domingo, 1 de marzo de 2009

Historia de la ciencia ficción IIII: La época dorada

i. “Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por su inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
ii. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
iii. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley”.


En 1939 John W. Campbell es nombrado editor de Astounding Science Fiction. Lamentablemente comienza la guerra y en la ciencia ficción continuará el pulp dominando el género con la humilde aparición de algún escritor novel como Isaac Asimov que empieza a contar historias en las que por primera vez robots benevolentes son los protagonistas. Sin el patrocinio de Astounding y la confianza de Campbell en publicar lo que otros no publicaban, hubiéramos perdido unos años preciosos en la gestación de la Época Dorada.



Asimov escribe El círculo vicioso (1941) y plasma por primera vez las "Reglas Fundamentales de la Robótica" (posteriormente se conocerían como las "Leyes de la Robótica"), incluso se inventa la palabra "robótica". Resulta muy curioso que un escritor inventara ese término y que setenta años después yo haga prácticas en el Laboratorio de Robótica, pero esa es otra historia. No me voy a extender con Asimov por causas que os podéis imaginar. Pero tranquis ya hablaré de él. ;)



En los cines al aire libre, antes de las películas serias (como Casablanca) se proyectan películas muy cutres (serie B) que contarán aquellas historias del pulp. Mientras tanto, poco a poco pequeñas historias van apareciendo en Astounding. En esas historias el contenido científico tiende a ser más hard, ya no vale todo. Los extraterrestres no son vaqueros verdes, sino esporas, plasmas, etc. Los protagonistas no son "damiselas en apuros", sino investigadores, soldados y psicólogos.

La guerra termina bajo la sombra de dos gigantescos hongos atómicos. Editores y productores de Hollywood se frotan las manos. Durante los siguientes veinte años explotarán el terror atómico hasta la saciedad.



En 1947, Heinlein publica su primer libro juvenil Cohete Espacial Galileo. Sus novelas juveniles tendrán el reconocimiento de la crítica (Premio Hugo en 1956 por Estrella Doble y en 1960 por Tropas del Espacio). Tiene mucho mérito saber qué escribir en el momento justo. Hoy en día, sus libros serían vilipendiados por el mainstream cultureta y tachados de fascistas. Gracias a Dios que la Unión Soviética estaba ahí como coartada para que muchos como Heinlein pudieran escribir acerca de xenocidios.



Por su parte, Arthur C. Clarke, se especializa en el posibilismo científico de un futuro más cercano. En los años cuarenta y cincuenta, la ciencia va un par de pasos por delante de la técnica. Los científicos saben cómo llegar a la Luna, pero el ex-ingeniero nazi Oppenheimer todavía no ha perfeccionado sus cohetes ex-destructores de Londres. En 1948 escribe El Centinela, un cuento acerca de un monolito que los extraterrestes colocan en la Luna para saber cuándo los humanos desarrollan el viaje espacial. En 1968, Clarke y Kubrik harán la película cumbre de esta época. Lamentablemente es una película en la que no se entiende nada, en contraposición con el cuento en el que se basan. En sus novelas, Clarke describe con detalle las características de los equipos técnicos pero también le da profundidad a los personajes, aspecto este último que a veces se les escapa a los autores del género. (No en vano se dice de la ciencia ficción que es el único género en que los personajes nunca pagan en los bares ni nunca van al baño).

Según avanza la década de los cincuenta, cada vez son más las novelas del género. El pulp va evolucionando según el ritmo marcado por Campbell y la consistencia científica cobra más y más relevancia. El medio que más tarda en evolucionar es el cine. La serie B con sus monstruos gigantescos solo verá algunas excepciones dignas de consideración, como Ultimátum a la Tierra (1951) o Planeta prohibido.

Otro de los "hombres de Campbell" fue un tal Clifford D. Simak. Ganará tres premios Hugo y un Nebula a lo largo de su prolífica carrera. No he leído nada de él. Agradeceré los comentarios.



Ray Bradbury es otro viejo conocido del género, títulos como Crónicas marcianas (vi la miniserie de televisión) abundan más en el personaje que en la ciencia y técnica. Él mismo dirá que su único trabajo en el género sería Fahrenheit 451. Libro y película recomendables. En El Sonido del Trueno trata los viajes en el tiempo de una forma muy prosaica: una empresa ofrece "safaris temporales". Lleva a sus clientes siempre al mismo momento en el tiempo para matar siempre al mismo Tiranosaurio con el objeto de ganar dinero. Me parece acertada esa visión posibilista.



Philip K. Dick, oh cielos, uno de mis favoritos. A pesar de que estuviera como una regadera, la variedad de temas que toca y la facilidad para absorber sus historias por parte de público profano, hacen que reflexionemos sobre por qué nunca tuvo en vida el reconocimiento que hoy en día se traduce en cientos de millones de dólares para los grandes estudios de Hollywood. Sus pesadillas obsesivas desde la infancia, periodos psicóticos, estados de conciencia alterada en el que hablaba griego clásico sin haberlo estudiado (glosolalia) y sus conversaciones con el Sistema de Vasta Inteligencia Viva (a la sazón, una especie de "amigo invisible" gracias al que salva la vida a su hijo), no le quitarán mucho tiempo para escribir todas esas geniales historias de la más pura ciencia ficción. De las obras suyas que leí, recomendaría:

  • El hombre en el castillo. El Eje gana la SGM, se centra en los japoneses y su dominio de norteamérica. Los americanos adoptan las características de la cultura japonesa. El protagonista, americano, consulta habitualmente el I Ching. La sociedad está más o menos segregada, estando los japoneses por encima de sus colonizados siervos. A lo largo de la historia va tomando forma una especie de novela prohibida de historia alternativa en la que los americanos ganan la guerra a los japoneses.
  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? En contra de lo que la gente cree, esta novela vagamente se parece a Blade Runner. El argumento fluye por la investigación de un cazarecompensas americano y su compañero soviético tratando de identificar androides con apariencia humana. La obsesión del protagonista es comprarse una oveja artificial ya que no se puede permitir una real.
Otras obras suyas, serían llevadas al cine en éxitos de taquilla como: Asesinos cibernéticos, Next, Minority Report, Desafío Total, El show de Truman, Confesiones de un artista de mierda, Abre los ojos, Una mirada a la oscuridad, Paycheck, Infiltrado,... Que a nadie le extrañe que en los próximos años, Hollywood produzca más películas inspiradas en las noveas de Dick.

Poul Anderson, otro hombre de Campbell y de la cuchipandi de Asimov y Pohl. A este lo descubrí con Guardianes del tiempo. Una novela al estilo de El fin de la eternidad de Asimov, en la que una agencia temporal trata de arreglar alteraciones de la Historia. Tiene un capítulo que me gusta particularmente: un malandrín ha viajado a los tiempos de Aníbal Barca y hace que Cartago gane la guerra a Roma. El mundo de 1960 es un mundo ucrónico curiosísimo. El espacio que ocupa la cultura grecorromana ha sido ha sido sustituido por la cultura celta y cartaginesa, también existe una especie de guerra fría con indios, chinos y aztecas. Anderson, al igual que Dick, tiene una amplísima bibliografía.



Ursula K. Le Guin, Fred Pohl, Cyril Kornbluth y Frank Herbert serían otras de las plumas destacables de esta epoca de la literatura de la ciencia ficción. Aunque su reconocimiento vendría posteriormente. En los años 70 y 80 -y ya explicaré por qué- los aficionados al género se dan cuenta de que lo que leen es pura basura y decidirán desempolvar a aquellos maestros que tanto bien hicieron por la Humanidad al darnos la posibilidad de que nuestras conciencias atravesaran fronteras espaciotemporales.



Mientras tanto, en la televisión tienen un relativo éxito Star Trek y Doctor Who. Las películas dejan bastante que desear hasta que Kubrik, intentando disimular sus carencias, estrena 2001: Una odisea espacial (1968), una historia en tres actos. A mi parecer, al primer acto le sobra metraje, y el último sobra por entero. Lo único guay de la película es el ordenador. Pero amigos míos, los años sesenta con su amor libre y su "tómate esta pastilla que no te pasa nada" desembocarán en los 70, una de las décadas donde más neuronas mueren. Desafortunadamente eso se notará también en la literatura de ciencia ficción.

Pero no hace falta que os diga que esa historia será contada en otra ocasión.


Nota: En números romanos, 4 es "IV", pero también "IIII".

9 comentarios:

Rick Deckard,  01 marzo, 2009  

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia...
De todas maneras, los 70 no fueron tan mala época para el cine, si no recuerdo mal, la Trilogia Sagrada empieza en 1977... por no mencionar los comics-

Espero que en las practicas de robótica no pasen lista.

Pablo 01 marzo, 2009  

La Trilogía Sagrada es lo que más daño hizo a la ciencia ficción.

Sí pasan lista, pasan lista en todos lados, solo se puede faltar cuendo vienen militares a dar charlas.

Quintaneche,  01 marzo, 2009  

Acabo de enterarme por la Telegaita que Penelope Crus ha ganado las elecciones en Galiza!!!

Star Wars es un ensayo de historia y de religion, no de Ciencia Ficcion.

Me entero ahora que en las guerras punicas ganó Roma. En el siglo V (cinco) el vandalo Genserico conquisto Roma desde Cartago...

Pablo 02 marzo, 2009  

Fueron los ostrogodos, no los vándalos, los que se quedaron en Roma (por cierto, manteniendo el Senado).

A lo mejor el Genserico ese entró con sus colegas a hacer botellón, pero nada más.

A parte que no tenía nada que ver con la familia Barca.

Steve Rogers,  02 marzo, 2009  

Eran familia politica, para afianzar su poder, tomo por esposa a una descendiente de los Barca (como Tamerlan con la familia de Gengis y Abdelaziz con la de Don Rodrigo ¡un hijastro del catolico Rodrigo, califa en Damasco!). No entiendo porque se habla de hispanoromanos y no de punicovandalos...
Y de los Ostrogodos mejor no hables ¡disidentes!

Pablo 02 marzo, 2009  

¡Pero si había pasado un millón de años entre la caída de los Barca y el tal Genserico!

Pat,  02 marzo, 2009  

500 años, como los Borbones en Navarra...
Pues todavia queda algun Barca en Malpica...
...Pero el senado de Cartago siguio funcionando hasta bien entrado el cristianismo.

AUTOR DE LA PIEDRA HABBAASSI 11 marzo, 2009  

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