jueves, 2 de abril de 2009

El experimento Skinner: ¿por qué le llaman superstición cuando quieren decir coerción? ¿O es al revés?

Burrhus Frederic Skinner (1904-1990) fue un psicólogo americano cuyo nombre bien podría coincidir con un personaje de Groucho Marx. Aparte de publicar más de veinte libros y casi doscientos artículos científicos e impartir clase en Harvard, pudo encontrar tiempo para desarrollar toda una nueva escuela de investigación en la psicología: el conocido como "análisis experimental del comportamiento" (1961, gran parte de las obras de Skinner se pueden encontrar online en la página de su homónima fundación).

Esta escuela viene a decirnos que todo lo que haces puede ser sujeto a experimentación, analizado, medido, estudiado siguiendo un método empírico, o sea, cambiando variables, etc. Sí, todo lo que haces, tanto consciente como inconscientemente. Incluso el pensamiento. Es todo eso que estudia el estímulo, refuerzo positivo, refuerzo negativo (no necesariamente castigo), motivación, respuesta y consecuencia del estímulo. Es un tema bastante interesante pero sobre el que ahora mismo no veo cómo resumirlo en unas líneas.

Al tema: por culpa de la democracia, derechos humanos y demás, Skinner tuvo que hacer sus experimentos con ratones, palomas y pequeños primates no humanos. Durante sus experimentos tuvo que desarrollar aparatos que antes no existían como por ejemplo, una impresora que dibujara gráficas que midiesen respuestas a estímulos. Inventó lo que entendemos por "incubadora para niños no tan pequeños", es decir, una cuna en la que se controlara la temperatura, humedad, etc; para ayudar a su mujer con la cría de su hija. Es al menos lo que dice la biografía oficial. La oficiosa nos señala que la niña era usada en experimentos. En fin, al menos todos recordamos el capítulo de Los Simpsons en el que el doctor Marvin Monroe tiene una de esas incubadoras "para medir el odio que el niño acabará desarrollando contra los científicos que le cuidan". Ah, la hija de Skinner, como una regadera, acabaría suicidándose.

Un desarrollo posterior a esta incubadora es la llamada "cámara de Skinner". Una caja en la que el sujeto de experimentación recibe todo lo que necesita y sus estímulos con el exterior son controlados al milímetro. Sacridelicioso.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la armada americana buscaba una fórmula de guiado de proyectiles para sus barcos. Cuando Skinner apareció por allí, despeinado y con una caja llena de palomas bajo el brazo, sorprende que no lo echaran a patadas. El caso es que a través de la psicología del comportamiento y con el estímulo adecuado, el doctor colocaba palomas en la cabeza del misil con una pequeña pantalla con el objetivo. La paloma, daba un picotazo en esta o aquella dirección para que el misil no se desviara y diera en el blanco. El caso es que el experimento funcionaba a la perfección, pero la marina finalmente decidió no apoyar ese magnífico método.

Algunos de los experimentos más divertidos son los que hace con la excusa de investigar el comportamiento. Por ejemplo, en el siguiente video vemos la famosa "cámara de Skinner" o "caja de Skinner":



Sobre todo experimentó con palomas. Por ejemplo, en cierta ocasión logró que dos palomas jugaran al ping-pong entre ellas. Los bichos se pasaban una pelota, quien metía gol recibía comida. Fantástico. Pero el más grande de todos (de todos los que conozco, claro) era el que creaba la superstición entre las palomas (1947). La chorrada es la siguiente:

  • Colocas a un montón de palomas en un recinto cerrado.
  • Adaptas un dispositivo que a una cierta frecuencia les proporcione comida.
  • El dispositivo es automático, simplemente da comida cada cierto tiempo, no depende de nada más que de sí mismo.
  • Vaya usted a saber por qué, acabas con las palomas locas de atar.
Explicación: Resulta que las palomas acababan repitiendo exactamente lo que estaban haciendo en el momento de recibir la comida. A lo mejor una se estaba rascando las plumas, otra giraba sobre si misma y otra aleteaba. Pues bien, según pasaba el tiempo, las palomas no hacían otra cosa. Una se rascaba las plumas con fruición, otra daba vueltas toda loca y la otra aleteaba sin parar frenéticamente. Ya os dije que la ciencia es divertida.

Skinner explicó que las palomas terminaban comportándose así, para que la máquina les diera la comida. Es decir, crearon una especie de rituales supersticiosos, lo que para nosotros podría ser el germen de la cultura. Ahí es nada.

¿Se puede modelar la conducta? Y si es así, ¿hasta qué punto? Las implicaciones de esta teoría-práctica son enormes.
Me acuerdo ahora de la historia de "los simios en la sala". No me acuerdo dónde la leí, da igual. El caso es que tenemos una sala con un chimpancé, una escalera y un plátano colgando del techo. El bicho que no es tonto, se sube a la escalera y agarra el plátano. Ah, pero como la ciencia es divertida, el plátano no es de verdad, sino que es un dispositivo que hace pasar una corriente eléctrica por el suelo.

Metemos a otro simio. Se sube a la escalera, agarra el plátano y electrocuta -un poquito solo- al primer simio. No pasa nada, pero cuando lo haces noventa veces ya mosquea. Queda pues el plátano colgando y los dos chimpancés mirándose el uno al otro en plan, "como agarres el plátano te mato".

Metemos a un tercer chimpancé. Ufano él, se sube a la escalera. Los otros dos chimpancés corren a por él y le dan una paliza. El tercer simio, dolorido y flipado mira a los mendas pensando: "¡se han vuelto locos!". Cada vez que intenta subir a por el plátano, ostia que te crió. Claro, acaba sentado en una esquina de la sala mirando a los otros dos bastante asustado.

Metemos un cuarto chimpancé. Ve a los otros tres colegas, a continuación ve el plátano y dice "jeje, esta es la mía". Se sube a la escalera y los otros tres simios se abalanzan a por él a darle un palizón. Solo los dos primeros simios saben lo que ocurre cuando se agarra el plátano, el tercero cree que es "lo que se debe hacer". La historia se repite varias veces hasta que el cuarto simio desiste de ir a por el plátano.

Sucesivamente se van metiendo más chimpancés. Llega un momento en que tienes doce simios enfadados mirándose unos a otros. A continuación sacas los dos primeros monos. Y metes a otro nuevo.

Los diez monos le dan una paliza al número trece. Pero ni este último ni los atacantes saben por qué le dan la paliza. Simplemente se han establecido unas nuevas normas en "la sala de los monos".

6 comentarios:

No a todo 02 abril, 2009  

Me encantan estos post que cuelgas sobre experimentos de psicología de grupo (ya sea con personas, ya con bichos). Éste, éste o éste otro.

¿Un par de libros sobre estas cuestiones que recomiendes?

Teseo 02 abril, 2009  

¿Seguro que el del episodio de los Simpson no era el doctor Frick? Monroe era el gordo de gafas...
Skinner, un genio.

Pablo 02 abril, 2009  

Buf, libros no sé, tendría que buscarlos. Cada autor tiene sus propios libros pero a nivel de divulgación supongo que tiene que haber muchos que hablen de psicología del comportamiento y psicología social.

Yo estos experimentos me los voy encontrando en documentales y textos por internet.

Sr. IA 02 abril, 2009  

Estupendo Post.
Respecto a los monos, las cosas pueden ser más complejas. Como sea que los monos apalizaban al nuevo, el conductismo concluye que los monos son supersticiosos. Y, ciertamente, algo de eso hay... No hay que desdeñar el inmenso poder del premio y el castigo. Pero resulta que un grupo de monos siempre tiende a "poner en su sitio" al último que llega. Resulta que la violencia es contagiosa. Al final, la historia termina así... Los científicos conductistas se fueron, los monos crearon una sociedad, un día, muchos meses después, jugando, una cría se coló hasta el plátano y se lo comió.
Existe el simio pionero, la rata que desafía las reglas. El que se sale del camino y, a veces (no siempre), se lleva el premio.

Abraxas 03 abril, 2009  

Jur jur, el caso de los mono ya lo conocía (por cierto, yo también me pregunto ¿donde coño lo había leído?). Me resulta curioso que la violencia participe de modo tan evidente en un ejmpo de transmisión cultural... XD Por suerte tenemos otros ejemplos menos brutales: algunos grupos de chimpancés usan técnicas elaboradas para capturar termitas ("elaboradas" quiere decir que en vez de usar un tallo de hoja así a pelo, dedican un tiempo a raer el tallo de la hoja. el tallo así tratado extrae muchas más termitas). Esas técnicas se enseñan de padres a hijos, y son desconocidas por otro grupos de chimpancés... que a su vez pueden conocer otras técnicas especiales para abrir nueces.

Es decir, se han creado diferencias culturales.

un saludo

P.D: feliz portada nueva y próspera crisis

Pablo 07 abril, 2009  

Feliz crisis a ti también.

Por cierto, leyendo los comentarios: ¿la cultura viene de la violencia o del conocimiento técnico?

En principio me decanto por la violencia, es un tema para pensar y queda anotado para hablar de él próximamente.

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