Bien, ambos hemos argumentado posiciones distintas y no estamos de acuerdo. Y no pasa nada porque no hablamos de leyes.

Si yo fuera rey absoluto de un país y estableciera mi dogma de Fe como ley, inevitablemente surge el conflicto.

El ejemplo se basa en la defensa de algo que pertenece al mundo del dogma y no del conocimiento, pero podría poner un ejemplo del plano del conocimiento, por ejemplo: "la vida comienza su desarrollo en el momento de la concepción". Para el caso es lo mismo.

Esto es lo que no entiende quien quiere que un gobierno dirija nuestras vidas. Con quienes creemos que quien mejor sabe dirigir tu vida eres tú mismo estos conflictos no estarían dándonos la murga cada dos por tres.

La contienda ideológica, dentro de los parámetros de democracia comúnmente aceptados, se dirime pues entre liberalismo y autoritarismo. No hago un juicio de valor, en ocasiones puede ser conveniente imponer una ley positiva, por ejemplo, que todo el mundo sepa leer y escribir. Hay que cuidarse mucho de quien hace juicios de valor a la ligera y pretende pensar "por los demás". Porque el ser (vivo) humano es muy débil y pagado de sí mismo. En cuanto cedes un poquito de libertad una horda de bárbaros entrará a sangre y fuego a consumir toda tu libertad. Siempre diciéndote que "es lo mejor para ti".

La libertad es una luz muy potente pero muy insegura y expuesta. No es gratuito mantener esa luz encendida. Hay que pagar un precio y ese precio es el esfuerzo de mantenerse vigilante frente a los bárbaros. E incluso mantenerse vigilante frente a uno mismo. Somos débiles y podemos caer en el discurso del que nos quiere arrebatar la libertad. Es lo que ocurre en V de Vendetta o en la Alemania nazi.

O en la gente que contesta al CIS. :)


Entonces, ¿qué ocurre con la inmensa masa de gente que prefiere ser sierva de un amo? Aun suponiendo que fueran libres en su decisión -es decir, que tuviesen un nivel de formación intelectual aceptable-, ¿qué ocurre cuando la mayoría decide ser sierva? Y lo que es casi peor, ¿qué ocurre cuando eso se da en un régimen democrático en el que tú vives? Te ves obligado a ceder tu libertad y no puedes hacer nada para evitarlo. ¿Qué te queda? ¿El exilio? ¿La colaboración?

Supongo que la comodidad nos empujaría a la colaboración. Pero no me siento a gusto con esta idea.

Más:
  • Hanah Arendt, Los orígenes del totalitarismo (está en dominio público, versión original para descargar aquí).

10 comentarios:

Natalia Pastor 21 mayo, 2009  

A esto hay que unir,querido Pablo,que la sociedad está narcotizada,hipnotizada y resignada a un estado de cosas que pasa por el recorte de libertades y la intromisión del Estado en parcelas que hasta hoy eran de índole privativa y ajenas a lo público.
Vivimos tiempos difíciles,donde ser libre está más caro que nunca.
Magnífico post.

Pablo 21 mayo, 2009  

La gente está muy desmotivada y muy a gusto con no plantearse según qué cuetiones, sólo cuando algo les afecta directamente protestan.

A día de hoy defender nuestra libertad es un acto de autodefensa. Lo lógico sería que fuera un sólo acto cívico.

bate 21 mayo, 2009  

Magnífico post. Leeré el libro indicado.
Gracias.

Teseo 22 mayo, 2009  

Y los zombies alienados gritaban ¡Vivan las caenas! Si siempre es lo mismo...

No a todo 22 mayo, 2009  

Magnífico post.

Pablo 22 mayo, 2009  

Creo que el post se resume en el vídeo de Cabaret que puse.

La gente que está en esa cafetería no es malvada, ni parece estar en una situación desesperada. Pero llegan a agarrarse a un palo ardiendo y a ceder parte de su libertad sin pensar que no hay límite para el que se aprovecha de la libertad de los demás.

Teseo 23 mayo, 2009  

Pues en el vídeo aparece un viejo de gafas de culo de vaso que no parece muy feliz.
Y la niña repelente tampoco.
Y eso que la canción suena bien, claro que por la forma de mover los labios seguro que no era la voz del príncipe Harry.
Cantaba mejor Bernard Shaw en la Batalla de las Ardenas.

Pablo 24 mayo, 2009  

El viejo puede que sea de una de las doce tribus.

Y la niña... la niña quiere una mirinda o marcharse a jugar y no aguantar al nazi de OT.

Abraxas 31 mayo, 2009  

Qué lindo El Pequeño Ruiseñor nazi. Dan ganas de ponerse a canta y saludar a la romana, anda que no.

Miedito.

por cierto, ¿habéis visto "Equilibrium"?

Pablo 31 mayo, 2009  

Equilibrium? Claro, es buenísima!

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