jueves, 5 de marzo de 2009

Obediencia a la mayoría: El experimento de Asch

Solomon Asch llevó a cabo una serie de experimentos psicológicos en los años 50 para medir la reacción humana ante la presión de las decisiones del grupo. En 1951 publica sus primeras conclusiones en Effects of group pressure upon the modification and distortion of judgment. En 1955 publica un artículo, Opiniones y presión social, en el que describe el experimento psicológico del que hoy vamos a hablar.

Asch inspiraría a Milgram para elaborar en la siguiente década su Teoría del Conformismo.

El experimento

Nuevamente, el experimento debe basarse en el engaño. En esta ocasión, nuestro Pepiño, participa en una experimento en el que se evaluará su percepción visual. A grupos de cobayas humanas se les mostrarán dos tarjetas.


  • En la tarjeta A hay una línea vertical pintada
  • En la tarjeta B hay tres lìneas verticales, una de las cuales tiene el tamaño de la línea de A.
  • Pepiño, sin ser consciente de ello, siempre será de los últimos en ser preguntado.
Los sujetos dirán en voz alta cuál de las líneas de B tiene el tamaño de la de A.

La trampa

En realidad, los compañeros del grupo de Pepiño (que llamaré compis) conocen la trampa del experimento y deben equivocarse a propósito a partir de la segunda o tercera ronda de tarjetas. Pepiño, azorado, empieza a sudar y a preguntarse si su percepción visual es correcta. Por miedo a ser visto como un tipo raro o queriendo resguardarse al calorcito de la opinión del grupo, comenzará a fallar a propósito, dando respuestas en evidente contradicción con lo que sus sentidos le dicen.

Conclusiones
  • Un 5% de las personas siguen el 100% de los juicios del grupo.
  • Un 75% de las personas al menos una vez elige equivocarse en pos de la decisión del grupo.
  • Lógicamente, el otro 25% de los sujetos no se equivoca nunca, y como Don Erre que Erre, mantiene su criterio independiente.
  • La presencia de un compi no afecta a las respuestas de Pepiño.
  • Dos compis, efectúan una muy leve presión.
  • Tres y más compis arrojan un resultado estable en los errores de Pepiño.
  • Cuando en un grupo, un compi da una respuesta correcta, Pepiño se siente más a gusto y tiende a decir la respuesta correcta.
  • Cuando en lugar de responder en voz alta, Pepiño puede escribir la respuesta, la tendencia a decir lo correcto aumenta significativamente. Pepiño sabe que los demás no saben qué escribe, así que no tendrá que luchar contra esa tácita desaprobación grupal.

2 comentarios:

No a todo 09 marzo, 2009  

En mi vida había escuchado hablar de esto. Me quedé pasmado viendo en el vídeo lo mansa que es la gente, oye.

Teseo 09 marzo, 2009  

En otras palabras, un millon de moscas no pueden estar equivocadas...De esto a la famosa teoria de Mente solo hay un paso...

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