viernes, 27 de febrero de 2009

Obediencia a la autoridad: El experimento Milgram

Stanley Milgram llevó a cabo en 1961 una serie de experimentos psicológicos para medir la buena voluntad de unos sujetos para cumplir órdenes de una autoridad aún cuando estas entraran en conflicto con su conciencia. En 1963 publicó los resultados en la revista Journal of Abnormal and Social Psychology bajo el título Behavioral Study of Obedience. Podéis leer en el enlace un artículo suyo del Harper's Magazine llamado Los peligros de la obediencia (1974, léanlo), resumen de un ensayo suyo homónimo.

El experimento

Una persona, pongamos que se llama "Pepiño", lee en un periódico que ofrecen cuatro dólares la hora por participar en el avance de la ciencia. Mondo y lirondo se dirige a la Universidad de Yale, institución de reconocido prestigio. Allí se encuentra con otra persona que también ha leído el anuncio. El profesor Milgram saluda a ambos y les explica los dos roles que tiene el experimento: "estudiante" y "profesor". El experimento tiene como objetivo comprobar si se mejora la memoria mediante el estrés que provocan shocks eléctricos en aumento. Milgram les ofrece elegir entre dos papeles que llevan el nombre de los dos roles. El que no es Pepiño alarga la mano y le toca "estudiante".

  • "Profesor": Leerá una serie de pares de palabras al estudiante. Después irá diciendo una palabra de cada par. En caso de que el estudiante de una respuesta incorrecta, se le aplicará una descarga eléctrica. Cada fallo irá aumentando el voltaje.
  • "Estudiante": Sentado en una silla eléctrica deberá escuchar la lista de parejas de palabras para tratar de memorizar los pares. Sus respuestas erróneas le provocarán descargas eléctricas de 15 hasta 450 voltios. Tres descargas de 450 voltios dan por finalizado el experimento.

A ambos sujetos los separa una pared, de tal forma que se escuchen, pero no se vean.

Según se sucede el experimento y las descargas van in crescendo, el estudiante grita cada vez más, llega hasta a dar golpes y pedir que por favor paren el experimento. El profesor pregunta al compañero de Milgram si debe continuar. El compañero de Milgram (tutor) simplemente le insta a continuar con la sesión, aceptando la responsabilidad de lo que pueda ocurrir.

A algunos profesores, les llega el momento en que no pueden soportar seguir escuchando los gritos de dolor de los estudiantes y se enzarzan a discutir con el tutor. Están desde los que piden "echar un vistazo al estudiante" para ver cómo se encuentra, hasta los que les entra un ataque de risa histérica.

La trampa

En realidad, el sujeto del experimento es el profesor, no el estudiante. El estudiante es un actor que ha pregrabado en una cinta gritos que simulan dolor. No hay ninguna descarga eléctrica. El experimento no estudia la memoria, sino el grado de sumisión a la autoridad de los distintos "profesores".

Los dos papeles que les ofrece Milgram llevan ambos la palabra "estudiante". Pepiño nunca tiene la capacidad de elegir, pero se sienta en su silla confiado en que no hay trampa. Como en las elecciones, vamos.

Conclusiones
  • El primer experimento tuvo a 40 "profesores", de los que 26 (65%) llegaron hasta el final, es decir, aplicaron tres veces 450 voltios. Los otros 14 abandonaron antes en una situación de estrés muy elevada. Los 40 se pararon en algún momento a cuestionar el experimento con el tutor.
  • Los "profesores" con un nivel social similar al del "estudiante", paraban antes el experimento.
  • Este experimento fue repetido a lo largo de los años y en distintos lugares, las tasas de obediencia no variaban (61%-66%).
  • Los experimentos con mujeres obtuvieron los mismos resultados. La única diferencia era que las "profesoras" mostraban niveles de estrés más elevados.
  • A mayor cercanía física entre los dos sujetos, el nivel de obediencia disminuía.
  • A mayor cercanía física entre "profesor" y "tutor" (autoridad), el nivel de obediencia aumentaba.
  • Cuando los "profesores" tenían que sujetar el brazo del "estudiante" a una placa metálica, el nivel de obediencia caía al 30%.
  • La institución a la que se obedece influye en el resultado: los experimentos realizados en unas oficinas sin conexión aparente con la universidad de Yale, dejaban una cota de obediencia del 47,5%.
  • Cuando al "profesor" le acompañan otros profesores-actores y estos rechazaban continuar el experimento, la obediencia caía al 10%.
  • Este experimento ayudó a sobrevivir a toda una generación de alemanes.
La película francesa "I... de Ícaro" (1979), reproduce los experimentos:



En otra ocasión hablaré de un experimento que mide la pérdida de opinión propia frente al grupo.

2 comentarios:

Spock,  28 febrero, 2009  

Me lo apunto. Un rollo psicologico parecido al de los presos interrogados por separado que, si denuncian al complice, tienen la mitad de condena, si no lo denuncian, pueden quedar libres, siempre que el otro no les denuncie, pero puedes comerte una condena doble si no denuncias pero el otro si te denuncia a ti... La naturaleza favorece al malvado o al profesor frente al ingenuo (o estudiante)...seria interesante hacer el experimento sin parar a la tercera descarga, a ver cuanto lo soportan ...

Pablo 28 febrero, 2009  

Eso de los interrogatorios es Teoría de Juegos pura y dura.

En el experimento Milgram las descargas no eran reales. Si lo fueran sería graciosísimo.

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