lunes, 20 de abril de 2009

El experimento Rosenhan: ¿podemos distinguir un comportamiento normal?

David Rosenhan es un psicólogo americano, conocido por su artículo On being sane in insane places (1973, Acerca de estar cuerdo en lugares para dementes). Su famoso experimento es gracioso porque juega con otros psicólogos y les gana.

Rosenhan escogió a ocho personas de ente un grupo de voluntarios. Todas ellas personas sanas, con vidas normales y comportamientos normales. Les pidió que acudieran a diferentes centros psiquiátricos para ser ingresados. Las condiciones eran:

  • Debían de afirmar escuchar voces en su cabeza que les decían las palabras "hollow", "empty" y "thud" ("hueco", "vacío" y "ruido sordo" respectivamente).
  • El resto de comportamiento debería de ser absolutamente normal. No recibieron más instrucciones.
El resultado fue que siete de ellos fueron diagnosticados como esquizofrénicos y el restante con trastorno bipolar. Los falsos pacientes estuvieron ingresados de siete a ¡52 días!, sin que el equipo médico hiciera un diagnóstico real de que no estaban enfermos. Pero hay más cosas hilarantes todavía: algunos de los falsos pacientes, eran a su vez psiquiatras y tomaban notas de su vida en el centro. Los médicos del centro evaluaban esto como un comportamiento patológico. Los pacientes reales de los centros, en gran medida identificaban a los falsos y cuando los veían escribir les llamaban "periodistas" o "médicos infiltrados". Es decir, los dementes diagnosticaban mucho mejor que los médicos.

Curiosamente, para abandonar los centros, tenían que reconocer ante los médicos que eran enfermos mentales y aceptar la medicación.

David Rosenhan publicó su estudio y un centro de gran prestigio decidió "retarle". "Nosotros no cometemos esos errores, mándanos falsos pacientes y los descubriremos", dijeron. Rosenhan aceptó el reto y les dijo que durante un periodo de tres meses mandaría pacientes falsos a ver si los diagnosticaban correctamente como sanos.

De 193 pacientes que ingresaron en ese periodo, el centro detectó 41 impostores y otros 43 como probables impostores.

Pero Rosenhan no había mandado a ningún falso paciente al centro.

Este experimento trajo una gran polémica a la psiquiatría americana y suele ser citado por los cienciólogos cuando acusan a la psicología de fraude. Que ya me dirás tú la perra que les ha entrado con esta gente, pero bueno.

Dramatización:

3 comentarios:

Teseo 20 abril, 2009  

Desde el momento que un psiquiatra dice que estás tontiloco, es que da igual lo falsete que hagas. En Conxo había varios directores del hospital ingresados en crónicos y cuando lo del Prestige, mejor no te cuento la cantidad de gente que se había curado la esquizofrenia (para cobrar las ayudas). Nadie reconocerá nunca lo que hizo el Prestige por la salud mental de la costa da morte.

Teseo 21 abril, 2009  

Un día hubo un incendio en un manicomio. Los médocos estaban histéricos... los paranoicos se convirtieron en los héroes del día, conservando la calma, pues tenían controladas las salidas de emergencia y el protocolo de actuación en caso de incendio...

Pablo 21 abril, 2009  

Si en el Titanic hubiera más paranoicos, hubiera habido sitio en los botes para salvar a más gente. ¡Porque se sabrían los protocolos de memoria!

Esto me da la idea de escribir un cuento en el que la mayoría de la población sea paranoica.

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