sábado, 28 de marzo de 2009

La hora del planeta o... ¡el milenarismo va a llegaaarl!


La producción de la electricidad se basa en estimaciones de demanda. Si la demanda se ve alterada de forma dramática e imprevista, la producción no responde en tiempo real. Así que por ejemplo, si aumenta mucho la demanda sobre la demanda estimada, no habrá electricidad suficiente para cubrirla. Y si la demanda cae por debajo de la esperada, habrá más producción eléctrica de la que se consume.

No hace falta ser muy ocurrente para imaginar las desagradables consecuencias de ambas situaciones.

No pasaría nada si dispusiéramos de acumuladores eléctricos en cantidad y capacidad suficientes para contener la diferencia.

Obvia decir que no los tenemos.

Claro que repito, el caso planteado lo baso en una variación drástica. Afortunadamente para nuestra seguridad y nuestros bolsillos, la tontería de la hora de la Tierra no va a suponer un cambio importante más allá de algún atraco al lado de algún monumento a oscuras.

2 comentarios:

Sr. IA dijo...

No es por contradecirle, pero sí que disponemos de acumuladores.La producción de hidrógeno, por ejemplo (mediante electrolisis del agua). O la desalinización. Tan sencillo como un aereogenerador que deriva la producción sobrante a producir hidrógeno mediante célula de combustible. Así, un sistema energético ideal sería la suma de renovables más hidrógeno como combustible base.
Por lo demás, coincido plenamente en que el mesianismo planetario es unas simple excusa para la invención de impuestos y alentar un cierto "altermundismo" de panderea para bobos.

Pablo dijo...

Mira tú por dónde, pues eso no lo sabía!