martes, 7 de octubre de 2008

Things to come (1936)


Basada en una novela de H. G. Wells (The shape of things to come, ahí teneis el enlace), esta película inglesa de ciencia ficción del año 36 nos cuenta la historia futura de la Humanidad. La movida va de lo siguiente:

En 1940 comienza una guerra que involucra poco a poco a todo el mundo. De la ciudad inglesa de Everytown parten aviones, que son lo más de lo más (biplanos) para gasear al enemigo. No hay una clara superioridad por parte de nadie así que llega el año 1960 y la guerra continúa. La sociedad -en ruinas- ha retrocedido (¿o avanzado?) hacia un estado medieval, con un líder de la ciudad que quiere poner en el aire los pocos biplanos que le quedan. Están ya hechos un desastre, pero el líder militarista sólo piensa en continuar la guerra. Hay gente que no está muy de acuerdo como "el médico" o "el ingeniero". El recurso más preciado de ese mundo no es la música Pop, como ocurrió en nuestra realidad, sino la técnica y la ciencia, que si bien vilipendiadas, son necesarias para reparar aviones y refinar petróleo.

El caso es que un bendito día de esos locos años sesenta, llega un tipo vestido de negro con un casco enorme en un avión muy moderno (ver imagen del inicio del post). Era un antiguo piloto inglés originario de Everytown, pero que llega con aires de superioridad. Dice representar a "Alas sobre el Mundo", asociación de técnicos e ingenieros que buscan el renacimiento de la civilización en paz con el lema "El Transporte es la Civilización". Daos cuenta que libro y película son de los años 30, el márketing no estaba muy desarrollado. El líder de Everytown, obviamente lo arresta pero el técnico, en un alarde de corporativismo brutal, logra convencer al jefe de que necesita al visitante para reparar los aviones. Repara uno que lo utiliza para ir a Europa y tomar contacto con Alas sobre el Mundo (cuya base está en Basora, Irak). A ese gran sindicato de ingenieros y pilotos le falta tiempo para montarse un unas plataformas volantes tipo Doctor Who (recordar el mítico HMS Valiant), SHIELD (Helicarrier) o Sky Captain (Cloudbase) e ir a Everytown a bombardearles con el gas de la paz. Genial invento. Y pasamos al tercer acto.

A mediados del siglo veintiuno la humanidad, en paz y viviendo en un mundo súpersofisticado dirigido por ingenieros y técnicos, se prepara para dar el salto al espacio con el gran proyecto de poner en órbita a la Luna una cápsula tripulada. Pero hay un tipo, del PSOE, que se niega a continuar con el progreso. Dice que la Humanidad no ha logrado ser más feliz gracias a la técnica y empieza a tocar los huevos a la casta de ingenieros en el gobierno. Aparece mucho por internet y por la tele y convence a una gran masa de paletos que van con palos (no existen las armas) a tratar de destruir el cañón con el que se lanzará el proyectil (tipo "De la Tierra a la Luna" de Julio Verne). En el último momento, el Presidente del Mundo logra disparar el proyectil, con su hija y su novio dentro. Al final de la película hay un discursito épico. Y fin.

Pese a estar hecha en los años teinta, los efectos especiales de la película superan con creces a muchos de los empleados en producciones de los años cincuenta e incluso sesenta del mismo género (cosa que da que pensar porque es inglesa). Las actuaciones son en general malas, pero los recursos narrativos (¿qué es eso?) y el diseño tanto de máquinas, edificios, vestuario, etc. recuerdan mucho a los comics de Flash Gordon y están bien hechos. Ah, la música está bien.
  • La película está en dominio público.
  • Un episodio de Perdidos es homónimo.
  • En España recibió el título de "La vida futura".

El comienzo del nuevo mundo



El gas de la paz (¡en una versión coloreada!)

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